07 dic. 2025

Comunidades enteras desaparecieron en la última década

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Triste panorama. Los pocos pequeños productores que quedan necesitan más apoyo.

E.M.

ÑACUNDAY

La alarmante reducción de las comunidades campesinas paraguayas en Ñacunday es un motivo de preocupación para las autoridades locales. Un fenómeno que avanza sin freno, el éxodo, que en menos de una década dejó al distrito con cerca de 4.000 habitantes menos.

El intendente municipal, Rafael Ramírez, docente, señaló que hay una suma de factores que causan el éxodo masivo de la población campesina paraguaya del distrito, ubicado a solo 65 kilómetros al sur de Ciudad del Este.

Los registros muestran que la población pasó de un poco más de 10.000 habitantes en el censo del año 2012 a menos de 7.000 en la actualidad, conforme a lo señalado por el administrador municipal.

Ñacunday cuenta con una superficie de 85.000 hectáreas, que tiene como límite natural al río Paraná con la provincia de Misiones, Argentina, que es también uno de los principales destinos de los emigrantes del distrito.

El intendente explicó que el desplazamiento responde a la presión económica asociada a la expansión acelerada del cultivo mecanizado y la falta de oportunidades.

Señaló que muchas familias ya no pueden sostener sus fincas ante el avance de productores sojeros, que compran parcelas a valores que oscilan entre USD 10.000 por hectáreas. Sin embargo, luego ese costo se triplica y sería imposible para que un pequeño productor pueda volver a adquirir la misma parcela.

postal repetida. Ramírez recordó el caso de la comunidad de Santo Domingo, donde trabajó como docente plurigrado. La escuela local cerró después de quedar con solo 11 alumnos.

Con el cierre, la comunidad perdió su último punto de contención social y, en pocos años, casi todas las familias abandonaron el lugar. “Las comunidades desaparecen y donde antes había casas, ahora solo hay sojales”, lamentó.

El fenómeno se repite en otras zonas rurales. En sectores que eran colonias de pequeños productores, como Medianeira, San Roque y Cruce Guaraní y las calles primera, ya no hay viviendas, solo cultivos. En la Colonia Chacoré, en la primera línea de unas 70 viviendas, actualmente habrían 30, en otras calles donde habían 35 a 40 familias, ahora quedan solo 4 a 5 familias, conforme con su versión.

Apoyo productivo. Los campesinos que se dedican a la agricultura familiar plantan zapallo, mandioca, yerba mate y otros de autoconsumo.

En ese sentido, la comunidad impulsa proyectos de apoyo productivo, pero no es suficiente. Para aumentar sus ingresos, los vecinos trabajan en algunos silos o con los productores extensivos, además de cruzar la frontera y trabajar en la Argentina.

“Conseguimos un tractor con pulverizadora y plantadora para mejorar el rendimiento en Lomas Valentinas, pero es poco”, afirmó el intendente.

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