“Las medidas tomadas por las organizaciones campesinas reflejan con claridad la inoperancia del Estado paraguayo para escuchar, dialogar y avanzar en los procesos de reforma agraria”, señalaron desde la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy).
En ese sentido, expresaron que de vuelta las únicas estrategias desarrolladas por el Estado son la violencia y la criminalización.
“Es sumamente importante que se asegure la vida, la integridad física y la salud de las y los campesinos, se liberen a todos los y las niñas y se garantice el debido proceso de todas las personas”, recalcaron.
Asimismo, exigieron que se avancen en los procesos para designar los territorios confiscados como tierras para la reforma agraria.
“¡Ni una hectárea para la mafia! La tierra para quienes la trabajan”, recalcaron desde la Codehupy, en el marco de un enfrentamiento registrado este viernes en zona de la estancia Lucipar, administrada por la Secretaría Nacional de Administración de Bienes Incautados y Comisados (Senabico) y que anteriormente pertenecía al narcotraficante Luis Carlos Da Rocha, alias Cabeza Branca.
Una caravana de campesinos sin tierras atropelló el portón principal e ingresó a la propiedad, pese al fuerte dispositivo policial desplegado en el lugar y disparos de por medio. El hecho dejó más de 20 detenidos, varios heridos y un escenario de conflicto que podría escalar si no se toman medidas urgentes.
Video: Campesinos atropellan barrera para llegar hasta ex estancia de Cabeza Branca
Desde las primeras horas de la mañana, más de un millar de campesinos provenientes de distintos distritos de San Pedro se concentraron en Santa Rosa del Aguaray. Desde allí partieron en caravana rumbo a la estancia de 11.000 hectáreas.
La movilización ya venía anunciando desde hace días que realizaría una ocupación “pacífica”, argumentando que las tierras deben ser destinadas a la reforma agraria. Sin embargo, la situación tomó un giro violento al llegar al portón principal del establecimiento.
Testigos señalaron que los agentes utilizaron balines y gases para dispersar a los grupos que intentaban seguir avanzando, mientras que los campesinos respondían con piedras y elementos improvisados.