Esta modalidad de reajuste del sueldo base se estableció en el 2016, mediante la facultad del Poder Ejecutivo de considerar el estudio a propuesta del Conasam, sobre la base de la variación de un año del IPC y su impacto en la economía nacional, a junio de cada año.
Bajo esta modalidad de cálculo, se aplicaron seis reajustes salariales entre el 2017 y el 2023, dando un promedio de 4,6% de variación anual.
nada que celebrar. Al respecto del porcentaje de aumento concedido del 4,4%, que los trabajadores percibirán a partir del 1 de julio y que significa G. 117.936 adicionales, que da como resultado un monto de G. 2.798.309, el presidente Santiago Peña reconoció ayer “que no era para celebrar”, haciendo referencia al exiguo monto del reajuste.
Indicó que dicho reajuste se dio por el simple hecho de cumplir con la normativa, que indica que en junio de cada año el Conasam debe tratar el reajuste en base a la inflación interanual.
“De todas maneras, para miles de paraguayos que ni siquiera perciben el salario mínimo, esta no es una noticia alentadora, porque el aumento a veces hace que se encarezcan algunos rubros de la canasta básica. Para los que sí perciben el salario mínimo, un aumento de G. 100.000 tampoco significa demasiado”.
Recordó que esta ley se planteó durante el gobierno de Horacio Cartes, para descartar el anterior sistema, que autorizaba un aumento del salario mínimo recién al alcanzar el 10% de inflación, para lo cual había que esperar un promedio de tres años.
“Y, obviamente, en tres años, la pérdida del poder adquisitivo era tremenda para las familias y la recuperación era el rezago, por lo que decidimos que el reajuste se haga año a año, para que por lo menos se mantenga”, dijo.
Agregó que la mejor estrategia es la generación de empleos, para darle más oportunidades al mercado laboral, lo que presiona al alza, los salarios reales. “Buscamos que los paraguayos que no tienen trabajo lo consigan, y los que ya tienen aumenten sus ingresos, mejorando su calidad de vida”, concluyó el presidente Peña.