01 mar. 2024

Desafíos para el nuevo gobierno: Calidad de vida para la gente

El análisis de los datos sobre la evolución del Índice de Desarrollo Humano de nuestro país señala que hubo avances en las últimas décadas, en términos del bienestar de la población. Falta mucho, no obstante, para alcanzar un nivel de calidad de vida aceptable en diversas áreas, las carencias son bien conocidas y constituyen, sin duda, uno de los desafíos para el nuevo gobierno. Acceso al agua potable y a la electricidad, caminos para comunidades alejadas y un sistema de transporte y movilidad encabezan la lista de prioridades.

Los datos confirman que, durante los últimos 20 años el Índice de Desarrollo Humano de Paraguay creció un 12%, al pasar de un desarrollo humano medio en el 2001 a un desarrollo humano alto en el 2020. El índice resume los avances en términos de bienestar de la población considerando indicadores de salud (esperanza de vida al nacer), educación (años de escolaridad observados y esperados) y el nivel de ingreso per cápita de la población. Los avances, no obstante, se opacan por la desigualdad en el acceso a servicios básicos y otros elementos fundamentales para el bienestar.

Dos de ellos son fundamentales: El acceso al agua potable y a la energía eléctrica. El acceso al agua potable es un derecho humano esencial para la vida humana, y pese a los avances todavía falta asegurar el acceso a fuentes de agua potable a poblaciones que pertenecen a los segmentos socioeconómicos más vulnerables.

En cuanto a la electricidad, el informe Estado Global de las Energías Renovables 2022, ubica a nuestro país como uno de los seis países del mundo que consume energía eléctrica sustentado en un 100% en fuentes renovables, siendo a la vez uno de los mayores exportadores de energía. No se puede soslayar, sin embargo, la realidad de la población cuando cada verano se dan los cortes del servicio, y se repiten las excusas por la falta inversión en la Ande. Mientras tanto comunidades que viven alejadas, como la comunidad indígena Puerto Esperanza, en el Alto Paraguay, a más de 800 kilómetros de Asunción aguardan desde años que el Estado les provea de energía eléctrica. Es inaceptable que en el Paraguay haya personas que aún no tengan acceso al básico servicio.

Estas comunidades que viven alejadas de los centros de poder sufren también la falta de caminos adecuados. Resulta encomiable el mejoramiento de rutas y el asfalto de otros accesos, no obstante, todavía hay zonas del país que requieren atención e infraestructura que faciliten el acceso a la escuela a sus hijos, a los hospitales que están lejanos a esos lugares, y también para poder trasladar en mejores condiciones los productos de su labor.

Servicios públicos eficientes mejoran la calidad de vida de las personas y es un factor relevante para la productividad. Uno de estos servicios es el del transporte público que es una de las más sensibles deudas con la población. Este es un servicio que permite a la gente el ejercicio de derechos como al trabajo, la salud, una vida sana y educación; sin mencionar que un buen sistema, el cual carecemos en el Paraguay, permitiría reducir la contaminación y el estrés. Actualmente padecemos un sistema abusivo, de mala calidad, ineficiente y que le cuesta mucho dinero al sector público, lo mismo que a las personas que sostienen al sector público con sus impuestos. Los paraguayos, ante la deficiencia y la falta de infraestructura deben optar por el automóvil o la moto. Quienes no pueden, son víctimas de las reguladas de los empresarios del transporte.

Una política de movilidad y transporte es urgente para nuestro país y será un gran desafío para el gobierno Santiago Peña. Necesitamos que el nuevo gobierno apueste por la calidad de vida de los ciudadanos, planteando políticas públicas, perfilando un sistema de transporte y la movilidad que incluyan un servicio de transporte rápido, eléctrico, que no contamine y que contemple todas las modalidades como las bicisendas, tranvías y el tren de cercanías.

Las personas pasan más tiempo en el caos del tráfico que con su propia familia. Un sistema de transporte bien articulado beneficiará a la población que se transporta al trabajo o al estudio; les dará tiempo de calidad con sus familias, lo cual define el grado de calidad de vida que debe ser el objetivo de todo gobierno.

Más contenido de esta sección
Hace unos días, fue intervenida una estancia en Fuerte Olimpo, Alto Paraguay, y en el lugar fueron detenidas diez personas de cuyo poder incautaron fusiles AR47 y una avioneta Cessna, además descubrieron una pista clandestina que habría pertenecido a la estructura liderada por el supuesto narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y al presunto líder de tráfico de drogas, Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico. Resulta insostenible la falta de control del espacio aéreo nacional, ante la impasividad o complicidad de las autoridades.
Aproximadamente, unos 1.300.000 niños y adolescentes paraguayos retornaron a clases en los establecimientos educativos públicos hace unos días, y el escenario que hallaron muchos de ellos ha sido el de una infraestructura deficiente y precariedades. A pesar de que la Constitución Nacional consagra el derecho a la educación, frente a la realidad a la que asistimos, parecen apenas palabras vacías de significado debido a la ceguera de nuestros líderes políticos para anteponer los intereses de la mayoría y apostar por el presente y el futuro del país.
El acceso de los niños a alimentos adecuados y saludables es esencial para garantizar su bienestar físico, intelectual y social. Los programas de alimentación escolar han formado parte de la política educativa desde hace más de un siglo y permanecen en la actualidad, independientemente del nivel de desarrollo de los países y de los ingresos de los hogares. Pero en todos los países el programa se ha planteado de manera integral y tiene alto consenso social. Paraguay no puede ser una excepción. Los cambios planteados solo generaron conflictividad, a la vez de que no garantizarán mejoras sustanciales.
Los agricultores familiares producen la mayor parte de los alimentos frescos y sanos, diversificados y culturalmente apropiados. Generan oportunidades de empleo agrícola y no agrícola, y ayudan a las economías rurales a crecer. La agricultura familiar preserva y restaura la biodiversidad y los ecosistemas, y utiliza métodos de producción que pueden ayudar a reducir o evitar los riesgos del cambio climático. La agricultura familiar es fundamental para mantener la capacidad adquisitiva de los ingresos de todas las familias y para reducir la pobreza en el sector rural. Dejarla en el abandono es poner un obstáculo al crecimiento sostenible, al bienestar de los hogares y al desarrollo del país.
La violencia contra las mujeres es una preocupante realidad en el Paraguay. En este Día de la Mujer Paraguaya debemos recordar los datos de las instituciones que señalan que, pese a las leyes, los casos de violencia en el hogar y los casos de feminicidio no disminuyen. Estamos lejos de ser una sociedad que respeta y valora las capacidades de las mujeres; prueba de ello es el aumento en el último año de la violencia política. Este es un indicador del largo camino que nos falta andar para ser una sociedad verdaderamente democrática.
Las reguladas del servicio del transporte público forman parte ya de la realidad cotidiana para los pobladores de la capital, su área metropolitana y el Departamento Central. El mal servicio, no obstante, afecta a todas las ciudades y localidades del Paraguay. Este, además de la salud pública, es el servicio más ineficiente que debe padecer la ciudadanía. Las humillaciones que a diario soportan los usuarios son inaceptables. Un transporte público seguro y cómodo es un derecho que tienen los paraguayos y significa calidad de vida.