De los 125 parlamentarios que actualmente integran el Congreso Nacional, 8 se jactan de la profesión de Medicina y en varias ocasiones manifestaron su parecer sobre la situación que atraviesa el sistema de salud pública, donde la tensión se intensifica con el anuncio de una nueva huelga.
De manera coincidente, las dos cámaras del Congreso están actualmente presididas por dos que ostentan haber cursado la carrera.
Basilio Núñez, titular del Senado, quien indica que es neurocirujano, habló de hacer recortes de gastos en los tres poderes del Estado e hizo un llamado a conformar una comisión de crisis. También pidió a los médicos que otorguen más tiempo y ya no renuncien a sus puestos.
“Si hay viajes innecesarios de legisladores, cortemos. Pero así como cortamos viajes innecesarios de legisladores, vamos a cortar también de ministros y de funcionarios que se pasan viajando de los tres poderes”, alegó.
La Cámara Baja está presidida por Raúl Latorre, médico especializado en otorrinolaringología, quien manifestó su respaldo a los reclamos del sector médico y calificó de preocupante la renuncia de profesionales, ante el impacto que genera en la atención sanitaria. Para hacer frente a las demandas del gremio, rechazó recurrir a un aumento de impuestos, planteado por algunos legisladores, y sostuvo que el Estado debe “cortar la grasa” del presupuesto, eliminando gastos innecesarios y priorizando los recursos para salud. Se mostró como mediador entre el gobierno y el gremio, donde ninguno de los dos sectores da su brazo a torcer.
El senador y ex ministro de Salud durante el gobierno de Horacio Cartes, Antonio Barrios, sostuvo que el pedido del gremio de médicos con relación a un aumento del salario es de imposible cumplimiento y habló de carrera sanitaria, uniéndose a la mayoría del discurso oficialista.
“Es un pedido que sí podría ser justo, pero es de imposible cumplimiento, hay que tener paciencia, yo creo que hay que apostar a otras cosas, hay que apostar a la carrera sanitaria, hay que buscar otra manera de remuneración, hay que premiar a los médicos que están especializados y que han hecho una carrera diferente, y hay que saber diferenciar el salario entre todos ellos”, dijo.
En cuanto a la gestión de la ministra de Salud, María Teresa Barán, Barrios señaló que es difícil trabajar sin recursos.
“Es muy difícil trabajar cuando no hay recursos; lastimosamente, los ministros, a mí me tocó también ser ministro, no somos los proveedores de dinero, de otra parte viene el dinero para que podamos llevar adelante la compra de medicamentos, la compra de insumos, de equipo. Es una situación muy difícil, yo no puedo, he pasado por lo mismo”, sentenció.
Intermedio. Desde la oposición, la senadora y ex ministra de Salud Esperanza Martínez apunta al gobierno y califica de indolente al presidente Santiago Peña. Planteó una propuesta intermedia entre la propuesta del gobierno y las exigencias de los médicos, quienes anunciaron una nueva huelga para el 21 y 22 de setiembre. La opositora propone un reajuste salarial gradual de G. 2 millones por vínculo y establece su implementación en dos etapas entre el 2026 y 2027.
Había anunciado la presentación de un proyecto de ley que busca elevar la carga impositiva sobre cigarrillos, vapeadores y otros productos de nicotina. También planteó redireccionar fondos de Itaipú Binacional para el pago de la millonaria deuda que mantiene el Ministerio de Salud. Esperanza es médica especializada en Salud Pública.
El diputado y médico cirujano Guillermo Rodríguez (Yo Creo) respaldó la movilización de los médicos y sostuvo que se trata de una reivindicación histórica por la dignificación del sector. Advirtió que, si la medicina deja de ser una profesión con la que se pueda vivir dignamente, disminuirá el interés de los jóvenes por especialidades como pediatría, ginecología y terapia intensiva. Rodríguez cuestionó que la ministra de Salud, Teresa Barán, alegue falta de recursos y afirmó que el Estado debe revisar gastos y privilegios antes que negar fondos a los médicos. “Me ofende cuando la ministra dice que no hay plata”, expresó, y apuntó contra los elevados salarios de asesores y funcionarios, además de la corrupción y el despilfarro en entes públicos y binacionales.
El senador y médico Ignacio Iramain cuestionó la falta de capacidad de gestión y planificación en Salud Pública y sostuvo que las autoridades no comprenden las prioridades de la salud pública.
Señaló que se debe definir qué inversiones son prioritarias y fortalecer primero la atención primaria y las redes de derivación, antes que concentrarse únicamente en la construcción de hospitales.
Advirtió además que las nuevas infraestructuras podrían convertirse en “elefantes blancos” si no existe planificación para hacerlas funcionar. También cuestionó el manejo de los USD 650 millones de gastos sociales de Itaipú, al señalar que no pasan por el Congreso ni cuentan con suficiente control, lo que, a su criterio, favorece el despilfarro.
“Tenemos que tener la ética de la responsabilidad. Acá tenemos una situación grave que el gobierno quiere enfrentar a médicos y pacientes. Acá existe la necesidad de encontrar una solución, una fórmula de negociación para este problema y no descalificar”, fue una de las frases mencionadas por el senador, quien es médico pediatra.
El diputado y médico cirujano David Jara sostuvo que el reclamo de los médicos es legítimo, pero advirtió que cualquier solución debe contemplar a todos los trabajadores que forman parte del sistema sanitario.
Propuso levantar primero el piso salarial de todo el personal de blanco y, sobre esa base, avanzar hacia una carrera sanitaria que reconozca la formación, especialización, antigüedad y responsabilidad de los funcionarios.
Sin comentarios. La senadora liberal Noelia Cabrera no abordó la situación del sistema de salud en general, pero en una sesión habló del IPS. En su calidad de médica, resaltó la escasa cantidad de médicos y cuestionó las demoras para acceder a consultas y procedimientos. “Hacen falta médicos en el IPS”, afirmó y abogó por los especialistas.