A las 19:00, del domingo último, el templo se encontraba colmado de fieles, quienes acudieron no solo a rendir homenaje, sino también a expresar su cariño y respeto hacia un pastor que ha dedicado su vida al servicio de Dios y de la comunidad.
La misa de acción de gracias fue presidida por el propio monseñor Steckling y concelebrada por monseñor Pedro Collar, actual obispo de la diócesis, junto a un nutrido grupo de sacerdotes locales y visitantes.
Durante la homilía, monseñor Steckling habló con la sabiduría que otorgan los años de ministerio.
“El pan y el vino no son solo un símbolo; se convierten en el cuerpo y sangre de Jesucristo. Este sacramento es como ver a Jesús hecho carne. Nos toca el corazón de ese Jesús que es real, que es verdadero”, manifestó.
El mensaje fue claro y profundo, recordando a los fieles la esencia misma de la eucaristía y su papel central en la vida de la Iglesia.
Asimismo, monseñor Steckling reflexionó sobre la importancia del sacerdocio.
“Dios actúa detrás de ese sacramento. Necesitamos sacerdotes. La Iglesia necesita los sacramentos de Cristo”, expresó.
El ambiente de recogimiento y gratitud se extendió más allá de la ceremonia religiosa. Al finalizar la misa, los asistentes se trasladaron a un salón contiguo para compartir un brindis en honor al obispo. Fue una celebración sencilla, pero cargada de simbolismo, donde amigos, familiares y miembros de la comunidad aprovecharon para expresar su aprecio y reconocimiento hacia monseñor Steckling.
Las palabras de agradecimiento fueron muchas, pero todas coincidían en destacar su humildad, entrega y capacidad para guiar con sabiduría a la diócesis durante los años de su episcopado.
La velada concluyó con abrazos, fotografías y el deseo unánime de que el ejemplo de monseñor Steckling continúe inspirando a las futuras generaciones.
Monseñor Steckling es recordado por llegar en uno de los momentos más críticos de la Iglesia en Alto Paraná que terminó con la intervención de la diócesis por el Vaticano y finalmente la separación del cargo del obispo Rogelio Livieres Plano, ya fallecido, que se enfrentó abiertamente con sus pares de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP).