03 jul. 2026

Un memorándum sorprendente

La pasada semana, Estados Unidos e Irán firmaron un memorándum de entendimiento (ME) que sienta las bases para llegar a un acuerdo de paz. Con una vigencia de 60 días, renovables por acuerdo mutuo, el ME consta de 14 puntos, los cuales permiten analizar quién, en principio, salió victorioso, y quién perdió la guerra.

La victoria en toda guerra se infiere según un país haya alcanzado o no los objetivos estratégicos que se había trazado al comenzar las hostilidades. En este sentido, el gobierno de Estados Unidos señaló en diversos momentos objetivos distintos, entre los que se cuentan el cambio de régimen, el fin del programa nuclear de Irán, la destrucción de su arsenal de misiles balísticos y, sorprendentemente, la libre navegación en el Estrecho de Ormuz. Dados los cambiantes objetivos, resulta ilustrativo analizar los puntos del ME que tocan los mismos.

En el punto 1, Estados Unidos e Irán se comprometen a terminar de inmediato las hostilidades, incluyendo las que están ocurriendo en el Líbano entre las fuerzas de Israel y Hezbolá. En el punto 2, ambos países se comprometen a respetar sus respectivas soberanías y su integridad territorial. Por ende, el objetivo de cambio de régimen no se ha logrado alcanzar, y Estados Unidos ha renunciado a intentarlo.

El punto 5 consigna un acuerdo sorprendente: Estados Unidos acepta que Irán controle el Estrecho de Ormuz. Este es el aspecto más relevante del ME, pues Irán nunca había controlado esta arteria vital para el comercio global, y denota un retroceso en la Gran Estrategia norteamericana en la región.

El punto 6 consigna que Washington se compromete, junto a sus aliados regionales, a conseguir la suma de USD 300.000 millones (equivalentes al Producto Interno Bruto iraní de todo un año) para la reconstrucción y desarrollo económico de Irán. Es más, Estados Unidos se compromete a otorgar todas las licencias y permisos necesarios para que estos fondos estén disponibles para Irán.

El punto 7 también refleja las significativas concesiones de Washington a Irán: Estados Unidos se compromete a levantar todas las sanciones multilaterales, incluyendo las del Consejo de Seguridad de la ONU, y unilaterales, tanto primarias como secundarias, a Irán. De tal modo, el gobierno estadounidense renuncia a las herramientas de política exterior que habían sido las más efectivas para presionar a Teherán.

El punto 8 es, en teoría, el más favorable a Washington, pues Irán se compromete a no obtener armas nucleares a partir de la firma del ME. Sin embargo, ya han surgido tensiones entre ambos Estados respecto a las inspecciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y es importante señalar que otros países con compromisos similares, como Corea del Norte, terminaron consiguiendo la fabricación de armas atómicas mediante programas clandestinos.

El punto 11 es también paradójico, pues Trump había criticado duramente a Obama por descongelar en parte los activos financieros de Irán embargados por Estados Unidos. Sin embargo, en este ME Washington acepta poner totalmente a disposición de Irán todos los activos aún congelados por Estados Unidos, y Teherán tendrá total autonomía respecto a las decisiones en relación a estos recursos.

En relación con el programa y arsenal de misiles balísticos de Irán, el mismo ni siquiera se menciona, por lo cual se asume que los Estados Unidos han renunciado a este objetivo.

En resumen, una guerra, aún victoriosa, puede llevar a una derrota en el proceso de paz, debilitando así a la nación que hubiere triunfado militarmente.

El punto 5 consigna un acuerdo sorprendente: Estados Unidos acepta que Irán controle el Estrecho de Ormuz

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