29 nov. 2025

Trabajar por una paz duradera, con igualdad y justicia

Llegó por fin el alto el fuego en un conflicto que costó miles de vidas. El acuerdo de cese de hostilidades entró en vigor ayer; ahora la Asociación de la Prensa Extranjera exige el acceso “inmediato” a la Franja, y Naciones Unidas está lista para asistir a la población del territorio devastado, para el que ya dispone toneladas de ayuda humanitaria. Es hora de comprometerse con una paz verdadera, como dijera el cardenal Adalberto Martínez: “Nunca se puede estar de acuerdo con la guerra ni justificar la matanza de inocentes”.

Por fin, dos años después, se alcanzó el alto el fuego y se da inicio a la primera fase del plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la Franja de Gaza, que contempla el repliegue de las tropas israelíes y el inicio del intercambio de rehenes.

Como reportaba la agencia española EFE, decenas de gazatíes comenzaron a desplazarse al norte, hacia la ciudad de Gaza, mientras que los soldados empiezan a abandonar los puestos de control militar; con el repliegue, Israel permanecerá sobre un 53% del territorio gazatí, si bien antes del alto el fuego dominaban más del 80%.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que, tras la entrega de rehenes, Hamás deberá entregar sus armas, y que la Franja de Gaza sea desmilitarizada, incluso mediante el uso de la fuerza. “Estamos acorralando a Hamás por todos lados en preparación para las siguientes etapas del plan, en las que Hamás será desarmado y Gaza será desmilitarizada. Si esto se logra por las buenas, que así sea. Si no, se logrará por las malas”, advirtió.

Recordemos que está vigente una orden de arresto, emitida el 21 de noviembre de 2024, de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, por ser presuntamente responsable de crímenes de guerra, de hacer padecer hambre como método de guerra y de dirigir intencionalmente un ataque contra la población civil; y de los crímenes de lesa humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos desde al menos el 8 de octubre de 2023 hasta al menos el 20 de mayo de 2024. También se han emitido sendas órdenes contra Yoav Gallant, ex ministro de Defensa de Israel, y Mohammed Deif, comandante del ala militar de Hamás.

Es fundamental comprometerse con la paz, pero no hay paz sin justicia; justicia para las víctimas de una ofensiva bélica, que por años ha arrasado la Franja de Gaza, y ha causado más de 67.000 palestinos muertos. Ahora llegó el momento de la verdad, a un acto terrorista le siguieron dos años de bombardeos a escuelas y hospitales. Como decía nuestro cardenal y arzobispo de Asunción, Adalberto Martínez: “Nunca se puede estar de acuerdo con la guerra ni justificar la matanza de inocentes por ninguna razón”.

La Asociación de Prensa Extranjera en Israel y los territorios palestinos exige el acceso inmediato de los periodistas a la Franja, tras la entrada en vigor del alto el fuego, y es oportuno recordar a los más de 240 periodistas asesinados.

Es necesaria la asistencia a la población, la ONU tiene un plan y ya dispone de 170.000 toneladas de ayuda humanitaria, ya que desde hace meses Israel no permite acceder a alimentos ni medicamentos, entre otros productos de primera necesidad.

El plan proporcionará ayuda alimentaria a 2,1 millones de personas y asistencia nutricional a 500.000 personas que padecen desnutrición severa. La ONU también pretende proporcionar servicios de agua y saneamiento a 1,4 millones de personas, retirar residuos de las zonas residenciales y proporcionar productos de higiene, jabón, champú, detergentes y toallas sanitarias.

Toda guerra es una derrota. Por eso, es oportuno recordar la encíclica del papa Francisco, Fratelli tutti del 2020, sobre la fraternidad y la amistad social.

“Todo ser humano tiene derecho a vivir con dignidad y a desarrollarse integralmente, y ese derecho básico no puede ser negado por ningún país. Lo tiene aunque sea poco eficiente, aunque haya nacido o crecido con limitaciones. Porque eso no menoscaba su inmensa dignidad como persona humana, que no se fundamenta en las circunstancias, sino en el valor de su ser. Cuando este principio elemental no queda a salvo, no hay futuro ni para la fraternidad ni para la sobrevivencia de la humanidad”.

Más contenido de esta sección
La eficacia de la gestión pública se mide, en gran parte, por la capacidad del Estado para ejecutar su presupuesto y materializar las políticas públicas en beneficio de la ciudadanía. Sin embargo, este objetivo se ve frustrado por la asfixia fiscal. La baja ejecución presupuestaria resultante no es solo un indicador de mala gestión, sino un síntoma de la rigidez presupuestaria que estrangula la inversión pública, frena el desarrollo y perpetúa la desigualdad debido a la excesiva rapidez del aumento de la deuda y de los desequilibrios de la Caja Fiscal.