Los trabajos comenzaron en enero y actualmente se concentran en la sacristía, que cuenta con un delicado artesonado de madera con policromía al temple y un retablo único en el país por mantenerse sin desmontar.
La directora técnica del proyecto, María José Díez, explicó que la intervención se realiza de manera integral, incorporando por primera vez la restauración estructural del edificio, junto con trabajos de arqueología, muebles, arquitectura y biología, incluyendo el componente de biodiversidad.
Esta complejidad implica la articulación de múltiples especialidades en plazos definidos.
El proyecto, con una duración estimada de 13 meses y finalización prevista para inicios del 2027, se destaca además por su enfoque social, al involucrar a la comunidad local en el proceso.
Los pobladores fueron capacitados por especialistas internacionales, fortaleciendo una restauración participativa y el compromiso comunitario con uno de los patrimonios más importantes.
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El templo San Buenaventura, construido por los franciscanos entre los siglos XVII y XVIII, es integrante de la Lista Indicativa de Patrimonio Mundial de la Unesco, constituye un ícono del barroco guaraní y un símbolo del arte, la fe y la historia del pueblo paraguayo.