Eran las 16:20 del jueves 2 de octubre de 2025 cuando tres disparos de arma de fuego alarmaron a los vecinos de las inmediaciones de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), en el barrio Trinidad, de la capital.
Minutos más tarde, se confirmó la escena de un crimen perpetrado por la mafia en el país. Allí, frente a la casa de estudios, dos sicarios a bordo de una motocicleta acabaron con la vida del teniente coronel Guillermo Moral, estudiante de Derecho.
La víctima estaba a bordo de su camioneta, que recibió tres disparos, aunque solo uno fue necesario para silenciarlo para siempre.
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El caso cobró mayor relevancia cuando se informó que Moral fue quien denunció, en mayo de 2023, un intento de soborno de G. 10 millones para que entregara un celular al supuesto narcotraficante Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, en la cárcel de Viñas Cué, propuesta que había rechazado.
Las primeras diligencias
A través del seguimiento mediante cámaras, los investigadores lograron identificar a los sicarios que se movilizaban a bordo de una motocicleta y que huyeron hacia la avenida Santísima Trinidad.
Luego, se los vio en una estación de servicio, sentados a una mesa, conversando, merendando y utilizando sus celulares. Uno de ellos tenía un bolsón negro en la mano. En el lugar dejaron abandonada la moto y abordaron un automóvil, de color blanco, perteneciente a la plataforma de transporte Bolt.
Posteriormente, la Policía Nacional confirmó sus identidades: Rogelio Díaz Brítez, que en ese entonces tenía 18 años, y un adolescente de 16 años, quien habría sido el autor material del asesinato del teniente coronel Guillermo Moral.
Se allanaron tres viviendas en el barrio Acosta Ñu de la ciudad de San Antonio, Departamento Central, para dar con los dos jóvenes, aunque sin éxito.
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Otros operativos se ejecutaron en las casas del coronel Luis Belotto y de Miguel Mendieta, abogado de Miguel Insfrán, alias Tío Rico.
Además, se requisaron la celda de Tío Rico en el Penal de Máxima Seguridad de Minga Guazú y la de Carlos Amarilla Rotela, sobrino de Javier Rotela, en la Penitenciaría de Emboscada Antigua.
La información que se manejaba era que los sospechosos habían recibido G. 300.000 para trasladarse a Ciudad del Este, donde habrían sido recogidos en la terminal de esa ciudad y habían permanecido en el barrio San Rafael.
El 29 de octubre del año pasado se encontró un cuerpo en una bolsa de arpillera, flotando en aguas del río Paraná, en la zona de Puerto Irala. El 6 de febrero de este año se confirmó que se trataba del adolescente señalado como presunto autor material del crimen. Hasta la fecha, no se ha logrado dar con el paradero de Díaz Brítez.
Giros de dinero, claves en la investigación
Las investigaciones en torno al crimen se centraron en seguir la ruta del dinero que habrían recibido los jóvenes para matar a Moral.
El comisario Richard Vera reveló que los jóvenes habrían recibido G. 1.800.000 en cuatro transferencias para vigilar a la víctima y cometer el crimen.
La ruta del dinero condujo a los investigadores hasta Ciudad del Este, en el Departamento de Alto Paraná, donde realizaron allanamientos simultáneos en el barrio San Rafael.
Los operativos derivaron en las detenciones de Luis Fernando Guillén Martínez, Elda Sofía Galeano, Marco Antonio Florentín Camacho y Alfredo Santuchi Brítez. Todos ellos son considerados presuntos integrantes de la estructura logística utilizada para perpetrar el crimen.
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Luis Guillén confirmó que realizó la transferencia de G. 300.000 por pedido de su primo, Carlos Antonio Báez Guillén, alias Lulú. Supuestamente, el dinero era para una “ecografía”.
En febrero de este año, alias Lulú fue detenido en el barrio San Rafael luego de una persecución de aproximadamente dos cuadras.
Para los investigadores, Báez Guillén es la persona que habría contactado con los autores materiales del crimen.
En otros procedimientos, detuvieron a Ángel David González Guillén, quien supuestamente entregó el dinero a los sicarios, mientras que Jorge Guillén Bogado es señalado como el supuesto financista.
Este último tendría nexos con los autores intelectuales, según había precisado Vera. Carlos Báez Guillén, alias Lulú, y Ángel González Guillén son hermanos de madre; ambos son sobrinos de Jorge Guillén Bogado.
Las tres hipótesis de la Policía, pero sin autores intelectuales
El ministro del Interior, Enrique Riera, mencionó que había tres líneas de investigación y aseguró que estaban “muy avanzados” y cerca de identificar a los autores intelectuales.
La primera hipótesis estaba relacionada con el Clan Rotela. Sin embargo, tras un análisis, se abrió una segunda conjetura ante la posibilidad de que sea crimen organizado regional, concretamente el Primer Comando da Capital (PCC).
Riera no dio detalles sobre cuál era la tercera línea de investigación. En su momento, expresó: “Se está investigando, pero sí les puedo decir que estamos, en niveles del 1 al 10, en un 7, para identificar todo el paquete; es decir, autores materiales, móviles, autores intelectuales”.
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Tampoco se descartó la vinculación de alias Tío Rico.
El caso de Moral era de prioridad para el Gobierno; incluso, el presidente Santiago Peña había dado la orden de llegar hasta los responsables del crimen, de acuerdo con Riera.
Uno de los nombres que sonaron como posible autor moral fue el de Blas Pablo Melgarejo Benítez, alias Chopalé, quien fue recapturado este año tras fugarse de la cárcel de máxima seguridad de Minga Guazú, donde también está recluido Tío Rico. Recientemente, fue condenado a ocho años de prisión por un robo agravado ocurrido en octubre de 2021 en el barrio San Agustín de Ciudad del Este.
No obstante, hasta la fecha, las autoridades no han dado con el autor o los autores intelectuales del asesinato de Moral.