“Es justa. Totalmente justa. Incluso, se salió del marco que pidió la Fiscalía. Es una sentencia histórica...”, dijo Carlos Casco, uno de los tres denunciantes en el caso, quien fue torturado en abril de 1976 en el tenebroso Departamento de Investigaciones de la Policía de la Capital.
“Es una decisión ecuánime, aunque, de todos modos, la Fiscalía también cumplió con su papel de probar los hechos”, alegó. También dijo que quería “que sirva como lección” la sentencia dictada.
Con relación a la retractación que dio Eusebio Torres sobre haberlos llamado campesinos, afirmó que era un sinsentido, ya que se ofendió a sí mismo porque también era del campo.
Finalmente, con respecto al mensaje que daba a la ciudadanía, fue tajante: “Que sepan elegir”. Esto, en referencia a que, sostuvo, estábamos en una dictadura parlamentaria y que debíamos saber elegir.
OTRAS VOCES. Antonio Pecci, otra de las víctimas de la dictadura, refirió que era una reivindicación para miles de víctimas del régimen. Que la resolución era, además, un precedente de que este tipo de hechos no prescriben.
“Hay que resaltar también la valentía de los jueces, que dieron un fundamento jurídico”, sostuvo con relación al fallo, que rebatió también los argumentos de la defensa, que sostenía que Eusebio Torres recién estuvo en Investigaciones en 1978.
Apuntó que el caso era muy trascendente, no solo a nivel nacional, sino que la comunidad internacional también siguió muy de cerca el juicio oral que se llevó a cabo en los tribunales.
Remarcó que otro tribunal había decretado la extinción de otra causa de torturas, por lo que valoró la resolución que dieron los jueces con respecto a la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad, como los tormentos.
FELICES. Al grito de “dictadura nunca más” y “¿dónde están los desaparecidos?”, las víctimas festejaron con todo la resolución de los jueces Juan Francisco Ortiz, Manuel Aguirre y Rossana Maldonado, que condenaron a 30 años de cárcel a Eusebio Torres.
“Estoy muy feliz. Eusebio Torres era el que aplicaba las torturas y tomaba las declaraciones”, dijo Emilio Barreto, una de las víctimas, de 83 años actualmente. Señaló que estuvo 13 años preso en las cárceles stronistas.
Alertó que estamos en una dictadura parlamentaria y que la prensa se debía cuidar, ya que podían censurar sus voces. Citó el juicio político de Fernando Lugo, a quien los colorados lo sacaron, dijo. Terminó abrazado con Carlos Casco, uno de los denunciantes de Torres.