15 jul 2026

Aprendamos de la Albirroja

Es difícil sustraerse a la alegría que nos dio con la Selección Paraguaya en el Mundial tras su clasificación a octavos de final. Sin embargo, es buen momento ver algunos conceptos.

La palabra patriotismo, según la Real Academia Española (RAE), es el amor, la lealtad y la devoción profunda hacia la patria o nación de origen o adopción. Implica el compromiso activo con el bienestar de sus ciudadanos, respeto por su cultura, historia y el cumplimiento de deberes cívicos.

El mismo diccionario lo desglosa en tres dimensiones: El apego emocional, que es el sentimiento de orgullo y conexión con la tierra natal, sus costumbres y tradiciones; el compromiso cívico; es decir, la voluntad de contribuir con el bienestar común, respetar las leyes y participar activamente en la sociedad; y, finalmente, la defensa pacífica, el deseo de proteger y mejorar el entorno nacional, buscando el progreso colectivo.

Aunque se critique mucho que el patriotismo solo salga a relucir cuando juega la Albirroja, si analizamos bien, estos sentimientos se dan en la gran mayoría de los paraguayos antes, durante y después de cada partido.

Es que nos vemos representados en esos atletas. Todo cuesta. El sufrimiento que pasamos pareciera eterno hasta que finalmente llega la recompensa. No siempre se da, pero cuando llega es lo máximo. Aceptamos que se puede ganar, empatar o perder. Pero lo que no perdonamos es que no den lo máximo.

Volviendo a las dimensiones, con la Selección existe un apego emocional total, orgullo de que todos vean al Paraguay, la conexión con nuestra tierra, el querer mostrar nuestras costumbres y tradiciones, el tereré, la chipa, nuestro idioma, etc.

También existe un compromiso porque ellos quieren dar alegría a la ciudadanía, lo que se traduce en bienestar. Son ejemplos para otros jóvenes de que se puede salir adelante por el camino del trabajo duro y constante, lo que implica el respeto a las leyes, y, evidentemente, hacen que todos los sectores sociales los tengan en cuenta.

Finalmente, respecto a la defensa pacífica, es innegable que existe un deseo de proteger y mejorar la imagen de nuestro país, que se conozca de dónde venimos y cómo somos.

Ahora bien, ese sentimiento debe transmitirse a todos los ciudadanos para que se pueda mejorar como sociedad. No solo en un estadio de fútbol, sino que también progresar como nación. Que el ejemplo se multiplique. Que busquemos todos juntos el bien común.

En este tiempo en que nuevamente llegan elecciones, ojalá busquemos a los verdaderos patriotas que cuenten con estas dimensiones, que no busquen solo su bienestar personal, usando o desviando el dinero del pueblo para su beneficio.

Ese patriotismo que se despierta en cada partido debería hacer que repudiemos la corrupción, que podamos salir a la calle, como cuando se festeja una victoria, para reclamar a las autoridades que cumplan con su rol.

Vamos a elegir intendentes y concejales cuando nuestras calles se caen a pedazos, nuestras plazas están abandonadas, las ciudades descuidadas. Ahí también debemos reclamar como lo hacemos con nuestros atletas para que los elegidos den lo mejor y cumplan con sus promesas.

Mejorar la sociedad implica el respeto a las leyes, el especial cuidado por la cosa pública, hacer que realmente tengamos un Estado social de derecho. Y entre las personas a las que debemos exigir acciones concretas para ello están especialmente el presidente, los senadores, los diputados, y los miembros del Poder Judicial. Es que son nuestras autoridades, y los que tienen que demostrar ese patriotismo no solo con la albirroja puesta, sino con acciones concretas que mejoren al Paraguay.

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