20 de agosto
Domingo
Parcialmente nublado con chubascos
21°
Lunes
Parcialmente nublado
21°
Martes
Despejado
17°
25°
Miércoles
Despejado
22°
33°
Avatar
Avatar
Bienvenido,
Cerrar Cerrar
Cerrar
Login/Registración
Búsqueda
Cerrar
Edición Impresa
domingo 11 de diciembre de 2016, 01:00

Sobrevivir a fuerza de golpe

Por Estela Ruiz Díaz
Por Estela Villalba

Un nuevo borrador de enmienda sobre la rechazada enmienda para la reelección presidencial está alterando el clima político, al punto del quiebre. El plan para la continuidad de Horacio Cartes recuperó oxígeno gracias al luguismo y al llanismo que han manifestado su interés. Pero los 23 votos necesarios en el Senado aún no existen (al cierre de este comentario) y por ahora es la única barrera que detiene el proyecto, no las polémicas sobre la inconstitucionalidad.

Además del largo e inacabado debate sobre la vía para establecer la reelección presidencial (enmienda o reforma) al que se sumó la delirante vía semántica luguista, hoy se plantea otro aspecto: el tratamiento de la enmienda en periodo prohibido. En efecto, el artículo 290 de la Constitución señala sin dudas ni dobles interpretaciones que "...si en cualquiera de las Cámaras no se reuniese la mayoría requerida para su aprobación, se tendrá por rechazada la enmienda, NO PUDIENDO VOLVER A PRESENTARLA DENTRO DEL TÉRMINO DE UN AÑO". Es decir, la enmienda para la reelección presidencial y de los gobernadores ya no puede ser tratada este año, sino recién en agosto del 2017 porque ya fue rechazada en el Senado.

Pero como este plazo acogota los tiempos electorales de Horacio Cartes, en el Palacio buscan la vía para imponer a fuerza de votación. Mientras el equipo político negocia los votos, el equipo jurídico contrata constitucionalistas que hacen el traje a la medida. La fórmula es maquillar el documento agregando otros puntos y así "renovar" el proyecto para saltar la valla del artículo 290. "No es el mismo proyecto", repiten en coro los leguleyos y agregan el eslogan "que la gente decida", en referencia al referéndum que debe convalidar o rechazar con su voto la enmienda constitucional.

El borrador plantea modificar tres artículos: 1) la 161 para levantar la prohibición a reelección de los gobernadores; 2) la 197, que elimina las inhabilidades y de esta manera los candidatos a presidente puedan encabezar la lista del Senado, y 3) la 229 que levanta la prohibición de reelección presidencial.

El plan es un traje a la medida de los que negocian la enmienda: Cartes, Lugo y Llano.

HORACIO CARTES. Todos saben que al presidente no le gustan las derrotas y que su frase preferida es "compro esta pelea". Cuando en agosto el Senado rechazó la reelección, acusó recibo, se recuperó, juró venganza y ordenó revertir la situación. Fracasado el plan en el Congreso, los cartistas vieron en la teoría semántica de Lugo un salvavidas. Fuentes palaciegas sostienen que a Cartes no le convence la tesis luguista porque llevar al extremo una interpretación constitucional puede ser un bumerán.

Por ello se volvió al plan de la enmienda cuya aprobación está en manos de Lugo y del liberal disidente Blas Llano.

FERNANDO LUGO. El ex obispo de San Pedro se estrenó como político denunciando el intento de reelección de Nicanor Duarte Frutos. Fue en el 2006. Fue su pase para liderar una exitosa concertación electoral que lo llevó a la presidencia de la República en el 2008. Al igual que Cartes, cree que es el único que puede gobernar el país. Y en ese afán, la derecha y la izquierda caminan hoy de la mano buscando atajos para forzar los límites constitucionales.

Lugo votó en agosto en contra de la enmienda, pero cambió. "Los cuatro (senadores del FG) se mantienen en acompañar, de acuerdo con las líneas del 2011", dijo a modo de vaticinio.

De los 3 actores, es el que pagará el mayor costo político si acepta la oferta de Cartes: ¿Cómo explicará su cambio de postura sobre la enmienda si ya votó en contra en agosto? ¿Bastará con que no vote y ordene a su bancada ensuciarse las manos? ¿Cómo explicará la alianza con sus verdugos que lo destituyeron en el 2011? ¿Cómo explicará la violación constitucional, esa misma que él reclamó cuando le hicieron el juicio político? ¿Si sostiene que está habilitado para ser candidato, porqué apoya la enmienda para favorecer a Cartes?

BLAS LLANO. La situación del llanismo es más compleja porque el apoyo a Cartes será una alta traición en el PLRA que decidió rechazar la reelección en todas sus formas. Llano necesita algo más para sostener su giro político. Por ello pide el balotaje como trueque, pero los colorados jamás le concederán este punto. Inmune a toda presión partidaria y eventuales sanciones, dijo que ya son grandes "y estamos dispuestos a asumir las consecuencias de nuestros actos".

Si logran los 23 votos, los tres ganarán tajadas: Cartes y Lugo pelearán la presidencia. El que pierda será senador y tendrá fueros. Llano volverá a su viejo rol del Maquiavelo en las sombras, con cupos en el Estado y sus cuestionados ex gobernadores peleando la reelección.

Los tres buscan sobrevivir en la política a fuerza de golpe.