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Un mes del estallido social que le cambió la cara a Chile

 

Chile marcó ayer con diversos actos un mes de un torbellino de protestas –pacíficas y violentas– para exigir un mejor reparto de la bonanza e implementar políticas de bienestar social en una población que se queja de los abusos de un modelo económico próspero solo para algunos.

Lo que comenzó con estudiantes de secundaria negándose a pagar el billete de metro derivó en la más profunda crisis social desde el retorno a la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), cambiándole en 30 días la cara al país y modificando por completo la agenda del derechista Sebastián Piñera y del Parlamento.

Hoy el país discute sobre una nueva Constitución –que reemplace la heredada de la dictadura–, junto a una profunda reforma al sistema de pensiones, de salud y educación, que centran las preocupaciones de los chilenos que ahora dicen basta a los abusos.

PACTO SOCIAL ROTO. ”En las últimas cuatro semanas, Chile cambió; los chilenos cambiaron, el gobierno cambió; todos hemos cambiado. El pacto social bajo el cual habíamos vivido se resquebrajó”, dijo Piñera, en un mensaje al país en el que celebró el acuerdo político que permitiría el cambio constitucional.

Un encuesta reveló ayer que un 67% de los chilenos considera bien o muy bien el acuerdo constitucional, a partir del cual se unieron los partidos de gobierno y de la izquierda opositora, que hasta antes del estallido no lograban consensuar posiciones.

En este escenario, el Congreso apuraba la discusión para aumentar en 50% la pensión básica solidaria, fijada hoy en 133 dólares, una opción que para el Gobierno no puede concretarse de manera inmediata.

Fue un drástico despertar de un país considerado uno de los más estables de América Latina y con un alabado modelo económico: 30 días de protestas que se saldan con 22 muertos, 79 estaciones del metro de Santiago atacadas –algunas completamente incendiadas– y casi 15.000 detenidos a lo largo del país.

Después de un mes de protestas, concentradas en la céntrica Plaza Italia de Santiago –donde una semana después del estallido se reunieron 1,2 millones de personas– el país se divide entre quienes buscan volver a la normalidad y los que quieren seguir presionado por mayores cambios. Este lunes, la estación terminal del metro de la comuna de Puente Alto (sur) volvió a abrir sus puertas después de permanecer cerrada durante un mes. Pero debido a algunas manifestaciones al exterior, la estación fue nuevamente cerrada.

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