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Nacional
viernes 3 de febrero de 2017, 13:05

Golpe del 89: Fotógrafo asegura que no se contó la verdad

Ángel Bogado (73) fue el heroico fotógrafo que, de la mano del coraje y la adrenalina, logró captar las mejores imágenes de aquel golpe de Estado de 1989 que derrocó la dictadura en Paraguay. Sus fotos nunca pudieron revelarse debido a la opresión de quienes planearon aquella brutal matanza.
Los opositores del gobierno dictatorial de Alfredo Stroessner mintieron al dar a conocer la cantidad de fallecidos. En todo momento trataron de minimizar la cantidad de muertes, sin embargo, Bogado fue testigo de los innumerables cadáveres arrojados al piso que formaban grandes alfombras.

"No quiero ni recordar aquel suceso porque pasé muy mal. Me secuestraron dos cámaras y se llevaron todas las fotos que tenía; imágenes que mostraban la realidad del Golpe del 89. La historia no es como contaron quienes gestaron aquel atentado, especialmente con relación a la cantidad de muertos", comentó al fotógrafo en contacto con ULTIMAHORA.COM.

Él era fotógrafo del diario Hoy (ya desaparecido) en aquellos años. Sin temores abordó con unos compañeros suyos un pequeño Fusca y, con su cámara en mano, fue a retratar aquel momento histórico deseado por muchos.

En la madrugada del 3 de febrero, mientras él tomaba una serie de fotografías de los cuerpos fusilados de soldados, algunos menores de edad, fue el capitán Carlos Florenciáñez quien se enfrentó al grupo y ordenó a sus soldados encañonar sus fusiles a Bogado y sus compañeros, los subalternos respondieron apuntando directamente al estómago de los periodistas y los despojaron de todo lo que tenían e incluso se llevaron la cámara del fotoperiodista.

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"No puedo olvidar aquellos bombardeos sobre Mariscal López y Bernardino Caballero que apuntaban hacia el Batallón Escolta. Estaba retratando esos momentos hasta que vino el capitán Florenciáñez con un grupo de soldados y nos apuntaron con fusiles para liquidarnos; les dijimos que éramos periodistas y ahí me sacaron mi cámara", relató.

Eran las 06.00 cuando Bogado decidió volver al diario para llevar otra cámara y seguir así retratando todo lo que estaba ocurriendo. Fue el único fotógrafo que ingresó a hacer un silencioso recorrido que le perturbaba la mente: muchos cuerpos sin vida, paredes destruidas por las balas de grandes calibres y "un sinfín" de soldados decapitados.

"Tuve que llevar una cámara de estudio que tenía. Agarré y le dije a los choferes para ir. Subimos a un escarabajo y logramos entrar al lugar. Sobre Mariscal López el caos estaba presente, era como que un terremoto llegó a la ciudad y ni siquiera los árboles se salvaron (sic)", detalló.

En ese momento empezó a tomar fotografías. Retrató a un hombre que estaba dentro de una camioneta, cuyo cráneo estaba expuesto; a soldados que no tenían uniforme siquiera, muchos de ellos menores de edad y que estaban decapitados a causa de proyectiles de grueso calibre, estos se encontraban hacia el Club de Oficiales,.

"Uno de los soldados me dijo: 'Logramos derrocar a la dictadura'; entonces le hice posar con su fusil pisando el cuerpo de otro soldado", contó, para luego reiterar que la historia no fue contada con verdad por los opositores del dictador.

"Tenía todas las fotos. Los soldados estaban en posición de combate cuando una camioneta roja llegó al lugar y de ella bajó Lino Oviedo. Le saqué una foto en ese momento y cuando ocurrió eso, él escuchó el ruido de la cámara y uno de los soldados se acercó para degollarme y se llevó mi cámara con todos los rollos", testificó.

"Hasta hoy no puedo recuperarme de eso, porque perdí las mejores fotos que tenía en ese momento, que iban a ser el documento más importante de la historia del país, incluso. Escuché además cuando Oviedo le dijo a los militares que limpien la zona y cierren porque periodistas estaban ingresando", comentó.

"Era increíble la cantidad de personas muertas, la cantidad de balas utilizadas que adornaban las calles. Me frustró haber perdido todas las fotos por una imprudencia que no valía la pena. Me hubiese ido, porque nadie se dio cuenta de que estaba sacando fotos, era el único", dijo.

Tal episodio le costó las lágrimas y mucho dolor a don Ángel, pero luego pensó que tal vez ellos tomarían venganza si se publicaban esas fotos.

"Me dolía no poder mostrar lo que realmente pasó ese 3 de febrero de 1989, muchos soldados estaban barridos en las calles", refirió.

Con respecto al Gobierno del presidente Horacio Cartes y su supuesta similitud con aquel dictador paraguayo, sostuvo a su criterio no hay igualdad, debido a que lo que generaba Stroessner era diferente a lo que ocasiona Cartes en el pueblo.

"No se puede comparar. Para Stroessner era blanco o era negro, no era café con leche. Su presencia era una cosa terrible. El poder que tenía, al igual que su energía, era increíble. A la gente le temblaban las rodillas con solo verlo", dijo.

Tiempo después de aquel hecho histórico Bogado recuperó sus dos cámaras, pero los negativos desaparecieron y el grupo del General Rodríguez, persona de mayor confianza de Stroessner y a la vez consuegro suyo, se salió con la suya: mintieron en la cantidad de muertos y quedaron como grandes héroes para muchos.

La noche del golpe también es conocida como la Noche de la Candelaria. Ocurrió en la madrugada del 2 y el 3 de febrero del 89 y fue llevada a cabo por parte de un grupo de las Fuerzas Armadas que estaba dirigida por el consuegro del dictador, Andrés Rodríguez, quien luego se quedó con el cargo.