Que el vicepresidente Pedro Alliana sea el elegido de Horacio Cartes para el 2028 se sabe desde hace tiempo. Lo presentó prematuramente en el 2024, cuando Santiago Peña apenas llegaba al año de gestión.
Pero lo que sucedió en la pasada plenaria de Honor Colorado, a la que asistieron unos dos mil dirigentes, tiene otro tono. Aquello no fue solamente un acto de coronación de Alliana como el candidato oficial de Honor Colorado para la Presidencia de la República en el 2028, sino una plaza pública para lanzar un torpedo en la línea de flotación del presidente Santiago Peña, no con el objetivo de desestabilizarlo, sino llamar su atención para realinearlo.
Cartes es de poco hablar. Dice las cosas como piensa. Es rudimentario. Y en pocas palabras deja su postura bien clara, sin huecos para interpretaciones.
La plenaria fue convocada para plantear estrategias de cara a las elecciones municipales, pero se convirtió en otra cosa. En ese escenario, Cartes habló para comunicar públicamente que es él quien diagrama el futuro, y punto. Más allá de las implicancias o lo que mandan los tiempos políticos.
“Me acaban de decir: No es ahora ni el momento”. Esta frase preanunciaba una noticia que por la forma de decirlo afectaría al presidente, su presidente. “¿Cuándo va a ser la hora? Ahora es el momento, hay que largar Pedro, sos un bendecido, mirá el pueblo que tenés. Si con este pueblo no salís campeón del mundo, no sé con quién más vas a ganar. Les pido que trabajemos juntos para que Pedro Alliana sea nuestro presidente de la República”, lanzó y el auditorio estalló en aplausos.
Con esta frase encumbró a Alliana y bajó del podio a Peña a quien convirtió prematuramente en pato cojo, ese periodo gris en que el titular ya tiene sucesor y por tanto tiene menos influencia. Generalmente, se da en la última etapa de Gobierno, pero en este caso, Cartes adelantó los tiempos.
Fue muy claro en sus gestos hacia el vicepresidente. Elogió su gestión. “No te tengo que prometer nada, Mangui, amanota nde ykere”. Moriré a tu lado. Qué más.
TIRÓN DE OREJAS. En los corrillos políticos hace tiempo se habla de un distanciamiento entre Cartes y Peña. El presidente del Partido Colorado se encargó de despejar dudas para que se sepa que no está satisfecho con su ahijado político.
Primero le reclamó alejamiento y hasta ingratitud. “No nos abandones, Presidente, yo creo que la mayor gratitud que podés demostrar al partido es que nos acompañen”. El semblante de Peña se descompuso.
Luego apuntó a su gestión. “Ya no es hora de tantos discursos que vamos ir por la honestidad”, dijo en tono de hastío, y agregó: “La gente cree que no se puede manejar con honestidad y sí se puede manejar con honestidad. La transparencia va a ser una obsesión del Partido Colorado”. Palabras que en este momento de denuncias de corrupción sonaron a cuestionamiento.
Como si fuera poco, puso en sus manos la victoria de Alliana en el 2028. “Acá es determinante la gestión del presidente para que el próximo presidente sea colorado y quiero que sea de Honor Colorado”. Para que quede claro, espetó en guaraní: “Ndo valei ña ñembotavy”, aludiendo a esa característica tan paraguaya de eludir compromisos y responsabilidades haciéndose el tonto.
La plenaria estalló en otro aplauso cuando dijo que están en falta con la dirigencia (que en lenguaje republicano son cargos y prebendas) y le recordó que “así como al inicio de tu mandato nos comprometimos a estar a tu lado a muerte ahora el doble con el pedido que te acerques más al partido”.
La asamblea donde no se discutió sino se bajó líneas sirvió también para cortar aspiraciones de quienes buscaban posicionarse ante la supuesta baja popularidad de Alliana. Ahora deben conformarse con buscar ser parte de la dupla.
En dos tiempos, Cartes definió pleitos a su manera. Así lo hizo con Camilo Pérez, cuya candidatura nace de Peña, pero que él aceptó y lanzó su nombre sin consultas a las bases ni explicaciones porque su palabra no se discute. Quienes osaron alzar su voz disidente se alineraron al día siguiente con sendas fotos con el elegido.
Como cierre de la semana, se anunció la incorporación a Honor Colorado del ex presidente Nicanor Duarte Frutos, probablemente el dirigente con mayor capacidad oratoria hoy en la ANR. Atrás quedaron las fuertes acusaciones entre ambos (pintura excelsa del costumbrismo colorado). ¿Será para que actúe como portavoz contra los “tecnócratas” del Gobierno, a quien Nicanor llama emperadores que estarían alejando a Peña del partido como le reclamó Cartes?
En el segundo tiempo de Peña, el ala política reclama un lugar más preponderante en el Gobierno. Más políticos y menos técnicos. Ya se sabe lo que eso significa.
Textual
“La Tierra está sufriendo dolores de parto por los modelos de desarrollos económicos actuales que privilegian solamente las meras ganancias financieras a costa de la destrucción, de la depredación de los recursos naturales y las miserias de los más pobres. El valor supremo es la vida, no la acumulación de bienes materiales. Constatamos que no hay un uso responsable y sostenible de los recursos naturales”. (Monseñor Marcelo Benítez, obispo de la Diócesis de Caazapá)
Lo que hay que saber
TOUCHÉ. El Gobierno, a través de la Contraloría, dio un golpe al hospital de Clínicas al revelar la pérdida de 2 mil millones por medicamentos vencidos, mientras exigía más presupuesto.
ROCA. Santiago Peña desafió a quienes cuestionaron al titular del Indert. Al final, la metáfora de la piedra cayó sobre Francisco Ruiz Díaz que no supo explicar la cesión de valiosas tierras.
MUNICIPALES. Un prematuro divorcio se dio en Ciudad del Este, donde el PLRA abandonó la alianza con Miguel Prieto, que encumbró a Mujica, y concretó un acuerdo con Payo Cubas.
¿VOTACIÓN EN RIESGO? A pesar de las múltiples denuncias, el TSJE alquiló las máquinas de votación de la empresa Comitia, cuestionada no solo técnica, sino por sus nexos políticos.