30 may. 2026

Cultura de plástico

El Poder Ejecutivo ha promulgado la Ley 5414, que dispone la disminución del uso de las bolsas de plástico en los comercios y su reemplazo por otras que sean biodegradables, no contaminantes o reutilizables. El reemplazo tendrá que efectuarse en un plazo que va de doce a veinticuatro meses, dependiendo de que las ventas sean al por menor o al por mayor. El incumplimiento tendrá una multa de hasta treinta y cinco millones de guaraníes.

Esta ley, útil y necesaria, ¿cómo se aplicará? En parte, creando conciencia en la gente habituada al uso excesivo y perjudicial del plástico. Más de una vez he visto a una persona comprar algo que puede llevar en la mano o guardárselo en el bolsillo; sin embargo, exige que se lo pongan en una bolsita de plástico. No sé si se trata de una cuestión de estatus o de qué; las consecuencias son perjudiciales para todos. Todos saben, en principio, que el plástico no es biodegradable y que su acumulación en los desechos destruye el medioambiente. A la hora de las compras, se olvida ese conocimiento básico.

Por supuesto, no se puede dejar de usar ese material de la noche a la mañana, y por eso la ley concede un plazo para adaptarse al cambio. Un cambio posible, y ya efectuado en otros muchos países, con resultados positivos. En la India ha surgido toda una industria con la fabricación de bolsas de materiales alternativos; una industria que hace muy buenos negocios.

En varios países europeos, uno va al supermercado con su bolsa, para ahorrarse el gasto y para no contaminar. El sistema funciona porque la gente no trata de avivarse cargando en la bolsa algo para esconderlo y no pagar. Podrá haber algunos avivados, pero son pocos y a la larga caen, porque también existen en los supermercados sistemas de control eficientes. Por otra parte, podríamos volver a la vieja costumbre de ir de compras con unas bolsas hechas de mallas de cuerda, que no permitían esconder nada. Será el viejazo, pero es una solución.

Posiblemente, el problema no sea tanto la dificultad para aplicar la ley sino la oposición de quienes no están de acuerdo con que se la apliquen. En efecto, ya se han oído protestas. Son las voces de ciertas personas dedicadas a la fabricación de plástico, y que no quieren disminuir sus ventas. Van a perderse fuentes de trabajo, objetan esas personas. Sin duda alguna, van a perderse, como también se perderán si disminuyen la pesca clandestina, el tabaquismo y el alcoholismo. Lo que beneficia a un grupo particular, perjudica a la sociedad en general. Es el deber del Gobierno velar por el bien común por encima de los intereses particulares, que siempre existen. La ley está bien y se la debe aplicar. Sin duda, surgirán las dificultades que siempre surgen cuando se va en contra de los hábitos arraigados; es inevitable. Lo importante es que las autoridades hagan cumplir la Ley 5414, que a la larga nos beneficiará a todos, incluyendo a los descontentos con ella.

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