En un ambiente distendido y cargado de emociones, la ciudad de San Bernardino recibió la visita de la destacada cantautora Teresa Parodi.
El viernes 27, desde las diez de la mañana, tuvo lugar un conversatorio y homenaje, con la presencia de la artista correntina, presidido por el gobernador de Cordillera, Denis Lichi; la ministra de Turismo, Angie Duarte; invitados especiales y la prensa.
Durante el encuentro –realizado en Tatano Posada Boutique–, Parodi reafirmó su profundo vínculo con el país al declarar: “Si no fuera correntina, hubiera sido paraguaya”.
La artista recordó con emoción la historia detrás de Pedro canoero y reveló que este viernes desde las 19:30 en la Playa Rotonda de San Bernardino, espera “reencontrarse” simbólicamente con él. Para Parodi, Pedro representa a todos los canoeros que habitan a orillas del lago y cuya cultura permanece vigente a través del arte y la memoria.
El evento también sirvió de marco para la entrega de tres importantes declaraciones de interés nacional y turístico en torno a la escultura. Las resoluciones fueron otorgadas por la Honorable Cámara de Diputados, la Gobernación de Cordillera y la Municipalidad de San Bernardino, junto con el reconocimiento de la Secretaría de Turismo.
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Gestos y artesanía local
Tras el protocolo, la artista recibió obsequios de artesanos cordilleranos. Un escultor local, Diego Diarte Añazco, le hizo entrega de un prendedor que Parodi lució de inmediato en su camisa. Asimismo, recibió un báculo (bastón de meditación sonoro), similar al que el artista Julio Galeano confeccionó para el papa Francisco Bergoglio.
Además recibió un producto típico cordillerano (una caña paraguaya) de manos de la Asociación de Diplomáticos del Paraguay.
Artistas presentes como Mirta Noemí Talavera, Nimia Sosa Lugo, Susana Salerno, Chabely Fretes, Roscer Díaz, Marcelo Gabriel, Susana Saldívar, Meli Hicks y Andrés Gutiérrez le entregaron obsequios, discos y libros.
El origen de la historia
El encuentro contó con la presencia de la periodista y cantante Silvia Lallana, quien tiene un rol importante en la realización de la escultura que se inaugura en la fecha.
Fue gracias a una entrevista en su plataforma de streaming, titulada Lo que se nos canta en YouTube, que se dio a conocer que el canoero que inspiró la canción de Teresa Parodi es paraguayo.
Dicha entrevista fue el detonante para que el artista José Quevedo impulsara la idea de la realización de la escultura, trabajando en conjunto con el escultor Hugo Escobar para concretar el proyecto que hoy celebra la identidad compartida entre ambos pueblos.
El nexo detrás de la historia
Lo que comenzó como una entrevista íntima en el programa de streaming Lo que se nos canta, disponible en YouTube, terminó desencadenando un movimiento cultural sin precedentes en Paraguay.
Su conductora, Silvia Lallana, explicó a ÚH que el concepto del ciclo no es “hacer lo que uno quiere”, sino indagar en el motivo de inspiración de los compositores: qué pasaba en sus vidas al momento de crear una obra.
Hace cuatro años, Silvia visitó a Teresa Parodi en su casa. En esa charla, la artista correntina reveló un detalle que cambiaría la percepción de su canción más emblemática: la identidad de Pedro canoero.
Parodi describió con tal pasión la figura del canoero y su oficio –quien incluso le hizo una reverencia para invitarla a subir a su canoa “como quien entra a un palacio"– que la emoción traspasó la pantalla.
De la pantalla a la escultura
Esa entrevista fue vista por el artista paraguayo José Quevedo, quien, impactado por el relato y el origen paraguayo del personaje, se puso en contacto con el escultor Hugo Escobar para materializar esa historia en una obra a la vera del lago.
Silvia confiesa que se enteró del impacto de su trabajo de boca de la propia Teresa: “En enero de este año, Teresa me mandó un WhatsApp diciéndome: ‘Quiero que sepas lo que ha generado tu entrevista’, y me adjuntó un artículo periodístico de Paraguay. Me dio una conmoción, no lo podía creer”.
“Materialicé la canción detalle a detalle”
El proceso de creación de la escultura Pedro canoero nació de un encuentro fortuito y una profunda inspiración artística.
El escultor Hugo Escobar relata que el proyecto comenzó a gestarse tras una reunión con José Quevedo, pero fue el acceso a la entrevista realizada por Silvia Lallana a Teresa Parodi lo que terminó de definir la obra.
“Me impactó descubrir que Pedro canoero era paraguayo. Pero lo que más me inspiró fue el gesto que Teresa describió: esa hospitalidad típica de nuestra gente del campo que, aunque no tenga nada, inventa algo para el visitante”, explica el artista.
Cada elemento de la escultura fue pensado desde la funcionalidad y la identidad del personaje, detalló a ÚH Hugo Escobar.
Escobar diseñó una camisa y un pantalón holgados para permitir el movimiento del remo, “las mangas están remangadas por el intenso calor del agua, y el pantalón también, reflejando su vida descalza sobre la canoa”.
El sombrero del canoero de la escultura fue realizado con retazos de chapas para lograr una textura realista, el sombrero es un accesorio fundamental del “piri” paraguayo.
El rostro. Escobar le dio al canoero una edad aproximada de 56 años, con una barba típica del hombre de campo y una mueca sutil, casi imperceptible, que suaviza su seriedad.
Elementos cotidianos. Gracias a los detalles revelados en la entrevista (que no aparecen en la letra de la canción), la escultura incluye la pavita, el mate, el calentador y una radio transistora.
El lago Ypacaraí como base
Un detalle simbólico clave es la base de la estructura. “La base de la canoa es el mapa satelital del lago Ypacaraí visto desde arriba”, señala Hugo.
Esto refuerza la pertenencia de la historia al lago, aclarando la histórica confusión con el río.
Según explicó la propia Teresa Parodi, el canoero le decía que el lago desemboca en el río, y por eso la letra menciona que “se lo fue llevando el río”.
Para el escultor, ver la obra terminada en San Bernardino es la culminación de una cadena de puntos unidos: la canción, la entrevista y la voluntad de quienes apoyaron el proyecto. “La gente ahora puede ir, tocar y visualizar la canción de Pedro canoero; la hemos materializado”, concluye con satisfacción.
Un hito de inclusión
El proyecto de la escultura Pedro canoero no solo destaca por su valor artístico, sino por ser pionero en su tipo.
Según los responsables, podría ser la primera vez que una canción, y no solo una persona, recibe un monumento de esta magnitud.
Tras un arduo proceso que implicó más de 500 viajes a San Bernardino, el equipo conformado por José Quevedo y Hugo Escobar logró materializar una obra que trasciende lo visual.
Uno de los pilares del proyecto fue la inclusión total, “la obra fue diseñada pensando en visitantes con movilidad reducida, garantizando que personas en silla de ruedas puedan acceder al mirador y acercarse al monumento sin barreras”, explicó a ÚH José Quevedo.
La elección de San Bernardino como sede no fue casual: “San Ber tiene uno de los mejores atardeceres del mundo y la rotonda del muelle es el único acceso popular, gratuito y masivo al lago. Queríamos que la escultura estuviera al alcance de todos”, sumó.
El espacio cuenta con camineros adaptados y barandas de apoyo que facilitan el recorrido y la toma de fotografías.
Experiencia sensorial: El código QR y los parlantes ocultos
La escultura ofrece una experiencia interactiva única. A través de códigos QR, los visitantes pueden acceder a más de 40 versiones musicales de Pedro canoero, interpretadas por artistas de la talla de Mercedes Sosa, Ricardo Flecha, Soledad Pastorutti y el grupo Generación, entre otros.
Para quienes no cuenten con dispositivos móviles, el entorno cuenta con un sistema de sonido integrado al paisajismo. Parlantes ocultos bajo las piedras reproducen la melodía de forma permanente, permitiendo que la música acompañe el recorrido de cada visitante, convirtiendo el lugar en un verdadero santuario sonoro a orillas del lago.