12 jun. 2026

De inversores, inversiones y grados

El 17 de diciembre del 2025, Paraguay obtuvo su segunda calificación de Grado de Inversión por parte de la calificadora S&P Global. En su momento, el tema generó grandes expectativas y, por momentos, parecía que las inversiones extranjeras lloverían automáticamente sobre el país. Hoy, tras más de un año del primer grado otorgado por Moody’s (julio del 2024), y casi medio año del segundo, vale la pena hacer una recapitulación de qué se logró realmente hasta ahora.

El primer impacto es puramente financiero para la República –la demanda de los bonos emitidos por Paraguay en el mercado internacional–. Incluso antes de obtener la segunda calificación, los bonos paraguayos ya mostraban solidez y spreads relativamente bajos frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos, algo que continúa reflejándose en sus rendimientos actuales.

El bono soberano en dólares con vencimiento en 2036 rinde hoy cerca de 5,5% anual, frente a aproximadamente 4,5% de un Treasury estadounidense a 10 años. En el tramo plazo ocurre algo similar: la emisión de febrero de 2026 por USD 900 millones, con vencimiento en 2055, rinde alrededor de 6,4%, frente a aproximadamente 5,0% de un Treasury a 30 años.

También destacó la emisión en guaraníes de febrero de 2026 por G. 6,5 billones, equivalentes a unos USD 1.067 millones al tipo de cambio de la fecha. Este bono con vencimiento en 2038 rinde alrededor de 9,3% reflejando una prima mayor que exige el mercado por el riesgo en moneda local.

La reacción del mercado tras la noticia de S&P fue positiva, aunque moderada. El bono 2036 pasó de cotizar cerca de 106% a aproximadamente 107%, pero pocos días después volvió a niveles similares. En otras palabras, buena parte de la mejora crediticia ya estaba incorporada en los precios antes del anuncio formal.

El aspecto legal, o lo que se conoce como ‘red tape’ siempre debatido y cuestionado, también entra en la discusión. Los trámites burocráticos y procesos lentos fueron históricamente una de las principales quejas tanto de pequeños como de grandes empresarios. ¿Qué se hizo al respecto en el último año? Pudimos ver algunos avances.

En abril de 2026, el Gobierno lanzó “Investor Pass”, una herramienta que busca agilizar la residencia permanente de inversionistas extranjeros. Dependiendo del sector, las inversiones mínimas parten desde USD 150.000 o USD 200.000.

Paraguay también avanza lentamente hacia una mayor digitalización. Para 2027 se prevé que el 100% de las facturas sean electrónicas. Además, algunas entidades financieras ya empezaron a conectarse al Sistema Unificado de Apertura y Cierre de Empresas (SUACE) para simplificar la apertura de empresas y cuentas bancarias. En paralelo, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) lanzó “Avanza MiPymes”, orientado a facilitar la formalización y el acceso a servicios financieros mediante procesos digitales más simples.

Otro avance importante fue la entrada en vigor del Registro Unificado Nacional (RUN), que unifica el Catastro y los Registros Públicos buscando simplificar trámites y reducir tiempos en procesos relacionados a inmuebles.

¿Y la inversión directa? Aún no hay datos oficiales por parte del Banco Central del Paraguay respecto del 2025, pero al cierre del 2024 el flujo neto creció 15%, alcanzando USD 931 millones. Sin embargo, gran parte de ese aumento provino de reinversión de utilidades y capitalización de empresas que ya operaban en Paraguay.

Uno de mis indicadores no oficiales favoritos y altamente empírico es conversar con los amigos remiseros del Aeropuerto Silvio Pettirossi. “Don José, ¿están llegando muchos turistas a Paraguay en los vuelos que usted lleva?”. –“Muchos no, muchísimos!, y no son turistas, don Jorge, vienen a hacer negocios”. Un dato más, que a mí me sirve. ¡Hasta la próxima entrega!

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