Sábado/7/JULIO/2007
Brasilia, (EFE) Heloisa María Cano Rosa, estudiosa de las prácticas adivinatorias a través de los números, fue una de las defensoras de la idea e instó al matrimonio a decenas de parejas basada en la abundancia de “sietes” que tiene esta fecha.
Cano Rosa explicó a una radio local la importancia del siete: “El mundo se creó en siete días, cada semana tiene siete días, siete son las notas musicales y siete también los colores refractados por un prisma”, dijo enumerando supuestos augurios de felicidad.
El escritor Victor Bem-hur Gonçalves, otro numerólogo, explicó la fecha y su relación con los casamientos en otros términos.
“Por ser un número cabalístico, el siete crea un cierto misterio en la mente humana”, señaló.
Gonçalves dijo que “si se suma el siete del día, al siete del mes, al dos del milenio y al siete del año da 23. Sumamos dos más tres y tenemos cinco, que es un número lleno de energía y vinculado directamente a la sexualidad”.
Superstición o no, a lo largo de todo Brasil hoy fueron millares los casamientos, que incluso se triplicaron en muchas ciudades, como pasó en Sorocaba, en el interior del estado de Sao Paulo, donde cada sábado se casan alrededor de diez parejas y hoy lo hicieron 45.
Algo similar pasó en la pequeña parroquia de San Antonio, en la ciudad paulista de Baurú, donde también se le triplicó el número de casamientos al sacerdote Roberto Camillato, quien este sábado ofició doce ceremonias de enlace.
Camillato, en declaraciones a medios locales, también citó la coincidencia, aunque sostuvo que no es más que un simbolismo, que está citado hasta en la Biblia.
“Cuando Jesús nos dice que tenemos que perdonar no siete, sino setenta veces siete, quiere decir que tenemos que perdonar siempre”, dijo el sacerdote, sin poder escapar de la euforia creada por la numerología