La superintendenta de Jubilaciones y Pensiones, Griselda Figueredo de Giménez, explicó los primeros pasos en la organización y funcionamiento de la nueva entidad pública, que ya comenzó a recibir consultas y reclamos de afiliados y beneficiarios del sistema previsional desde el viernes 2 del corriente.
Según detalló, la Superintendencia funcionará provisoriamente en el primer piso del sector cultural del Banco Central del Paraguay (BCP), donde se habilitó una mesa de entrada y una oficina de atención al público.
“Vamos a hacer oficina en el sector cultural, primer piso. Ahí vamos a tener una mesa de entrada y una oficina de atención a los afiliados y beneficiarios, todos aquellos que tengan algún tipo de consulta o inconveniente y que quieran trasladarlo a la Superintendencia”, señaló.
Figueredo indicó que la mesa ya se encuentra operativa y preparada para atender a los interesados, especialmente a quienes enfrentan demoras o problemas en la tramitación de sus jubilaciones. “Hay gente que tiene algún inconveniente, o que tiene muy atrasado el tema de sus jubilaciones, entonces nosotros estamos para dar ese seguimiento”, afirmó.
Nota relacionada: “Prefiero que el activo se enoje hoy a que el jubilado no cobre mañana”
La superintendenta aclaró que la ley obliga a la entidad a habilitar una mesa de entrada de quejas, pero remarcó que el objetivo va más allá del cumplimiento formal. “Realmente es para hacerle el seguimiento a los expedientes que ya están abiertos, para ver qué es lo que les pasó, cuáles son los inconvenientes que tienen en sus respectivas cajas”, explicó.
Entre los problemas que pueden presentarse, mencionó desde demoras administrativas hasta inconvenientes con préstamos u otros trámites vinculados al sistema previsional. En ese contexto, aclaró que los dictámenes de la Superintendencia no serán vinculantes, pero sí permitirán exigir respuestas oportunas. “Lo que vamos a hacer es un seguimiento del caso y pedirles a las entidades que atiendan el caso y den una respuesta que satisfaga”, sostuvo.
Uno de los principales déficits actuales, según Figueredo, es la falta de información clara y en tiempo oportuno para los afiliados. “Hay que explicarle al afiliado que quiere jubilarse qué es lo que está pasando con su expediente, por qué no están encontrando su carpeta o sus antecedentes. Esa explicación debe ser en tiempo oportuno”, enfatizó.
La Superintendencia funcionará de manera provisoria en el sector cultural del Banco Central, mientras se evalúa una sede definitiva. La superintendenta adelantó que se analiza un inmueble detrás del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), que permitiría un mayor acercamiento a la ciudadanía.
“Estamos viendo realmente otro lugar, que sería un área totalmente independiente de lo que sería el Banco Central, pero eso va a llevar su tiempo”, explicó. La mudanza podría concretarse hacia fin de año o inicio del próximo, una vez acondicionadas las oficinas.
En cuanto a la estructura organizativa, Figueredo indicó que el presupuesto inicial permite conformar dos intendencias. Una estará enfocada en la supervisión, y la otra en regulación y estudios técnicos.
La Intendencia de Supervisión contará con una división de Supervisión Prudencial y Financiera y otra de Supervisión de Inversiones. Por su parte, la Intendencia de Regulación y Estudios Técnicos incluirá áreas de análisis global, estudios actuariales, normas y registros, además de una división específica de Atención a afiliados y beneficiarios.
Esta última tendrá un rol clave en el funcionamiento de la entidad. “El jubilado tiene esa característica de que quiere conversar, quiere contar su caso, quiere encontrar a alguien que se haga eco de sus reclamos”, señaló Figueredo, y agregó que toda esa información será valiosa también para fortalecer las tareas de supervisión del sistema previsional.