11 may. 2026

Crisis estudiantil en el Este: Alta corrupción y cero imputaciones

Alentados por el “tsunami estudiantil” de la UNA, alumnos de la Universidad Nacional del Este (UNE) también declararon “guerra a la corrupción” en Alto Paraná. Filosofía, Politécnica y Economía siguen en paro, mientras los estudiantes son atacados por medios periodísticos regionales y reclaman que la Contraloría y la Fiscalía dilatan la investigación, ante “una rosca mafiosa más poderosa que la de Asunción y San Lorenzo”.

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A la luz de las fogatas, bajo el tatajyva de la FAFI, los estudiantes siguen en vigilia.

Por Andrés Colmán Gutiérrez- @andrescolman

En la mañana del jueves 22 de octubre, el estudiante de Psicología Antonio Encina, de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional del Este (FAFI-UNE), vio cómo el director académico Manuel Ortega Encina se marchaba del Campus Universitario, en el Kilómetro 8, barrio San Juan, de Ciudad del Este, a bordo de su camioneta Rexton, chapa BRO124, con varias carpetas de documentos.

A la distancia, Antonio no pudo alertar a sus compañeros y temiendo que el docente se lleve del lugar algunos documentos valiosos, lo encaró para retenerlo, pero el docente no le hizo caso, subió al vehículo y lo puso en marcha, dispuesto a retirarse.

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“Pensé en ponerme frente a la camioneta, pero como estaba yo solo, podía atropellarme. Entonces me agarré de la manija de la puerta y el profesor me arrastró como unos 300 metros, hasta la salida de la Facultad. Finalmente tuve que soltarme y él logró salir”, relató Antonio durante una asamblea realizada en el patio de la FAFI, bajo un frondoso árbol de tatajyva al que los estudiantes han adoptado como espacio de encuentro y símbolo de su lucha.

Ese mismo jueves, cerca del mediodía, el estudiante Kevin Bello, de Periodismo UNE, descubrió al profesor Ortega reunido con una ex administradora en el patio de comidas de una estación de servicios, a unas cinco cuadras del Campus de la UNE.

Inmediatamente, con un numeroso grupo de compañeros, llegaron hasta el sitio, rodearon el local y exigieron al director académico que entregue los documentos. Parte del incidente y de la discusión con el docente fue grabado en video.

“Nosotros habíamos negociado con la gente de la Contraloría y de la Fiscalía que las autoridades y los funcionarios de la UNE podían ingresar a las oficinas, pero siempre acompañados de un estudiante, mientras dure la investigación. Los investigadores pidieron varios documentos que el director académico, Manuel Ortega, no entregaba y los tenía en su camioneta. Fue eso lo que le exigimos y finalmente accedió a ser escoltado hasta la Facultad y entregar los papeles”, relata el alumno Kevin Bello.

En el video de la confrontación, el docente Ortega acusa a los estudiantes de haberlo atropellado “como si fuera un delincuente”, cuando se encontraba almorzando “en una propiedad privada”.

“Me molesta sobre manera cómo están actuando. Es un atropello. Porque son mis alumnos, les perdono, pero la próxima vez voy a accionar contra ustedes”, les advierte el director académico. Los alumnos lo interpretaron como “una amenaza”.

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La oleada de #UNAnotecalles en el Este

“El impacto que tuvo la gran movilización de los estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción, más conocida por el hashtag #UNAnotecalles, contra las roscas de corrupción que manejaban Rectorados y Facultades, motivó a estudiantes de otras zonas del país a levantarse contra casos similares de irregularidades.

“En la UNE hay una larga lucha de grupos de estudiantes y docentes contra la corrupción y el autoritarismo, pero hasta ahora no se había tenido mucha fuerza, porque aquí los grupos son mucho más poderosos, incluso que los de San Lorenzo y Asunción”, destaca el docente Silvio Benítez, editor del blog Ñacurutú News.

Aunque no hubo un acompañamiento masivo del estudiantado, como en las Facultades de la UNA, la Federación de Centros de Estudiante de la UNE (FECEUNE) logró una importante fuerza para iniciar una primera movilización de protesta el 28 de setiembre, instalando una asamblea permanente que encontró mayor respuesta en tres Facultades: Filosofía, Politécnica y Economía.

Otras Facultades que en principio también se plegaron a la protesta, luego las levantaron, tras acordar con sus decanos resolver los conflictos en sus unidades académicas. Es el caso de las Facultades de Derecho, Agronomía, Medicina y la Escuela de Itakyry, además del Rectorado, que volvió a normalizar su funcionamiento.

El jueves 1 de octubre, un numeroso grupo de estudiantes se declaró en vigilia permanente y sitió el local del Rectorado y de la Facultad de Filosofía de la UNE, bloqueando todos los puntos de acceso, y declaró el paro académico hasta lograr la renuncia de la decana de Filosofía, Blanca Tottil de Moreno, de la vicedecana, Antonia Rolón de Villagra, y de varios funcionarios y catedráticos a quienes acusan de estar envueltos en graves irregularidades y casos de corrupción.

El impacto de la protesta logró la intervención de la Contraloría. El propio contralor general interino, Roy Rodgers, dirigió al equipo técnico que ingresó a varias Facultades y al Rectorado de la UNE el 6 de octubre.

Las denuncias de presuntos casos de corrupción

En una extensa nota de denuncia dirigida al contralor Roy Rodgers, los estudiantes, egresados y docentes de la FAFI-UNE enumeran las irregularidades que piden se investigue.

Reproducimos textualmente parte de lo que contiene la denuncia:

“Nombramientos de supuestos investigadores (más de treinta cargos), que hasta la fecha no han producido publicación alguna de las investigaciones realizadas en el ejercicio de la función.

“Malversación de fondos, utilización de rubro docente para nombramiento de personal administrativo, para nosotros innecesariamente, solo responde al clientelismo, captación de votos para los comicios electorales, tráfico de influencia.

“Pago de viáticos en contravención a las normas que regulan dicho pago, referimos a modo de ilustración solo el mes de agosto: citamos casos puntuales, Roque Alcides Giménez, Rosana Dávalos, Ingrid Ojeda Britos, Victorina Barrios, Ada Luz Olmedo, Carlos Andrés Aranda, entre otros.

“Pago de Gastos de Representación contraviniendo lo dispuesto por el Art. 36 de la Ley 1626/2000. Casos Ada Luz Olmedo, Paola Raquel Sánchez de Vergara.

“Se presume que las asistencias en las cátedras los docentes Blanca Tottil de Moreno, Antonia Rolón de Villagra, Manuel Ortega Encina y Paola Raquel Sánchez firman sin asistir a las clases, es decir, producción de documentos públicos de contenidos falsos.

“Se presume que los directivos no registran sus respectivas asistencias en el libro de firmas diariamente y son: Blanca Tottil de Moreno, Antonia Rolón de Villagra, Manuel Ortega Encina, Paola Raquel Sánchez, Carlos Mercado (2013-05/2015), Pablo Colmán Morilla, Roque Alcides Giménez, Nélida Alvarenga (2011-07/2015), Ada Luz Olmedo y Vilma Aidee González.

“Se presume malversación de fondos, lesión de confianza, cobro indebido de horarios, faltante de documentos respaldatorios de la Ejecución de Gastos de Presupuestos del 2008 al 2015, Rendición de Cuentas de la Resolución Nº 653/2008 de la Contraloría General de la República.

“Se presume que las actividades realizadas con las Fundaciones no obraron en concordancia con lo establecido en el Contrato (nómina de alumnos, actas de exámenes finales, lista de asistencia, planilla de pago de matrículas y mensualidades, rendición de cuentas de la Fundación.

“Se presume que el horario de clases de Ada Portillo coinciden en los tiempos.

“Los funcionarios permanentes cumplen horario laboral de 6 horas diarias, transgrediendo la Ley de la Función Pública, no cumplen la carga horaria laboral de 8 horas diaria.

“Los funcionarios contratados por Nivel 145 cumplen horario laboral de 7 horas diarias percibiendo salario mayor a sueldo mínimo y no cumplen la carga horaria laboral de 8 horas.

“Élida Medina Vega, según denuncia, la misma no cumple con los horarios correspondientes, verificar su registro de asistencia laboral en las Facultades de Filosofía, Agronomía y Politécnica.”

Sospechan, además, de la comisión de hechos punibles como estafa, cobro indebido de honorarios, entre otros.

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Más casos de nepotismo y tráfico de influencia

Estos son otros casos que denuncian los estudiantes, egresados y docentes de la FAFI-UNE:

“Diego Orlando Almeida Morel, yerno de la decana, cuenta con dos rubros docentes en la sede FAFI de Juan L. Mallorquín. Profesor encargado de cátedra de la materia de Instrucción Cívica y Ética y profesor asistente de la materia Lógica y Filosofía de la Carrera de Psicología. Según informaciones, el mismo no ejerce tales cátedras, por tanto se presume cobro indebido de honorarios.

“Antonia Rolón de Villagra, vicedecana, también tienen rubros docentes su esposo Nicolás Amín Villagra, su hija Silvia Elena Villagra Rolón y su cuñado Hermógenes Villagra.

“Roque Alcides Giménez, director de Posgrado. También tienen rubros su esposa Marcia G. de Giménez, sus hermanos Pedro Giménez y Patrocinio Giménez, este último, supuesto profesor investigador que ha sido incorporado sin previo concurso, conforme exige la normativa; tampoco ha presentado hasta la fecha alguna investigación realizada.

“María Elena Britos de Ojeda, coordinadora de la Carrera de Psicología, tiene incorporados en la misma carrera a su esposo Alejandro Ojeda como profesor investigador, hasta la fecha no se tiene evidencia de investigaciones realizadas por el mismo, tampoco se conoce su horario de trabajo, y a su hija Ingrid Ojeda Britos.”

Los nombres más cuestionados

En su extensa denuncia, los estudiantes, egresados y docentes de la FAFI-UNE presentan algunos casos más llamativos, empezando por la propia decana, Blanca Tottil de Moreno, quien cobra G. 25.846.213 mensuales por 6 rubros diferentes, con denuncias de no asistir a sus clases en forma regular.

También mencionan a la secretaria general de la FAFI, Paola Raquel Sánchez Colmán, sobrina del director de Extensión, Prensa y Cultura, Pablo Colmán, y comadre de la coordinadora de Ciencias de la Educación, Rossana Dávalos. Ella cobra G. 18.455.163 por 8 rubros, incluyendo un rubro de profesora en el Colegio Atanasio Riera, del Área 1, donde según la denuncia “no asiste desde el año 2011".

Manuel Ortega Encina, el director académico a quien los estudiantes acusan de haber retenido documentos internos importantes en su camioneta, percibe mensualmente G. 21.927.676 por diversos rubros, con funciones que coinciden en los mismos horarios, como ser a la vez director académico en la FAFI, además de encargado de cátedra y profesor asistente en la sede de la Facultad en la ciudad de Juan León Mallorquín, a 67 kilómetros de distancia, en horarios que coinciden en sus diversas funciones.

Una lucha silenciada por los medios

El incidente entre los alumnos y el profesor Manuel Ortega Encina casi no fue mencionado en la mayoría de los medios periodísticos regionales del Alto Paraná, a pesar de que los estudiantes lo consideran “un caso tan grave como el que sucedió en el Rectorado de la UNA, en San Lorenzo, cuando tres funcionarias fueron descubiertas sacando documentos y que acabaron presas porque allí todos los medios lo publicaron”.

En Ciudad del Este, sin embargo, la mayoría de los medios periodísticos imponen “un cerco mediático contra la lucha estudiantil”, según el estudiante y artista teatral Cristian Benítez.

Por el contrario, en algunos de los periódicos regionales, como en programas de radio y televisión locales, “se defiende a las autoridades y a los docentes corruptos, mientras se ataca a los alumnos, inventando mentiras, como que incurrimos en actos de vandalismo o que protagonizamos orgías durante las vigilias. Los dueños y periodistas de esos medios también se benefician con la corrupción que impera en la UNE”, destaca Cristian.

Como ejemplo, mostraron una publicación del diario regional TN Press, que publica como titular principal en primera plana: “Alumnos de FAFI convierten predio de la UNE en un prostíbulo y amenazan a nuestro diario”.

En otro artículo, publicado el 2 de octubre, el mismo diario destaca que el “descontrol y anarquía en la UNE se mudó a la Facultad Politécnica” y menciona a “los agitadores de extrema izquierda vinculados al EPP, que operan desde la Facultad de Filosofía (FAFI)”. Los dirigentes de la movilización denunciaron que “la acusación periodística es muy grave y sin ninguna evidencia que la sostenga”

El veterano periodista radial Carlos Bottino destaca, sin embargo, que fue uno de los primeros en hacer su programa radial en vivo desde el predio de la UNE cuando estalló el conflicto y en hacer oír las distintas voces, como las denuncias de los estudiantes.

“Es cierto que hay distintas posturas e intereses en la prensa local y que algunos medios atacan a los estudiantes, pero también hace falta mayor acercamiento para dar a conocer las noticias y, sobre todo, divulgar las graves irregularidades que se están encontrando en la Universidad”, señala Bottino.

Los temores del fiscal Saldívar

“La lucha estudiantil en el Este no está avanzando mucho porque las autoridades del Rectorado no accionan. La Fiscalía hasta ahora no ha producido ninguna imputación contra los funcionarios denunciados porque aparentemente están esperando el resultado de lo que investiga la Contraloría. Esta a su vez tiene importantes pruebas, pero evidentemente hay mucha jugada política de por medio”, resume la situación el docente Silvio Benitez, de la FAFI-UNE.

Mientras, las autoridades universitarias siguen dilatando la entrega de los documentos que piden los interventores de la Contraloría y paseando tranquilamente con las carpetas de importantes papeles en sus autos, según la denuncia de los estudiantes.

Un nuevo incidente se produjo este martes 27 de octubre, cuando el secretario adjunto de la FAFI, José Franco, fue descubierto cuando bajaba más carpetas con documentos de su vehículo particular. Los estudiantes le pidieron que muestre qué contienen las carpetas, pero el mismo se negó, generándose una discusión que está registrada en otro video.

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“Las preguntas que todos nos hacemos son las siguientes: ¿Dónde está el fiscal? ¿Por qué aún no actúa? ¿Cuál es el papel del rector que aún no interviene la Facultad?”, plantea el docente de la FAFI, Jhoel David Esquivel.

Marcelo Saldívar es el fiscal designado para investigar las denuncias en la UNE, pero el mismo anunció a la prensa que esperará los resultados de la intervención de la Contraloría “para ver si hay algún hecho punible”.

En un artículo publicado en el blog Ñacuturú News, el docente Silvio Benítez plantea: “Cualquier fiscal se siente presionado por sus superiores. Así como cualquier funcionario público teme que le quiten el puesto porque alguna persona tiene más poder que él... Presumo yo, que ese es el temor del fiscal Marcelo Saldívar para imputar a la decana de la Facultad de Filosofía. Hago esta reflexión porque me sigo preguntando qué está esperando para hacerlo”

Y más adelante señala: “Supongo yo, que no tiene nada que ver que la hija de la decana, Blanca Tottil de Moreno, sea la jueza de Primera Instancia en lo Civil, Abog. Natalia Moreno Tottil (nombrada el 17-08-2015) cuyo esposo es el señor Diego Almeida, abogado de la decana, profesor asistente y encargado de Cátedra (todo esto en menos de un año de ingreso a la Facultad, con escalafón incluido) en la antigua ciudad de Ka’arendy”.

Benítez sigue enumerando varios otros casos que ligan al fiscal Saldívar con la decana Tottil, para concluir: “Estos datos pueden hacerle temblar el pulso a cualquier fiscal. Más aún si quisiera ir escalando en el Ministerio Público o subir en el Poder Judicial y, en algún momento, ocupar algún cargo de relevancia o necesitar del apoyo de alguna “jueza” que tiene “amigos de los amigos”. Juntando todas estas posibilidades, causalidades o posibles relaciones solo me queda pensar que en este país de los amigos, la influencia para obtener cargos públicos, así como tener influencia en unos y otros, esté haciendo que el fiscal Marcelo Saldívar le tema a la imputación”.

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