Opinión

Cuando las ofensas convienen

La Cámara de Diputados se encuadra cada vez más en el calificativo puesto por la ciudadanía que los considera como la Cámara de la Vergüenza. La sesión de este miércoles, forma parte de los episodios de bochorno dentro de este cuerpo legislativo.

Rodrigo Houdin Por Rodrigo Houdin

La sesión de Diputados quedó sin cuórum coincidentemente cuando miembros de la oposición apuntaron hacia la deficiente gestión del Gobierno. Justamente, los primeros en retirarse son parte del oficialismo, quienes también debían votar por el pedido de intervención a una administración colorada.

El argumento de los diputados colorados para fraguar la sesión fue la supuesta falta de respeto por parte de la diputada Kattya González. La legisladora apuntó hacia la ANR por “proteger al contrabando, al crimen organizado y al narcotráfico”.

A la representante del Partido Encuentro Nacional (PEN) le cortaron el micrófono cuando anticipaba que los colorados dejarían sin cuórum la sesión cuando les toque debatir el pedido de intervención a la gestión del gobernador del Guairá, Juan Carlos Vera. “Yo me animo a decir, casi con seguridad, que esta cámara se va a quedar sin cuórum o algo va a pasar cuando tengamos que tocar la intervención de la Gobernación del Guairá”, dijo González.

El titular de la Cámara Baja, reclamó a González haberse extendido en el tiempo y ante la inasistencia de la misma, decidió cortarle el micrófono. Como respuesta, Kattya siguió su intervención a voz alta. Seguidamente, el oficialista Ángel Paniagua interino para decir “queremos respeto” y anunció que dejaban la sesión. Pedro Alliana (cartista) lo felicitó y luego la sesión quedó sin cuórum.

La escena montada por los colorados, no fue más que una de las tantas estrategias que utilizan para evitar tratar temas que no les conviene, más aún cuando los intereses están puestos en las futuras elecciones. Esta vez, se ganó valioso tiempo para seguir negociando en base al pedido de intervención.

Tras la suspensión de la ordinaria, como era de esperarse, en el orden del día de la sesión extra, ya no figuraba la intervención a la gestión del gobernador del Guairá, Juan Carlos Vera, denunciado por presuntamente utilizar de forma irregular unos USD 2 millones de los fondos Covid-19.

El descaro de los diputados, no tiene límites y cada vez es más claro que los mismos ocupan sus bancas para proteger sus propios intereses, y no así los de la ciudadanía a quien deberían representar.

Llamativamente, las expresiones de Kattya González mutaron para convertirse en “ofensas” y en la gran oportunidad de enfriar las críticas, así como el pedido de intervención a una Gobernación colorada cartista. Aunque en ocasiones anteriores (también condenables) hubo improperios, agresiones y las críticas fueron más duras, esta vez, la sensibilidad de los legisladores de la ANR fue mayor.

La sensibilidad selectiva de los colorados, “casualmente” aparece cuando existen tufos de acuerdos políticos para salvar a algún correligionario salpicado por corrupción o cuando se denuncia alguna nueva maniobra que les permita pintar de rojo a las instituciones.

Las bancadas de Honor Colorado y Colorado Añetete, que están en pleno internismo, son un claro ejemplo de la frase “entre el amor y el odio hay un solo paso”. Casualmente, ese paso para la reconciliación suele ser la misión de salvar a algún correligionario salpicado por hechos de corrupción, resguardar los cupos de combustible o hacer que las omisiones en las declaraciones juradas no sean motivo de una causa penal.

Desde hace mucho, la Cámara de Diputados ha dejado de cumplir con su principal función que es la de legislar en beneficio ciudadano. Los sucesivos bochornos constituyen una bofetada para la ciudadanía, que sigue sufriendo la inseguridad, la pobreza y la inflación, mientras paga con sus impuestos G. 900.000, por día, a 80 personas por quienes no se siente representada.

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