Javier Núñez Ferreira | Caaguazú
Alrededor de las 8.15, tras una tormenta, se inició una fuerte ráfaga de viento que sopló de manera inusual, según los pobladores de uno de los barrios afectados.
“El tornado se inició después de la fuerte lluvia. Vimos una enorme nube casi negra en la lejanía, en cinco minutos, vino la lluvia y el tornado que arrasó con todo lo que había. Vimos letreros, enormes ramas de árboles, chapas de techos de casas y otras cosas volando a gran altura y velocidad. De repente, esas cosas iban cayendo a cuadras del lugar”, señaló Walter González, vecino del barrio Bernardino Caballero.
El fenómeno también perjudicó al Colegio Nacional Mariscal López, pues la ráfaga de viento arrasó con lo que restaba del tinglado, lugar destinado para la práctica de deportes de los estudiantes.
“Con este tornado, ya no quedaron ni las sobras del tinglado. En noviembre del 2011, un fenómeno similar arrasó con parte de la estructura que, por falta de recursos, nunca pudimos reparar. Solicitamos al MEC y a la Entidad Binacional Itaipú, desde ese entonces, recursos financieros para poder repararlo, pero hasta hoy no hubo respuesta favorable. Vinieron arquitectos y técnicos de la entidad a evaluar los daños, tomar medidas y otras cosas, pero solo eso”, indicó Benjamín Marecos, director del colegio.
Tras el temporal, las calles de Caaguazú quedaron cubiertas de árboles caídos, de columnas y cableado de Copaco y la Ande.
Casi sesenta postes de energía eléctrica cayeron en tres distritos de la zona, mientras que varios barrios y compañías de Caaguazú continuaban sin provisión de energía eléctrica por la tarde, a raíz de los destrozos causados.
Afortunadamente, no se reportaron heridos ni fallecidos luego del fuerte viento y la tormenta.