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jueves 6 de abril de 2017, 11:09

Ni muertes ni protestas hacen comprender a Cartes el mensaje

La búsqueda de la reelección de Nicanor Duarte Frutos en el año 2006 tuvo similares características al deseo de poder emanado en las entrañas del actual mandatario, Horacio Cartes. Sin embargo, una notable diferencia marca a ambos colorados: Nicanor entendió a qué se enfrentaría si seguía firme apostando por la enmienda para seguir en el poder.
Tras asumir como presidente de la República en el 2003, Nicanor, envuelto por la sed de poder, impulsó un proyecto reeleccionario en el 2006. La gente no estaba dispuesta al retorno de una posible dictadura y Duarte Frutos sabía que toda una sociedad podría sumergirse en el odio y la confrontación. Fue ahí donde la figura del ex obispo, Fernando Lugo, resultó ser un alivio para el pueblo y su nombre nació como un repudio a la idea de una enmienda constitucional.

Nicanor entendió el mensaje a tiempo, a diferencia de Horacio Cartes, quien hasta el momento sigue firme en su proyecto de enmienda, pese a enfrentamientos y muertes entre compatriotas.

El viernes el país se tiñó de sangre y se vivieron momentos de intenso rencor hacia la violación de la Constitución. Muchos fueron heridos y un joven liberal, Rodrigo Quintana, resultó muerto en manos de los policías del Gobierno tras recibir, categóricamente, órdenes de sus comandantes.

En el 2006, Duarte entendió el mensaje y buscó evitar la confrontación y la muerte. La gente se impuso ante su idea y los miembros de la Convención Nacional Constituyente elevaron un completo informe explicando por qué la enmienda no era la vía legal para modificar la Constitución y hacerlo significaría una violación notoria a las leyes del país.

A criterio del abogado y constituyente, Benjamín Fernández Bogado, a diferencia de Nicanor, en Cartes no existió ni existe la misma capacidad de comprensión y ahora el país se encuentra en la mitad de un problema no resuelto, ante el peligro de quiebre democrático que puede, incluso, generar más muertes.

"En épocas anteriores, Nicanor no sostuvo su deseo contra la voluntad de la gente sino que entendió el mensaje. Se dio cuenta que sostener su anhelo por la reelección era matar y establecer una dictadura, mientras que Cartes no logra comprender a qué se enfrenta", comentó Bogado.

¿CAPRICHO DE CARTES O DE SU PRIMER ANILLO?

El experto en leyes sostuvo en contacto con nuestra redacción que, en realidad, el presidente de un país y su primer anillo son funcionales, es decir, ninguno puede accionar sin basarse en una misma línea o deseo. Cartes y sus asesores están encaprichados con la reelección.

"Es el presidente quien determina cómo piensa su primer anillo, no al revés. Casi siempre para sacarle responsabilidad al presidente se le lanza la culpa al entorno, pero en realidad ese entorno opera en función a lo que decide el presidente. Ambos son funcionales, trabajan juntos", explicó.

Para Bogado, el tema que hoy genera conflicto es sencillo: "Si Horacio Cartes Jara quiere ser reelecto, debe convocar a una constituyente e ir por la reforma constitucional. Entonces, si tiene mayoría, se cambia el artículo y, si no, no se cambia. Lo que no se puede hacer es ir a la fuerza contra algo que se le impide solo por una cuestión de capricho", precisó.

EL ASESOR QUE PISA SUS PALABRAS

En noviembre del 2006, Darío Filártiga, asesor político de Cartes, había dictaminado que Nicanor no podía llevar adelante un proyecto de enmienda constitucional para lograr ser reelecto porque violaba la Constitución. Por ello, desde la Junta de Gobierno del Partido Colorado le "echaron candado" a la idea.

"El que redactó esa nota se llama Darío Filártiga, asesor político de Cartes; el mismo que aseguró que la enmienda no es el camino, mientras hoy, afirma que la enmienda es el camino correcto para una reelección", contó.

LA ENMIENDA NO ES LA VÍA

"Cuando escribimos la Constitución en el año 1992 tuvimos en cuenta cuestiones que tienen que ver con la estructura misma que la sostiene. Se requiere de un trabajo más complejo y serio para modificar la Ley suprema. Si se recurre a una enmienda para cambiar lo que sustenta el sistema democrático, cambiaríamos a la República por la monarquía", reflexionó.

LO QUE NOS ESPERA

El abogado y analista paraguayo sostuvo que ahora el Paraguay se enfrenta a una posible guerra civil; a pelear entre sus propios ciudadanos. Esto llevará a un país mucho más dividido en donde los conflictos de diferencias políticas desestabilizarían los hogares para luego abarcar a todo el pueblo.

"Esto solo generará división, violencia y muerte. Los senadores aliados son unos torpes. En la mesa de diálogo los representantes de la Iglesia Católica debían apostar con mayor intensidad a la inteligencia hablando antes con el presidente de la República", criticó.

Aseguró que la mesa de diálogo instalada por Cartes no fue más que un espectáculo donde la negociación no fue la enmienda, sino que la enmienda fue la mesa de negociación, por ello la conciliación no pudo ser el resultado más rápido y efectivo en el encuentro.

¿LA ENMIENDA?

Hablar de reelección significa modificar la Constitución Nacional de 1992 que prohíbe esta figura. Los legisladores del Partido Colorado, cercanos al presidente de la República, Horacio Cartes, insisten en que la manera efectiva de contemplar la reelección es por medio de una enmienda constitucional. A diferencia de este grupo, la Constitución señala a la reforma como la vía.

La Constitución Nacional en su artículo 229 "De la duración del mandato" dicta cuanto sigue: "El Presidente de la República y el Vicepresidente durarán cinco años improrrogables en el ejercicio de sus funciones, a contar desde el 15 de agosto siguiente a las elecciones. No podrán ser reelectos en ningún caso".

En su artículo 290 especifica que "No se utilizará el procedimiento indicado de la enmienda, sino el de la reforma, para aquellas disposiciones que afecten el modo de elección, la composición, la duración de mandatos o las atribuciones de cualquiera de los poderes del Estado", lo que desacredita el criterio de los oficialistas.

CONTRADICCIONES DE CARTES

En el año 2013, cuando Cartes llegó a la presidencia del Paraguay, aseguró no estar interesado en su reelección e incluso afirmó respetar todo lo establecido en la Constitución Nacional. Este verso cambió con el paso del tiempo. Tres años más tarde, sus seguidores en el Congreso buscan alguna maniobra para que el líder colorado siga en el poder.

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