El cliente y su hijo de 7 años ya estaban por salir de un local de Biggie, ubicado sobre las calles Teniente Rojas Silva y Azara del Segundo Barrio de Luque, este jueves último, cuando fueron sorprendidos por dos asaltantes armados, que descendieron de una moto e ingresaron para robar en el local.
“Hasta ahora no puedo hilar todo lo que pasamos, pero gracias a Dios estamos bien. Nosotros fuimos al Biggie a comprar una bebida (isotónica) para mi hijo que estaba con gastroenteritis y era para hidratarle y cuando ya estábamos saliendo entran los asaltantes con pistolas”, relató el hombre a radio Monumental 1080 AM.
Siguió contando que intentó estar lo más tranquilo posible para no alterar al niño, a quien resguardó entre sus brazos.
“Yo trato de estar lo más tranquilo posible y nos agachamos. Le agarro a él y le digo que esté tranquilo que no pasa nada. Cada vez que intentaba alzar la cabeza, el muchacho me apuntaba (con el arma de fuego), entonces le abrazaba más”, prosiguió.
En ese ínterin, el papá vio que su hijo estaba temblando y siguió con la contención de su hijo, pese al temor que él también sentía, ya que afuera se encontraban su esposa y sus otros dos hijos, que estaban por entrar a una farmacia para comprar vitaminas.
La mujer y sus otros hijos corrieron a refugiarse en el interior del vehículo, donde permanecieron hasta la detención de uno de los malvivientes identificado como Reinaldo Rodrigo Paredes Núñez, de 37 años.
Su cómplice, cuya identidad se desconoce, logró huir.
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“Vi sus manitos que estaban temblando. Yo le decía que no pasaba nada, que se quede tranquilo, trataba de darle contención. Yo por dentro estaba muy asustado, pero soy padre y tenía que darle contención”, afirmó.
Pese a toda esa contención, el pequeño logró darse cuenta de que se trataba de un asalto.
Posteriormente, los atacantes salen del local, suben a la motocicleta y trataron de darse a la fuga, pero un hombre, que estaba a bordo de un Toyota Premio y presenció todo lo ocurrido, comenzó a perseguirlos y logró tumbarlos del biciclo.
Seguidamente, ambos delincuentes caen al pavimento, uno logró fugarse y otro fue detenido por lugareños y víctimas del atraco.
“Se caen los dos muchachos y ahí corrí hacia ellos. Le alcanzamos a uno y comenzamos a pegarle. Yo le vi a mi hijo tan mal, le vi temblando. Mis hijos son todo para mí y quién le quita ese trauma vivido”, expresó.
La familia vivía en Asunción y hace tres día se mudaron a la ciudad de Luque.
Los hombres involucrados ya habrían perpetrado unos 11 asaltos y se presumen que son compañeros de trabajo en Capiatá y que salían a delinquir al terminar su jornada laboral.