25 feb. 2024

Tenemos el peor transporte público de Latinoamérica

El transporte público en nuestro país es un motivo de vergüenza nacional. Los países vecinos cuentan con redes de movilidad no solamente modernas, sino también fundamentalmente diseñadas para la comodidad y el bienestar de los usuarios. Paraguay es un país atrasado donde sus gobernantes y funcionarios históricamente han privilegiado a un empresariado del transporte que solamente defiende sus propios intereses, por eso, seguimos teniendo un sistema arcaico, con buses chatarra, reguladas y sin servicio nocturno ni los fines de semana.

Un tuit sobre el transporte público recientemente encendió las redes sociales por su honestidad brutal. Dijo esta persona que, como boliviana que lleva un año viviendo en Asunción: “Puedo decir de primera mano que el transporte público de Paraguay es el PEOR de latam” (sic). Era en realidad un comentario a otro tuit, que comparaba el vagón de un metro, con un colectivo averiado en Asunción mientras era empujado por un grupo de pasajeros.

Las quejas de los usuarios, los reclamos y las denuncias no tienen efecto alguno en nuestras autoridades. La triste realidad es que nuestro transporte público no solo es un motivo de vergüenza, sino que forzando mucho el concepto puede recibir ese nombre dado que es un sistema arcaico, ineficiente y encima caro.

Nuestro nivel de atraso se evidencia precisamente porque carecemos de un sistema de transporte, en cambio, lo que sí tenemos es un grupo de empresas que manejan unos itinerarios, de manera bastante arbitraria, y que además con toda impunidad hacen permanentemente reguladas, y dejan sin transporte a la población en el horario nocturno y los fines de semana. A cambio estas empresas reciben mucho dinero por parte del Estado.

De acuerdo con una publicación de ÚH, los transportistas cobraron cerca de G. 200 millones por día y, además, desde hace 9 años el Estado desembolsa a las empresas de transporte G. 71.666 millones por año, en total, unos G. 645 mil millones. Estos desembolsos, por cierto, están siendo analizados por la Contraloría.

“No solamente incluyó el subsidio al pasaje, sino también un aporte condicional para la renovación de la flota del transporte”, había explicado el contralor general de la República, Camilo Benítez, sobre la serie de irregularidades detectadas en la auditoría realizada en varias instituciones públicas bajo la administración de Mario Abdo. Señaló que la revisión no pudo demostrar que se hayan cumplido con la renovación. “No hay evidencia de que las empresas hayan cumplido con la obligación de renovar sus flotas en tiempo y forma, como la normativa exige”. Ya no sirven los parches ni las excusas, Paraguay debe ingresar al siglo XXI con planes que den calidad de vida a la gente y para ello, además de voluntad política del gobierno y sus funcionarios, se deben encomendar el trabajo y comprometer a profesionales capacitados y con formación en el tema urbano y movilidad, no podemos seguir improvisando.

Se debe considerar el reemplazo de los vehículos particulares por buses, que además sean eléctricos, y fomentar el uso de bicicletas. Con esto no solamente se lograría reducir el tráfico, sino reducir los niveles de contaminación. Ese sistema que funciona bien en el resto del mundo, debe ser un transporte masivo con una troncal única, como se pretendía con el Metrobús. Las personas que utilicen el transporte público y contaminan menos deben ser premiadas con el ahorro de tiempo en su desplazamiento, el cual deberá ser más cómodo y más seguro. Las ciudades han ido adoptado este sistema denominado BTR, el sistema de autobús de tránsito rápido, combinado con metro, tranvías, sistema de trenes de cercanía y largas distancias y bicisendas

Para que esto sea posible, se deben dejar de lado los intereses políticos y económicos que obstaculizan la mejora del transporte público, se debe pensar en el bien común por encima de los intereses particulares.

Los paraguayos tenemos derecho a un sistema de movilidad urbana, a un sistema de transporte que responda a las necesidades de la población. Los gobernantes deben entender, finalmente, que un buen servicio de transporte público para la ciudadanía no es un lujo, sino un derecho.

Más contenido de esta sección
Los agricultores familiares producen la mayor parte de los alimentos frescos y sanos, diversificados y culturalmente apropiados. Generan oportunidades de empleo agrícola y no agrícola, y ayudan a las economías rurales a crecer. La agricultura familiar preserva y restaura la biodiversidad y los ecosistemas, y utiliza métodos de producción que pueden ayudar a reducir o evitar los riesgos del cambio climático. La agricultura familiar es fundamental para mantener la capacidad adquisitiva de los ingresos de todas las familias y para reducir la pobreza en el sector rural. Dejarla en el abandono es poner un obstáculo al crecimiento sostenible, al bienestar de los hogares y al desarrollo del país.
La violencia contra las mujeres es una preocupante realidad en el Paraguay. En este Día de la Mujer Paraguaya debemos recordar los datos de las instituciones que señalan que, pese a las leyes, los casos de violencia en el hogar y los casos de feminicidio no disminuyen. Estamos lejos de ser una sociedad que respeta y valora las capacidades de las mujeres; prueba de ello es el aumento en el último año de la violencia política. Este es un indicador del largo camino que nos falta andar para ser una sociedad verdaderamente democrática.
Las reguladas del servicio del transporte público forman parte ya de la realidad cotidiana para los pobladores de la capital, su área metropolitana y el Departamento Central. El mal servicio, no obstante, afecta a todas las ciudades y localidades del Paraguay. Este, además de la salud pública, es el servicio más ineficiente que debe padecer la ciudadanía. Las humillaciones que a diario soportan los usuarios son inaceptables. Un transporte público seguro y cómodo es un derecho que tienen los paraguayos y significa calidad de vida.
Cada día se suceden los hechos delictivos que impactan en la ciudadanía, hasta el punto de que estos eventos prácticamente están normalizados. La violencia urbana afecta a las personas en las paradas del transporte público, en las calles y en los espacios públicos, mientras las autoridades del país continúan sin ofrecer respuestas, salvo alguna estadística surrealista. La inseguridad se suma de esta manera a la lista de deudas del Estado paraguayo, que tampoco ofrece a la población educación de calidad, salud pública, empleo digno ni servicios eficientes.
Creado hace 81 años, el Instituto de Previsión Social tiene como finalidad brindar asistencia a sus asegurados en caso de enfermedad, accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y proporcionar una jubilación o una pensión al trabajador titular. Es una institución fundamental para el trabajador, y ha quedado demostrado que es imprescindible, a pesar inclusive de la corrupción y la mala gestión que consume sus recursos. Urge recuperar IPS para la mejor asistencia y asegurar a miles de paraguayos una digna jubilación.
Ya no quedan dudas de que la democracia en Paraguay está en riesgo. En la Cámara de Senadores, el sector colorado cartista y sus satélites no solo forzaron un reglamento para lograr la pérdida de investidura de una senadora de la oposición, sino que además resulta preocupante que lo hayan hecho como una forma de acallar voces críticas. Pasar por encima de la Constitución Nacional y pretender la uniformidad de todas las ideas y opiniones no es democracia. Están a un paso de causar un quiebre, y eso la ciudadanía no debe permitirlo.