01 jun. 2026

Casa de Yegros resiste pese al abandono y a daños de cazatesoros

MUSEO. La vivienda del prócer, ubicada en Quyquyhó, no tiene uso.
INTERVENCIÓN. En 2011 se restauró, pero para albergar murciélagos.

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Persistente. La casa Museo Yegros se encuentra dentro de la Estancia Barrerito, que posee 9.700 héctareas. Es propiedad del Estado.

FOTO: RODRIGO VILLA MAYOR.

Las paredes resquebrajadas y el adobe deteriorado por la humedad revelan el abandono que consume a la antigua casa del prócer Fulgencio Yegros en Quyquyhó, Departamento de Paraguarí. Entre ladrillos desprendidos –vestigios de antiguas búsquedas de plata yvyguy– y una profunda fisura que atraviesa parte de la estructura principal, el inmueble parece resistirse al olvido.

Aquí, a unos 170 kilómetros de Asunción, crecieron los hermanos Yegros y se forjó parte de la memoria de la Independencia Paraguaya. Hoy, la casona, que aún conserva rasgos de la arquitectura colonial tradicional, sobrevive entre habitaciones oscuras y vacías donde el polvo, las telarañas y los murciélagos cubren las huellas de más de dos siglos de historia.

La situación motivó al poblador Antonio Bobadilla a solicitar formalmente la intervención urgente de la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) para evitar la pérdida total del inmueble, declarado Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación por Ley N° 3149/06. En una nota presentada en marzo de este año, advirtió sobre las “condiciones deplorables” en las que se encuentra el museo.

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Intacto. Partes del piso se mantienen originales, salvo por los daños que dejaron buscadores de tesoros.

“Lo que me impulsó fue el estado deplorable, de abandono y el riesgo de pérdida total de la casa natal de Fulgencio Yegros, Museo Yegros”, expresó Bobadilla, al destacar que el sitio representa “uno de los pocos testimonios físicos de la época de la Independencia que quedaban en pie en Paraguarí”.

EL PRÓCER. Fulgencio Yegros nació en 1780 en la entonces la Estancia Santa Bárbara, actual zona de Quyquyhó. Considerado uno de los principales líderes de la gesta independentista de 1811, integró la Junta Superior Gubernativa y posteriormente ejerció el Consulado junto a José Gaspar Rodríguez de Francia.

De acuerdo con los antecedentes históricos recopilados por la SNC, Yegros regresó a vivir a la casona entre 1814 y 1820, tras retirarse temporalmente de la vida pública para dedicarse a tareas del campo. Un año después fue fusilado por orden del Dr. Francia y sus bienes pasaron a manos del Estado.

La vivienda, ubicada dentro de la Estancia Barrerito, actualmente administrada por el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), ya había sido restaurada en 2011 durante las celebraciones del Bicentenario.

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‘‘Acá en Quyquyhó esto no es solo historia de libros, es historia de la familia del pueblo y de Paraguay. Para los pobladores de Quyquyhó es un símbolo de identidad y de orgullo’’. Antonio Bobadilla, poblador.

Bobadilla detalló que los trabajos de restauración incluyeron la reconstrucción del techo con palma negra, tacuaras, barro y tejas coloniales. También se rellenaron los huecos en los muros de adobe, causados por buscadores de tesoros, y se restauraron puertas, ventanas y hamaqueras, además de fumigar contra termitas y limpiar el lugar.

El ingeniero agrónomo Sergio Ramón Ortiz, director del IPTA, donde se encuentra el inmueble, reconoció que la casona “requiere de la atención del Estado” debido al deterioro acumulado con los años y al potencial turístico e histórico que representa para la zona.

Ortiz señaló que desde la institución realizan trabajos básicos de mantenimiento, como limpieza y pintura, dentro de las posibilidades presupuestarias. “Lo que nosotros estamos queriendo es revivir esto, conservar, mantener y darle nuevamente vida”.

También indicó que reciben constantemente visitas de estudiantes, turistas y extranjeros interesados en conocer la antigua residencia del prócer. El IPTA busca por medio de alianzas con asociación Agrupación de Jinetes “El Arriero” realizar actividades culturales para dar vida.

‘‘Hace un año que estoy como director, tampoco sabía que esta casa existía y mucho menos que estaba abandonada, pero es necesario que trabajemos entre todos para evitar más su deterioro’’.

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Destrozado. Partes de una de las puertas laterales y ventanas de madera presentan daños.

SNC asegura que trabaja en un convenio para intervenir

La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) informó que trabaja en un Convenio Marco de Cooperación entre la Municipalidad de Quyquyhó y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) para impulsar acciones de recuperación de la ex casa de Fulgencio Yegros, declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación.

La institución señaló que una vez formalizado ese acuerdo, se procederá a concretar un convenio específico para definir “las acciones de carácter urgente tendientes a la recuperación y puesta en valor del bien”. Aclaró que el mantenimiento del inmueble es potestad del MAG, atendiendo que la Estancia Barrerito es de su propiedad.

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Deteriorado. Los daños en los muros de adobe y la humedad se convirtieron en una de las mayores amenazas para el patrimonio histórico de Quyquyhó que urge ser restaurado.

FOTO: RODRIGO VILLAMAYOR.

La información forma parte del Informe Técnico N° IT018/2026 elaborado por la Dirección General de Patrimonio Cultural de la SNC, que responde al pedido de intervención realizado por Antonio Bobadilla, poblador del Municipio de Quyquyhó, ante el estado de deterioro de la antigua casona.

La institución también precisó que durante el Bicentenario de la Independencia, en 2011, la casona fue intervenida y restaurada con fondos del Tesoro Nacional. Sin embargo, actualmente “el inmueble se encuentra en estado de abandono, sin un uso programático particular”.

En otra parte del informe, la SNC informó que el 10 de diciembre de 2025 la ministra Adriana Ortiz mantuvo una reunión con la intendenta de Quyquyhó, Patricia Corvalán, para abordar la situación del museo y otros temas vinculados al patrimonio histórico local.

Entre los compromisos asumidos, Cultura anunció que impulsará la conformación de un consejo local de patrimonio cultural integrado por vecinos del distrito, con acompañamiento técnico de la institución, para colaborar en la protección del patrimonio y en la organización de las actividades conmemorativas por los 250 años de Quyquyhó.

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Trabajo. En 2011, la restauración incluyó el techado con la colocación de tacuaras y tejas.

La Secretaría también informó que gestionará, junto con el Archivo Nacional de Asunción, la recopilación de datos históricos institucionales sobre Quyquyhó, debido a que el municipio no cuenta con un registro oficial de fundación. El trabajo será coordinado con el director del Archivo Nacional, Vicente Arrúa.

Asimismo, el informe recordó que la casona de tipología colonial ya había sido reconocida previamente como Bien Cultural de Valor Paisajístico-Histórico y Arquitectónico mediante la Resolución DGBC/MEC N° 18/2002. Posteriormente, en 2012, la SNC volvió a declarar el inmueble como Bien Cultural por su relevancia histórica vinculada al prócer independentista.

La Dirección General de Patrimonio Cultural indicó que las futuras acciones de recuperación estarán orientadas a la “salvaguarda del referido bien cultural”, luego de que la institución tomara “debida nota” de la preocupación ciudadana sobre el deterioro del Museo Casa Yegros.

  • ‘‘Agradecemos la respuesta de la Secretaría de Cultura y esperamos que las acciones no tarden en realizarse’’. Antonio Bobadilla

Buscadores de plata yvyguy ponen en peligro el patrimonio

Con sus detectores de metales, los picos de mano y cucharas , los buscadores de tesoros se convirtieron en uno de los principales enemigos de la antigua casona del prócer Fulgencio Yegros.

Los daños provocados por excavaciones clandestinas y perforaciones en busca de supuestos “plata yvyguy” (tesoro enterrado) dejaron severas heridas en la estructura de adobe y aceleraron el deterioro del patrimonio histórico y cultural.

Antonio Babadilla relata que los daños más graves se registraron antes de la restauración realizada en 2011, cuando personas ingresaban al inmueble para abrir huecos en las paredes y remover sectores del piso en busca de objetos de valor enterrados.

Cuando se ingresa al inmueble lo primero que se ve son ladrillos desprendidos, fisuras profundas y sectores debilitados por antiguas perforaciones. También se puede notar los ‘‘parches’’ a los huecos anteriores a la última intervención hace 15 años.

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Daño. Uno de los vestigios más grandes de la búsqueda del tesoro dejó fisuras.

Es en un sector, justo al lado de una puerta donde el daño se agrava, dejando el marco de la puerta sin una parte de la pared lo que aumenta el riesgo de pérdida parcial de la estructura.

‘‘La casa antes de la restauración de 2011 estaba totalmente destruida. Un desastre, las tejas originales se llevaron todo, se movieron los pisos. Las vacas de la estancia entraban a dormir. Luego de la restauración se dejó la casa vacía, se puso un cerco perimetral, alambrado’’, comentó una pobladora.

Sin embargo, eso no detuvo a los buscadores de tesoro que vieron a la casona como un cofre que guarda joyas de oro y plata.

Nunca se supo si los profanadores del patrimonio encontraron lo que buscaban, pero sí dejaron vestigios de que usaron en algunas de sus incursiones herramientas sofisticadas que dejaron huecos perfectos.

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