La tragedia ocurrió el viernes 10 de febrero de 1978, alrededor de las 19:15, en la zona de Puerto Kemmerich, a unos 76 kilómetros aguas arriba de la ciudad de Concepción.
La embarcación, que transportaba cerca de 150 pasajeros además de varias toneladas de carga con destino a Bahía Negra, fue sorprendida por un fuerte temporal que provocó su vuelco en medio del río.
Los relatos de sobrevivientes coinciden en describir escenas de extrema desesperación. En medio de la oscuridad, se escuchaban gritos, llantos y pedidos de auxilio de personas que luchaban por mantenerse a flote, mientras otras desaparecían arrastradas por la corriente.
En ese contexto dramático, se destacó la valentía de don Eligio González, ciudadano concepcionero que se encontraba en su bote a la espera de una encomienda.
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González, sin dudarlo, acudió en auxilio de las víctimas y logró rescatar con vida a entre 23 y 25 personas, un acto que con el tiempo le valió el reconocimiento como héroe civil.
Don Eligio falleció el año pasado, pero su gesto solidario permanece vivo en la memoria colectiva de la comunidad.
La magnitud del desastre marcó un antes y un después. Según recordaba don Américo Albertini, miembro del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, se trató de la mayor catástrofe ocurrida en aguas del país, tanto por la cantidad de víctimas como por el impacto social que generó.
A 48 años de aquel trágico suceso, la memoria de las víctimas de la embarcación Miriam Adela sigue presente, como un llamado permanente a no olvidar y a valorar la solidaridad y el coraje que también emergieron en medio del dolor.