30 mar. 2026

2025, año centenario de la guarania

En enero de este año se inician los eventos que conmemoran el centenario de la guarania, surgida en 1925. La reciente nominación de este género musical por parte de la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es una distinción clave.

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José Asunción Flores

Antonio V. Pecci
Periodista e investigador

En el Hotel Cosmos, actual Asunción Palace Hotel, se estrenaba en enero de 1925 la primera guarania denominada Jejuí. La misma era una creación del joven músico de la Banda de Policía, José Asunción Flores (1904-1972), luego de dos años de investigación y búsqueda en que percibió, en palabras de su autor: “Que el pueblo paraguayo necesitaba una música más lenta que la polca existente, concordante con su carácter y para expresar sus sentimientos de añoranza, tristeza, sus amores, etc. vino así la creación de la inmortal guarania. Las primeras datan de 1925, 26 y ellas son Jejui, Kerasy, Arribeño resay. (Memorias).

El estreno en público de ésta primera obra se realizó en la terraza de dicho hotel y estuvo a cargo de un trío de músicos alemanes residentes en el país, que animaban todas las noches el lugar. El mismo estaba integrado por Alfredo Kamprad, violín; Alfredo Brand en piano y Erik Piezunka en violoncello. Jejui es una pieza de carácter experimental, sin letra, pero que atrajo la atención del público que disfrutaba del after office. En una de las mesas se hallaba casualmente departiendo con algunos amigos el Dr. Eligio Ayala, por entonces Pdte. de la República, quien al escuchar ése nuevo tipo de canción preguntó a los músicos quién era el autor de la misma. Y ante la respuesta de los mismos, expresó que el joven integrante de la Banda de Policía iba a tener un futuro promisorio por el notable manejo de la cadencia.

Pero, ¿cómo surge ésta primera obra? No fue casual. Se dio todo un proceso de ensayo y elaboración hasta llegar a terminar la misma: “Después de aquel trabajo sobre Ma’erãpa reeikuaase que lo hice para la Banda de Policía, di comienzo a la composición de Jejuí, trío para violín, violonchelo y piano. Esta composición la hice especialmente para los amigos (Alfredo) Kampradt, (Erik) Piezunka y (Alfredo) Brand. Ellos, desde un principio tomaron parte como buenos colaboradores en este asunto. Me interesaba mucho en ellos su condición de extranjeros. ‘Jejuí’ lo iba haciendo de a poco en razón de que era también una composición experimental. Muchas noches, en la casa de uno de ellos, en la del señor Brand, pasábamos ensayando la mencionada composición a efecto de ir puliendo de a poco los trabajos para la futura guarania. Paralelamente también me iba a la casa de Susanita Elizeche, para requerirle su colaboración en este andar por nuestra música. Con Susanita hicimos varios ensayos de Jejuí. Susanita al piano, (Rudecindo) Lugo con el violonchelo y yo con el violín. También ensayamos algunas otras composiciones, en son de experimentos”. (Memorias). Hay que consignar que esta partitura está perdida hasta hoy. Solo se cuenta con un fragmento de la misma.

Luego seguirían obras como Arribeño resay, una guarania ya más desarrollada, con versos en guaraní y castellano, como lo quería el compositor, labor que estuvo a cargo del joven poeta Rigoberto Fontao Meza, oriundo de San Pedro del Ykuamandyju. Y Ñasandýpe, con versos del poeta itaugüeño Félix Fernández. Canciones que luego de ser estrenadas en 1926 en el Teatro Nacional, hoy Municipal, ganaron el favor del público y fueron integradas a las serenatas por los barrios de Asunción y de ciudades del interior, con gran éxito.

Contexto social y político

El país vivía un corto período de paz y estabilidad política, luego de sucesivos cuartelazos, el último de los cuales había durado un año, entre mayo de 1922 y junio de 1923. En las elecciones de 1924 resultó electo el Dr. Eligio Ayala, liberal, por un período de cuatro años, que transcurrieron con un manejo ordenado de la cosa pública, tolerancia a nivel político y de libertad de expresión y reorganización de la economía.

Se podría afirmar que a fines de 1923 don José Asunción inicia su búsqueda, con la ayuda de Víctor Montórfano, escritor y poeta, examinando la documentación existente sobre la música paraguaya. Que encuentra, era muy poca. Continúa sus recorridos por barrios y pueblos cercanos observando las costumbres, fiestas populares, inquietudes y luchas de los sectores más humildes. Ésta búsqueda afanosa se había iniciado con una pregunta al director de la Banda de Policía, el maestro Nicolino Pellegrini: ‘¿Por qué la Banda no ejecuta música nacional?’. Ya que su repertorio para las retretas estaba integrado por marchas, valses, óperas y fragmentos de sinfonías, todas europeas. La respuesta del director italiano fue demoledora: “La música paraguaya no existe. Lo que se conoce como tal es rudimentaria, primitiva. Además, no se puede escribir para todos los instrumentos de la banda”, contestó el mismo. Flores indicó muchos años después a Sara Talía, su gran biógrafa, que fue en ése momento que despertó su inquietud e inició su investigación sobre la música nativa y el nuevo ritmo que sería la guarania.

En sus Memorias, el compositor se interroga en tercera persona: “¿José Asunción Flores escribió este nuevo género musical porque si? ¿Por qué a él se le antojó? No, sino después de largas observaciones y estudios del carácter paraguayo y de su necesidad. El paraguayo es de pocas palabras, cabizbajo, pensativo, melancólico (especialmente después de la Guerra del 70), desconfiado, es decir, trasunta en él el carácter indígena, legado de nuestros padres guaraníes. Así pues, él vio que el pueblo paraguayo necesitaba una música más lenta que la polca existente, concordante con su carácter y para expresar sus sentimientos de añoranza, tristeza, sus amores, etc. vino así la creación de la inmortal guarania”.

Como es sabido en 1928 se produce el encuentro entre el joven músico y el consagrado poeta Manuel Ortiz Guerrero, e inician un periodo de colaboraciones con obras de notable valor literario y musical. Proceso que se inicia con ‘India’, 1928, de rescate y valoración de la mujer y de las culturas indígenas en un contexto patriarcal que desprecia la cultura popular. Luego seguirán Kerasy (Sueño doliente), Panambi vera (Mariposa brillante), Ne rendape aju (Vengo junto a ti), Paraguaype (A Asunción’) y Buenos Aires, salud’, hasta 1933. La mayoría de ellas en el guaraní paraguayo.

La palabra Guarania según el músico fue tomada del poema de Guillermo Molinas Rolón (1892-1945) ‘En la fiesta de la raza’. En consulta de José Asunción con su maestro de castellano, Delfín Chamorro, quedó definido el uso de este vocablo para denominar al nuevo ritmo que iba surgiendo.

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José Asunción Flores

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