El tráfico de datos confidenciales es un negocio que se instaló en el país y que afecta incluso a los clubes de élite y los comercios más importantes del país. Las bases de datos adquiridas por el diario Última Hora, en el marco de la investigación periodística, revelan que incluso los datos de los socios de clubes exclusivos como el Centenario son vendidos de forma masiva.
Número de socio y categoría, dirección particular, número de línea baja y celular, son algunos de los datos que figuran en la extensa base de datos, desde donde incluso pudimos contactar con miembros de la Comisión Directiva del club, quienes se mostraron alarmados por la situación, ya que esta venta se realiza sin la autorización del club o los socios, e incluso podría poner en riesgo la seguridad de los mismos.
“No estábamos al tanto, esto causó un malestar tremendo y hemos decidido efectuar las investigaciones pertinentes, porque no tenemos conocimiento de cómo se filtró. Ni siquiera los miembros de la directiva tenemos acceso a esa información”, apuntó Julio Jiménez, vicepresidente del Centenario.
Señaló que estos datos solamente pudieron ser filtrados a través de la infidelidad de algún empleado del club o del área informática.
LOS RIESGOS. Datos de importantes empresarios, ministros, senadores, diputados, expresidentes y otras autoridades nacionales figuran en la base de datos del club, exponiendo de forma masiva a un público sensible a delitos como secuestros, extorsiones y otros.
El ex ministro del Interior Rafael Filizzola, quien también figura en esta base de datos, indicó que la filtración de este tipo de información viola el derecho constitucional a la privacidad de las personas, y las empresas o entidades a quienes se confían estos datos son responsables del resguardo.
El diputado David Ocampos, quien también figura en esta base de datos, indicó que esto es un delito grave. “Realmente esto en manos de un hacker vale oro, porque automáticamente sabe que tiene cuenta en un banco o es socio del Centenario, su fecha de nacimiento, y con eso hacen algoritmos para sacar las contraseñas”.
En el caso de la base de datos adquirida para la investigación también se encuentran datos de bancos de plaza, que revelan, en algunos casos, información patrimonial de las personas, con lo cual se pueden realizar fácilmente cruzamiento. Ocampos apuntó que el fiscal de Delitos Informáticos debe establecer inmediatamente una investigación. No obstante, indicó que van a “apurar la ley de delitos informáticos”.
la cifra
500.000
guaraníes cuestan las bases de datos que se venden en el mercado negro con datos confidenciales.
ES UN DELITO GRAVE
Aquí la cuestión es que el daño ya está hecho y es irreparable. Los datos personales privados pueden ser utilizados para hacer clasificaciones de datos, acceder a cuentas en bancos, extorsión, secuestro, etc. Realmente esto en manos de un hacker vale oro, porque automáticamente sabe que tiene cuenta en Itaú o es socio del Centenario, su fecha de nacimiento, y con eso hacen algoritmos para sacar las contraseñas. Esto es un delito grave, que ya está tipificado en el Código Penal.
SE VIOLA LA PRIVACIDAD
Cuando uno proporciona información personal, está protegido por el derecho constitucional de la privacidad. Cuando uno proporciona esa información a una entidad, lo hace para un fin concreto, no para que se haga pública, porque se viola el derecho a la privacidad. Hace tiempo vienen circulando estas bases de datos, y lo que se tiene que hacer es ver quién está proporcionando, sobre todo porque el ofrecimiento circula de una manera tan pública, que es llamativo que no se haya podido llegar hasta ellos.