El sacerdote aparece en un video viralizado en redes sociales impidiendo que comerciantes sean desalojados. En el operativo, ocurrido el lunes por la noche en el Departamento de Paraguarí, exige a los policías que presenten una orden de desalojo, pero estos se retiran por no poseer el documento.
“Pórtense bien, cuidado”, les dice el religioso mientras despide a los agentes, que regresan a la patrullera y abandonan el lugar.
El hecho ocurrió en el centro de Sapucái (ciudad ubicada a 22 kilómetros de la capital departamental), sobre la ruta que cruza la localidad y que une Paraguarí con Villarrica.
“Mándese mudar, está loco”, fue la respuesta que Aguilera dio a los uniformados. “No van a jugar con nuestros pobres porque yo voy a denunciar ahora mismo a Asunción”, advirtió. “Voy a defender aunque me maten en este lugar”, agregó.
“Lo único que pueden hacer para ganarse un poco el pan y van a venir a sacarles por cuestión política, están todos locos”, se quejó el párroco, que fue aplaudido por la multitud.
En contacto con el Diario Última Hora, Wilfrido Aguilera explicó que “la tensión que hay es netamente de carácter político”.
El sacerdote se desempeña como párroco rural hace cinco años y tiene a su cargo 19 capillas rurales. Asegura no estar a favor de ningún sector partidario y augura que todo este ambiente que se vive en Sapucái acabará luego del domingo, día de las elecciones internas.
“No importa la línea política, yo no estoy con ninguna línea política, a favor ni en contra, sino con la verdad; como pastor, absolutamente no estoy de acuerdo ni con la intendenta ni con el senador ni con el gobernador (Miguel Cuevas) en su proceder tan injusto con el pueblo pobre”, expresó.
Aguilera manifestó que se trata de una persecución contra uno de los vendedores que se separó del equipo de la intendenta Norma Zárate, esposa del senador Juan Darío Monges, del Movimiento Honor Colorado.
Aguilera detalló que los vendedores ofrecen frutas como piña, melón, sandía, que cultivan en pequeñas parcelas en la parte alta del pueblo.
“A los otros le cobran 30.000 guaraníes por el impuesto para vender en la ruta, que tampoco me parece tan honesto porque tanto despilfarro en tantas tonterías que hay y cobrarle a una pobre gente para vender su poca mercancía, ese monto no tiene sentido”, opinó el párroco.
“Igualmente, esta gente está dispuesta a pagar, pero no le quieren cobrar porque es de la otra línea política, para no autorizarle la venta”, indicó.
Aguilera comentó que si los productores son desalojados, no tendrán dónde comercializar porque no poseen tantos recursos como para trasladar las frutas hasta el Mercado de Abasto u otros lugares.
Finalmente, el religioso mencionó que los policías hicieron algunos intentos más de retirar a los comerciantes, pero no fue posible por la presión ejercida por el sacerdote y la guardia de la comunidad.
“Hasta que pasen las internas, mientras tanto ya te arruinaron la vida y la platita, este es el momento de demostrar si somos pastores o no”, concluyó.