Un memorando elaborado por Fernando Rivarola, quien hasta el 6 de julio de 2026 se desempeñaba como gerente de Supervisión de la Superintendencia de Bancos, reconstruye una serie de operaciones entre ueno bank, empresas vinculadas y Vinanzas SA que, según su análisis, terminaron financiando indirectamente la adquisición de una cartera de créditos del propio banco.
El documento, fechado el 10 de julio de 2026 y dirigido al superintendente de Bancos, Holger Insfrán, y a la gerente interina de Supervisión, Chiara Renna, fue elaborado pocos días después de que Rivarola fuera designado miembro del Directorio de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD).
Desde el inicio, Rivarola explica que, aunque ya no tenía bajo su responsabilidad directa la supervisión de ueno bank, consideraba necesario dejar planteadas determinadas observaciones a las nuevas autoridades. No presenta las operaciones como hechos definitivamente irregulares, pero sí advierte sobre indicios que, a su criterio, requerían una intervención de la Superintendencia.
“Si no irregulares, cuanto menos presentan indicios que deberían ocupar la mayor atención de esta Superintendencia en los próximos días y semanas”, señala.
Agrega que la información conocida hasta entonces le generaba una “urgente necesidad de acción”, principalmente para “precautelar la sana administración de los depósitos de dinero” colocados en la entidad.
Primera operación. El punto central del memorando es la venta de una cartera de créditos de ueno bank a Vinanzas SA, correspondiente a deudoras vinculadas como MOWI SA, GRUPO M SA, y GRUPO HENDY SA.
La operación aparece en el contexto de los excesos registrados por ueno en los límites regulatorios aplicables a operaciones con partes vinculadas. La venta de esa cartera debía servir para reducir esa exposición y corregir el exceso.
El problema que plantea Rivarola no está en la venta en sí, sino en el origen de los fondos con los cuales Vinanzas pagó por ella. Para ello, según el memorando, ueno bank desembolsó préstamos por USD 35.000.000 y G. 36.900.000.000 a favor de TUIU SA, FRANEDES SA, y AIME SA, con destino declarado de adquisición de cartera.
Sin embargo, esos fondos fueron transferidos “sin solución de continuidad y sin evidenciarse permanencia en las cuentas de dichas prestatarias” y terminaron íntegramente en la cuenta de Vinanzas SA, el mismo día del desembolso.
A partir de allí, Rivarola identifica una segunda cadena de operaciones.
El ex gerente de Supervisión señala que también se identificó un esquema de financiamiento indirecto mediante la venta de bonos emitidos por partes vinculadas. En la operación aparecen como emisores ITTI SAE, Grupo Vázquez SAE, y el propio ueno bank SA, mientras que los compradores fueron TECHNOMA SA, y FACTOPAR SA.
El producido de esas operaciones, de acuerdo con el memorando, fue posteriormente canalizado a través de ITTI SAE, y Grupo Vázquez SAE, hacia la cuenta de Vinanzas SA, aumentando su liquidez “en forma previa e inmediata al pago de la cartera adquirida”.
Es esta secuencia la que lleva a Rivarola a cuestionar la naturaleza económica de la operación. El ex gerente sostiene que, aunque formalmente existía una compraventa de cartera entre ueno bank y Vinanzas, los recursos con los que Vinanzas pagó por esos créditos habrían tenido un origen indirecto en la propia entidad supervisada.
“La sustancia económica de la operación revela que los fondos con los que Vinanzas SA honró el precio de la cartera cedida por ueno bank SA tuvieron su origen, indirectamente, en la propia entidad supervisada”, afirma.
Para Rivarola, esta circunstancia “desvirtúa la naturaleza de ‘venta al contado’ exigida por la norma” y configura la financiación indirecta que el artículo 7 de la Resolución Nº 15, Acta Nº 24/2024, prohíbe para las ventas de cartera a partes vinculadas.
“Un claro propósito de elusión”. Rivarola considera que la estructura utilizada “expone un claro propósito de elusión” de los límites establecidos para las operaciones con partes vinculadas.
Es decir, su cuestionamiento es que la venta de cartera, que formalmente permitiría disminuir la exposición de ueno bank frente al límite regulatorio, podría no producir ese efecto desde el punto de vista económico si el comprador recibió, directa o indirectamente, recursos provenientes de la propia entidad y de empresas relacionadas.
Por eso, el documento sostiene que la operación debe ser analizada no solo por su forma contractual, sino por el origen efectivo de los recursos.
Rivarola plantea que, si la Unidad Jurídica del BCP confirma su interpretación, el fondeo de Vinanzas podría encuadrarse como una “financiación indirecta prohibida del banco a su parte vinculada”.
En ese escenario, considera que la Superintendencia debería iniciar los procedimientos correspondientes y aplicar “toda la fuerza correctiva y sancionatoria” prevista en el marco normativo.
Conclusión. La conclusión del ex gerente es que la venta de la cartera no debería ser reconocida como una solución al exceso regulatorio. Sostiene que ueno bank, mediante esa operación, “busca eludir la normativa vigente sobre límites prestables a partes vinculadas” y que la elusión se habría concretado mediante una “operación ineficaz”.
Por ello, afirma que la Superintendencia “mal podría dar por idónea” la medida correctiva y concluye que “el exceso debe considerarse subsistente”.
Este es el punto central de la advertencia: si el financiamiento indirecto planteado por Rivarola es confirmado, la venta de cartera a Vinanzas no habría corregido el exceso de ueno bank frente a los límites para operaciones con partes vinculadas.
Rivarola amplía el cuestionamiento a otros créditos
Rivarola amplía el cuestionamiento a otros créditos. En las conclusiones menciona primero las operaciones con MOWI SA, Grupo M SA, y Grupo Hendy SA, vinculadas al exceso del límite para personas relacionadas. Pero agrega además las operaciones con TUIU SA, FRANEDES SA, y AIME SA, corredores de seguros, que según señala vuelven a generar una situación de “extremo exceso” respecto del límite regulatorio.
Sobre estas últimas, advierte además que fueron otorgadas en “paupérrimas condiciones crediticias” y que presentan “suficientes indicios de una incorrecta utilización de los fondos desembolsados por ueno
bank SA”.
Memorando generó enojo de HC y pedido de informe
El documento habría sido el motivo del enojo del presidente de la ANR, Horacio Cartes, quien dio vía libre al Senado para aprobar un pedido de informe al BCP. El Senado consultó si la Superintendencia recibió el memorando de fecha 1O de julio de 2026, suscripto por el ex Gerente de Supervisión Fernando Rivarola, referido a operaciones de ueno Bank.