El republicano justificó estas decisiones, que entrarán en vigor el 1 de agosto, en cartas separadas publicadas en su plataforma Truth Social, citando el papel de México en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y un desequilibrio comercial con la UE.
REACCIÓN. México consideró que se trata de una manifestación más de un “trato injusto” por parte de Estados Unidos, mientras la UE advirtió que los nuevos aranceles podrían interrumpir las cadenas de suministro, aunque insistió en que continuaría las conversaciones para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dijo de todas maneras que confía “llegar a un acuerdo con Estados Unidos” antes del 1 de agosto “en mejores condiciones”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su “enérgica desaprobación” de la medida y llamó al bloque a defender “categóricamente los intereses europeos”.
Desde su regreso a la presidencia, en enero, Trump ha aplicado sobretasas comerciales tanto a aliados como a competidores, lo que ha afectado a los mercados financieros y ha generado temores de una recesión mundial.
Sin embargo, su administración se encuentra bajo presión para cerrar acuerdos con sus socios.
Hasta el momento, solo han revelado dos pactos, con Reino Unido y Vietnam, junto con aranceles recíprocos temporalmente más bajos con China.
Los nuevos aranceles para México serían superiores al del 25% que impuso a los productos mexicanos a principios de este año, aunque hasta ahora los productos que ingresan a Estados Unidos bajo el tratado de libre comercio de América del Norte, que también involucra a Canadá, estaban están exentos.
El arancel impuesto a la UE también es considerablemente más elevado que el 20% que Trump anunció en abril.
“Imponer aranceles del 30% sobre las exportaciones de la Unión Europea (UE) alteraría las cadenas de suministro transatlánticas esenciales, en detrimento de las empresas, los consumidores y los pacientes a ambos lados del Atlántico”, declaró la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un comunicado, en respuesta a la carta de Trump.
“Seguimos dispuestos a continuar el trabajo hacia un acuerdo antes del 1 de agosto. Al mismo tiempo, tomaremos todas las medidas necesarias para salvaguardar los intereses de la UE, incluida la adopción de contramedidas...”, añadió.
La ministra de Economía de Alemania, Katherina Reiche, pidió a la UE que, “en el tiempo que le queda, negocie de manera pragmática una solución con Estados Unidos que se centre en los principales puntos de conflicto”.