Se acepta el hecho de que los hombres tengan vello corporal en la cabeza, cara, pecho, axilas, brazos, piernas y a veces hasta en la espalda y en donde no llega el sol. Mientras, se espera que la mujer tenga pelo en la cabeza, cejas, pestañas... y ya. Cualquier exceso no entra dentro de los cánones de belleza por estos lares.
Si una mujer 90-60-90 luce unos vistosos bigotes, pelos de 10 centímetros en la axila y piernas tan peludas como el Hombre de las Nieves, es probable que su velluda parte opaque a su curvilínea figura. Nuestros antepasados homínidos tenían pelo, y mucho. La manera como medían la belleza es probable que haya sido bien distinta a la actual. Si no lo cree, vea la figura de la Venus Willendorf: sus senos prominentes y caderas anchas eran sinónimo de fecundidad. Ahora, no puede saberse si la querían con o sin pelos.
Se sabe que los egipcios acostumbraban a afeitarse; tanto hombres como mujeres detestaban el vello corporal. Se dice que ellos fueron los primeros en introducir la práctica del depilado a la civilización. Ahora, por qué empezó a considerarse el vello femenino como algo antiestético, es una pregunta que aún no tiene respuesta.
En la historia
Ni siquiera en las representaciones artísticas puede verse a mujeres velludas. Si una mujer tiene barba, es digna de ser exhibida en el circo, pero un hombre con barba no tiene nada de extraño. Mientras, a un hombre con piernas y axilas depiladas podría cuestionársele su inclinación sexual. Es solamente pelo, entonces, ¿por qué molesta?
Recientemente, la marca belga Filles à Papa –que tiene entre sus fieles seguidoras a estrellas como Beyoncé, Rita Ora y Cara Delevigne– lanzó una campaña de trajes de baño no apta para sensibles y conservadores. Nada tiene que ver con alusiones sexuales, sino que en la publicidad aparece la típica modelo con cara de aburrida, alzando los brazos y mostrando unas axilas bien tupidas. La protagonista es Arvida Byströms, una modelo y fotógrafa sin tapujos. En sus redes sociales no teme mostrarse completamente al natural.
Fueron varias las famosas que se sumaron con su axila velluda para protestar contra la depilación como sinónimo de belleza. Entre ellas está Madonna, que posteó una foto suya en Instagram mostrando orgullosamente su felpuda axila, así como Drew Barrymore. Y la primera de ellas fue Julia Roberts, cuando en 1999 llegó al estreno de su película Nothing Hill y sus sobacos peludos se robaron la atención de todos.
Con o sin
Determinar si esto forma parte de la liberación femenina, de una moda o excentricidad de pocos no es fácil. Algo tan insignificante como el pelo crea polémica, repele, levanta críticas y se vuelve tema de debate. ¿Tenerlo tan largo es aceptable? ¿A partir de qué edad habría que empezar a depilarse? Lo mismo sucede con el vello púbico y el de las piernas. La crecida de este último es vista como un signo de abandono y descuido en la mujer, mientras que la presencia del primero es debatible. Hay quienes prefieren un monte de Venus deforestado.
Cada vez son más las mujeres que deciden quitárselo todo, quizás sin saber que ponen en riesgo su propia salud. Resulta que el vello genital sirve para proteger la zona de agresiones, traumas e infecciones. Al despojarse totalmente del vello, se corre el riesgo de dejar la zona más expuesta; incluso la práctica depilatoria constante puede derivar en irritación e infección, si no se mantiene la adecuada higiene, además de los molestos pelos encarnados.
“La función básica del pelo es la protección. En el cuero cabelludo aminora los golpes, en las axilas se produce fricción continuamente y el vello actúa como protección. Al recurrir siempre a la depilación, se corre el riesgo de sufrir una irritación. Esto depende de la persona, del tipo de piel y del método que utiliza para depilarse. Cuando se tapona el poro, se producen molestias y la raíz del pelo puede inflamarse. Esto se llama foliculitis y a veces tiene relación con la oclusión del orificio del pelo”, explica el dermatólogo Arnaldo Aldama.
Mucho, poquito o nada, el pelo da de qué hablar. Más aún si se es mujer y se luce bastante. Pero vale recordar que la belleza está en los ojos que la miran.
Texto: N.F.B.