Ante el crecimiento sostenido del uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos entre menores de edad, la senadora Esperanza Martínez adelantó que promoverá una modificación del esquema tributario vigente para los productos derivados del tabaco y los nuevos dispositivos de nicotina comercializados en Paraguay.
La legisladora sostuvo que el proyecto responde principalmente a una necesidad de salud pública y prevención, en un contexto donde cada vez más adolescentes acceden a productos que, según advirtió, son presentados con estrategias de marketing atractivas para los más jóvenes.
Martínez alertó que el fenómeno del vapeo ya se instaló en los entornos educativos y que la industria busca captar consumidores desde edades tempranas. “Estamos viendo cómo estos productos llegan a las escuelas y se vuelven cada vez más frecuentes entre niños y adolescentes. No podemos permanecer indiferentes ante una situación que compromete la salud de las futuras generaciones”, expresó.
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Datos del Ministerio de Salud revelan que el consumo de cigarrillos electrónicos entre estudiantes de 13 a 15 años aumentó del 12,5% al 20% en los últimos años. Asimismo, dos de cada diez adolescentes de ese grupo etario reconocen utilizar vapeadores, mientras que la iniciación en el consumo de tabaco se registra antes de los 13 años.
La propuesta legislativa también busca corregir lo que la senadora considera un rezago de Paraguay en materia de impuestos saludables. Recordó que la Organización Mundial de la Salud recomienda que la carga tributaria sobre los productos de tabaco represente al menos el 75% de su precio de venta al público, una meta de la que el país aún se encuentra distante.
A criterio de Martínez, los bajos impuestos contribuyen a mantener precios accesibles, favoreciendo el consumo y trasladando posteriormente los costos al sistema sanitario.
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“El Estado termina asumiendo gastos millonarios en tratamientos de enfermedades que podrían prevenirse, mientras la recaudación derivada de estos productos resulta insuficiente para compensar ese impacto... El problema no es solo sanitario, también es fiscal. Paraguay recauda muy poco frente al enorme costo que el tabaquismo genera en hospitales, tratamientos y familias. No puede ser que la salud pública termine subsidiando las ganancias de una industria que enferma y mata”, señaló Martínez.