Tanta era la cantidad de gente que la pareja junto con su bebé se vio obligada a salir del sitio por la incomodidad que representaba para el menor permanecer allí, en ese momento un uniformado “boina negra” ayudó a pasar el carrito al otro lado.
En un gesto de solidaridad, el militar tomo el carro del bebé y lo pasó por el otro lado de la valla de seguridad que impedía que la gente pase, para que la pareja junto a su pequeña criatura puedan estar más cómodos.
Esta imagen contrasta con otras escenas en las que los uniformados muchas veces fueron escrachados precisamente por no tener en cuenta a la gente que acude anualmente al Santuario.


