El nombre de David Attenborough es reconocido por varias generaciones en el mundo por ser la voz de documentales naturales, tarea a la cual se dedicó por décadas, convirtiéndolo en un gran comunicador científico.
Pero en la actualidad es una personalidad desconocida en aquellas generaciones que no han tenido la oportunidad de conocer su trabajo y su influencia en la conciencia ambiental que moldeó a través de las imágenes naturales que mostraba en la televisión.
Incluso, probablemente, muchos ni se dan por enterados de que este biólogo británico pisó tierras guaraníes hace 72 años, en la época de 1950, cuando junto a un equipo de la producción de Zoo Quest mostró al mundo la biodiversidad del Chaco paraguayo.
¿Cómo nace la conexión con Paraguay?
El biólogo e investigador Alberto Yanosky comentó a Última Hora que Attenborough tenía la particularidad de hacer expediciones a lugares remotos y es por ello que Paraguay le cautivó en 1954.
Su excursión por el Gran Chaco trascendió las pantallas y, en 1959, se convierte en libro: Zoo Quest in Paraguay.
Nota relacionada: David Attenborough, el gran divulgador de la naturaleza, cumplió 100 años
“Él queda fascinado con lo que es la región chaqueña y, bueno, con muchas complicaciones, porque en ese momento viajar al Chaco, estar en el Chaco, era algo completamente, digamos, exótico para alguien que estaba en Europa”, valoró.
Yanosky relató que en el libro de Attenborough se registran con respeto y sensibilidad a las comunidades indígenas, campesinas, la música del arpa y la guitarra, más allá de registrar la fauna del Chaco y los humedales.
Todo el trabajo documental de especies exóticas que se hizo mediante las varias visitas de Attenborough a Paraguay, fue un puente de conocimientos por el cual se acercó al público europeo con lo desconocido.
Y es por eso que Yanosky lo califica como un gran visionario.
“Una de las cosas que siempre llamaba la atención al público europeo en general eran los armadillos, los tatúes. Él vino acá y logró captar a algunos tatúes, sacarlos de las madrigueras”, mencionó.
Attenborough no usaba el inglés para hablar de los armadillos y cada vez que los recordaba, decía tatú carreta, de acuerdo con Yanosky.
Otras especies que visibilizó fueron la vizcacha, los tucanes, los colibríes, las mariposas, el ñandú o, como él se refiere, “avestruz americano”.
“Una de las cosas que me llamó siempre la atención es que él captó ya en la década del 50 que Paraguay tenía mucho acervo cultural y que la música paraguaya estaba en consonancia con la naturaleza y la diversidad. Él quedó encantado con el pájaro campana, por ejemplo”, evocó.
Pájaro campana enamoró a Sir David
Durante el documental sobre el Gran Chaco, Sir David resaltó el distintivo canto del pájaro campana “que ha inspirado canciones paraguayas”; de hecho, agregó en su archivo natural a un grupo tocando con el arpa la canción Guyra Campana. “En 1957, por ahí aproximadamente, él dijo: ‘Debería ser el ave nacional’”, señaló Yanosky.
Le puede interesar: El infatigable naturalista David Attenborough filma un documental en la isla de Borneo
Fue entonces que decidieron desde Guyra Paraguay impulsar una campaña para declarar al pájaro campana como el ave nacional de Paraguay.
Sus aportes para Paraguay
Yanosky tuvo la dicha de conocer y compartir hitos con Attenborough, quien el pasado viernes cumplió un siglo de vida.
El vínculo de David Attenborough con Paraguay se fortalece con interacciones científicas y diplomáticas, dejando aportes invaluables al país.
Entre las contribuciones más importantes, Yanosky recuerda el acuerdo interinstitucional para la gestión compartida de los parques nacionales Río Negro, Chovoreca y Defensores del Chaco, firmado el 18 de junio de 2008.
A partir de ahí realizaron varios eventos como Bafta o el Rose Garden “para poder recaudar fondos para los trabajos de conservación”, o sea que le debemos mucho realmente. Paraguay le debe mucho a David Attenborough”, sostuvo Yanosky.
El tesoro natural que aún nos falta apreciar
Si seguimos el estilo y visión de David Attenborough, el tesoro nacional que el mundo y la propia sociedad paraguaya aún no han terminado por apreciar y reconocer es el Chaco, donde él fue testigo de “una naturaleza increíble”, en palabras de Yanosky.
Entre 1954 y 1955, Attenborough expresó en el evento Rose Garden su deseo de que el Chaco se conserve tal cual en los próximos 60 años.
Aunque en esa misma intervención reconoce que “el ser humano es un ser ambicioso, inteligente y con tecnología y que seguramente, como ha pasado con muchos ambientes naturales en Sudamérica, también el Chaco debe haber sufrido (cambios)”.
Yanosky agrega sobre el punto que si como sociedad no conocemos la riqueza natural del territorio paraguayo en la Región Occidental, no podemos “amarlo”, por lo que proteger y conservar los recursos se vuelve una tarea complicada.
“Hay como una disociación nuestra”, observó.
Le sugerimos leer: Ambientalistas piden rechazo a proyecto de ley de explotación en el Parque Médanos del Chaco
Yanosky reflexionó además sobre la integridad natural chaqueña, que se ha perdido bastante por el avance agropecuario a pesar de contar con un marco legal de conservación de cauces y bosques que forman parte de la reserva del Gran Chaco.
“Esos remanentes que son naturales, entre comillas, han perdido mucha biodiversidad, han perdido mucho, se ha degradado mucho”, enfatizó.
Es en este sentido, consideró que “no somos conscientes de la relación que tenemos con la naturaleza y de que lo que comemos, donde nos sentamos, con qué nos vestimos, todo viene, todo son recursos naturales”.
“Lo que en aquel momento era el Chaco ya no lo vamos a recuperar porque, por más que invirtamos muchísimos recursos, esa complejidad que tardó miles y miles de años nosotros con una topadora la derrumbamos en unos pocos minutos y eso no se vuelve a recuperar. Ni el árbol que tardó quizás cientos de años ni toda la complejidad que ese árbol tuvo con el resto de la relación con la vida y con los seres inertes”, concluyó.
En el marco del centenario de vida de David Attenborough, Yanosky realizó una conferencia de homenaje y su relación con Paraguay en el salón auditorio de la Sociedad Científica del Paraguay.