Explicó que la IA es el “conjunto de tecnologías que permiten a las máquinas analizar grandes volúmenes de datos, aprender patrones y asistir en la toma de decisiones a una escala y velocidad imposibles para el ser humano”. “Ahora las máquinas tienen la capacidad de realizar tareas que hasta hace poco tiempo solo era posible de realizar por seres humanos. La IA no reemplaza la inteligencia y capacidad humana: La amplifica”, señaló optimista Budris. Por otro lado, relató que el blockchain “es una nueva infraestructura de confianza digital”. “Permite registrar información, transacciones o identidades de forma inmutable, transparente y verificable, sin depender de un único intermediario central y con capacidades colaborativas y de consenso”, expresó.
Al mismo tiempo, Budris reconoció que habrá consecuencias de las nuevas tecnologías en el empleo y las operaciones económicas. “Habrá impactos, sí, pero no en clave apocalíptica. Entre los impactos positivos se destacan la automatización de tareas repetitivas, la creación de nuevos empleos de mayor valor agregado, una fiscalización impositiva más eficiente y sistemas financieros más ágiles e inclusivos, permitiendo que miles de personas hoy excluidas accedan al sistema financiero y al crédito productivo”, resaltó.
No obstante, aclaró que también existen riesgos, como el “desplazamiento de roles operativos, brecha de habilidades y uso irresponsable de la IA”, aunque estos pueden ser “gestionados y mitigados”. “La historia es clara: la tecnología no destruye empleo, lo transforma. El verdadero problema no es la IA, sino llegar tarde a la capacitación”, advirtió.
Tarea. Sobre lo que debe hacerse para reducir los efectos negativos e impulsar los positivos, el especialista subrayó acciones clave: Educación y reskilling (recapacitación en español, que es el proceso de aprendizaje de nuevas competencias y habilidades) masivo, desde empleados públicos hasta empresas; marcos éticos y regulatorios claros, especialmente en IA; y un enfoque human-in-the-loop (que permite a las personas participar en el entrenamiento de sistemas automatizados). “La IA debe asistir, no decidir sola en procesos críticos”, enfatizó.
Igualmente, destacó que “la confianza se está convirtiendo de forma acelerada en el activo económico más escaso del siglo XXI”. “Hoy convivimos con deepfakes, fraude digital y desinformación masiva. En este contexto, sin confianza no hay economía digital sostenible. Cada vez es más difícil saber quién está realmente del otro lado de una pantalla: Si es quien dice ser, o incluso si es una persona o una inteligencia artificial. Este problema se vuelve crítico a medida que más actividades económicas sociales migran al mundo digital”, describió.
En este sentido, recalcó que el blockchain cumple un rol central, junto con tecnologías que se construyen sobre él, porque “permite verificar lo que antes solo creíamos”. “Además, ofrece una base sólida para que la IA sea utilizada de forma responsable, con control humano, reforzando la toma de decisiones en lugar de erosionarla”, declaró el experto.
Importancia de las herramientas
Fabio Budris, quien es director de la Asociación Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA) y de la Task Force de Inteligencia Artificial y Blockchain de Inatba (asociación europea en regulación y gobernanza de tecnologías disruptivas), también subrayó que no hablamos de herramientas aisladas, sino de tecnologías sistémicas.
En el sector público, la IA y el blockchain “permiten avanzar hacia Estados más eficientes, transparentes y auditables: mejorar la gestión de subsidios, de la identidad digital de las personas, de los sistemas de salud, los impuestos, las compras públicas y una reducción significativa del fraude y la corrupción gracias a la trazabilidad digital”. La mejora posible del Estado es significativamente trascendente y transformadora”, resaltó.
Por otro lado, en el sector privado “se habilita la optimización de procesos, la reducción de costos operativos, una mejora sustancial en compliance (cumplimiento normativo), auditoría y gobierno corporativo, y la creación de nuevos modelos de negocio que antes eran directamente imposibles sin estas tecnologías, lo que actúa como un anabolizador de las empresas y la economía en general”.
El especialista indicó que el mundo está transitando un cambio de paradigma, “de instituciones basadas en confianza declarativa a instituciones basadas en confianza verificable, y a lo que se denomina la ‘economia cognitiva’”.
“Latinoamérica, y Paraguay en particular, tienen una oportunidad histórica poco frecuente: No arrastran sistemas legacy (antiguos) tan complejos como los de otras regiones y pueden dar un salto directo hacia modelos modernos, eficientes y basados en tecnología de punta. El futuro no se espera. Se diseña. Y esta vez, tenemos una gran oportunidad”, sostuvo Budris, resumiendo que “la ecuación es clara: confianza verificable + IA responsable = crecimiento económico sostenible -> economía cognitiva”.