09 sept 2026

Decime tu presupuesto y te digo tu Estado

Se espera que en días más se instale la Comisión Bicameral de Presupuesto, cuyas acciones deben ser observadas atentamente por quienes componemos esta tierra. Hay reclamos justos. Hay injusticias. Tenemos urgencias e importancias, metas incumplidas, advertencias y sugerencias, groserías, y cuidado con los tecnicismos que disfrazan las mentiras. El de este año será finalmente con un déficit fiscal del 3,2% y el del próximo dicen que del 3,9%, y cantidad no es calidad necesariamente.

La semana pasada fue presentado el proyecto de Presupuesto 2027, que es de G. 166,3 billones (aproximadamente USD 25.700 millones), lo que a su vez representa un incremento del 11,2% respecto al de este año, según explicaron.

La normativa es sumamente importante y su transparencia debería estar fomentada al extremo. Por ejemplo, en la era de la inteligencia artificial se podría hasta ofrecer desde las propias entidades algún chatbot institucional oficial que ofrezca un paralelismo entre el plan y la ley actual, con consejos de dónde debería gastarse más y dónde menos, con comparativos regionales e internacionales, con recomendaciones globales bien contextualizadas de acuerdo a la situación nacional. La propuesta necesita el escrutinio más amplio y su análisis debe estar completamente expuesto a la ciudadanía, que por cierto paga con sus impuestos su sostenimiento. Es cierto que hay detalles que por seguridad no deben ser revelados, pero en general prácticamente todo puede resultar detallado.

Es acaso la ley más importante de la República, porque autoriza todos los gastos del Estado para un ejercicio fiscal y define cuánto puede gastar cada institución y en qué. El Presupuesto General de la Nación (PGN) es, en efecto, el instrumento a través del cual se hacen realidad las políticas públicas en salud, educación, seguridad, infraestructura, protección social, y un largo etcétera. Así sabemos si a las autoridades les importa que estemos sanos, educados y seguros.

Aunque no sea sencillo cambiar las cosas en un año, con el proyecto –y la Ley– de Presupuesto queda el registro de qué estuvieron haciendo para desarrollar verdaderamente el país. Así que mejor más claridad ante el estudio, especialmente en un año electoral como este.

Es más, la Constitución Nacional le da prioridad absoluta en el trámite legislativo, mediante el artículo 216 “Del Presupuesto General de la Nación”: “El proyecto de ley del Presupuesto General de la Nación será presentado anualmente por el Poder Ejecutivo, a más tardar el primero de setiembre, y su consideración por el Congreso tendrá prioridad absoluta. Se integrará una Comisión Bicameral la cual, recibido el proyecto, lo estudiará y presentará dictamen a sus respectivas Cámaras en un plazo no mayor de sesenta días corridos. Recibidos los dictámenes, la Cámara de Diputados se abocará al estudio del proyecto en sesiones plenarias, y deberá despacharlo en un plazo no mayor de quince días corridos. La Cámara de Senadores dispondrá de igual plazo para el estudio del proyecto, con las modificaciones introducidas por la Cámara de Diputados, y, si las aprobase, el mismo quedará sancionado. En caso contrario, el proyecto volverá con las objeciones a la otra Cámara, la cual se expedirá dentro del plazo de diez días corridos, exclusivamente sobre los puntos discrepantes del Senado, procediéndose en la forma prevista en el art. 207, incisos 1), 2) y 3), siempre dentro del plazo de diez días corridos.

Todos los plazos establecidos en este artículo son perentorios y la falta de despacho dentro de dichos plazos se entenderá como aprobación. Las Cámaras podrán rechazar totalmente el proyecto presentado a su estudio por el Poder Ejecutivo, solo por mayoría absoluta de dos tercios en cada una de ellas”.

El presupuesto expone las virtudes y defectos de un Estado. Es la causa y el resultado al mismo tiempo, sirve para diagnosticar y encontrar la cura. Es útil para saber del derroche y las fugas, para comprobar el comportamiento hipócrita de los que dicen representar al pueblo, o para aplaudir la poca congruencia que ofrecen. Nos pinta el contubernio o la alianza entre el sector público y el privado. Solamente hay que abrir bien los ojos, escuchar solícitamente, y hablar cuando sea obligatorio. Feliz semana.

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