La víctima fatal fue identificada como Néstor Rodríguez Mauro, de 33 años, indígena y ex líder de la comunidad.
Según el informe de la Comisaría 1ª de Fuerte Olimpo, el hombre falleció tras recibir un disparo de arma de fuego que le provocó un shock hipovolémico, conforme al diagnóstico forense.
El procedimiento fue encabezado por el fiscal de turno Gabriel Rolón Cantero, quien acudió al lugar junto con una comitiva fiscal y policial para realizar las diligencias correspondientes.
El cuerpo de Rodríguez Mauro fue hallado por una integrante de la parcialidad Ishir Tamaraho. Durante la inspección forense se constató una herida de bala con orificio de entrada en el flanco derecho y salida en la región lumbar izquierda.
Tras culminar el procedimiento legal, el cuerpo fue entregado a sus familiares.
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Además del fallecido, resultaron heridos Fabricio Rodríguez Díaz, de 21 años; y Migdonio Vera, de 24; ambos integrantes de la misma comunidad indígena. Los lesionados fueron derivados a un centro asistencial de mayor complejidad para recibir atención médica especializada.
La Policía Nacional informó que el principal sospechoso sería un ciudadano brasileño, actualmente prófugo, cuya identidad aún no fue confirmada oficialmente.
En el marco de la investigación fueron aprehendidos Josimar Miranda Da Cruz, brasileño de 39 años, y Obilio Palacios Martínez, indígena de 31 años, sindicados como presuntos partícipes del hecho.
Hasta el momento, las circunstancias exactas del crimen continúan bajo investigación. El Departamento de Investigación de Hechos Punibles de Alto Paraguay participa de las pesquisas para esclarecer lo ocurrido y localizar al supuesto autor principal.
Comunidad pide protección urgente
Tras el violento episodio, líderes de la comunidad indígena Puerto María Elena remitieron notas oficiales al presidente del Instituto Nacional del Indígena (Indi), Hugo Samaniego, y al director de Policía de Alto Paraguay solicitando acompañamiento policial urgente ante el temor que vive la población.
En los documentos firmados por la líder comunitaria Griselda Vera, los pobladores expresan preocupación por la seguridad de los niños, mujeres y adultos mayores que residen en la comunidad.
“Estamos corriendo un peligro total”, señala una de las notas dirigidas a las autoridades, donde solicitan al menos dos o tres efectivos policiales para brindar resguardo y tranquilidad a los habitantes.
Los lugareños calificaron la situación como una “urgencia” y pidieron la rápida intervención de las instituciones del Estado para evitar nuevos hechos de violencia.
La tensión y el temor persisten en la comunidad mientras continúan las investigaciones y la búsqueda del principal sospechoso.