La crisis sanitaria y la huelga de médicos obligan a las autoridades a buscar soluciones y la suba de impuestos es la propuesta más mencionada entre referentes, principalmente colorados.
El senador cartista Silvio Beto Ovelar sostuvo que la economía es insostenible y que aunque el presidente Santiago Peña no esté de acuerdo, su sucesor no podrá esquivar una suba tributaria. Su propuesta específica es aumentar el impuesto a la renta empresarial (IRE) de 10 a 14%, lo que significaría para el Estado un ingreso de más de USD 600 millones, según su cálculo. También aumentar el impuesto selectivo al consumo (ISC) para tabacos, cigarrillos, bebidas alcohólicas y azucaradas, en coincidencia con la senadora Blanca Ovelar, que ya presentó un proyecto que grava el tabaco.
Beto indicó que la carga tributaria de Paraguay es la más baja de la región y que es urgente hacer una revisión no solo por el reclamo de los médicos del sistema público, sino también por lo que se viene. Citó al personal de blanco del Instituto de Previsión Social (IPS) y otros.
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El presidente del Congreso, Basilio Bachi Núñez, sentó la postura de rechazo a cualquier suba de impuesto, aunque sea para destinar los fondos a la salud pública, porque, alegó, el aumento “se traslada al ciudadano, al microempresario, al constructor, al trabajador”.
El economista Rodrigo Ibarrola, del Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), respondió que con esa lógica se tendrían que eliminar todos los impuestos para “abaratar todo”.
“La realidad es más compleja de explicar que una afirmación sin ningún rigor. El traspaso a precios depende de muchos factores, y se analiza producto por producto. No es lo mismo aumentar el impuesto al arroz que aumentar a la nafta o al cigarrillo”, apuntó.
La mayoría de las propuestas apuntan a productos específicos, es decir, no se podría generar una inflación generalizada. Además, depende de la oferta y la demanda y la competencia, es decir, una empresa no puede aumentar precios si eso significa perder compradores.
“Depende de la demanda del producto, si es inelástica, el consumidor no tiene alternativa y tiene que pagar. Si hay competencia y oferentes y es más elástica, hay menos traspaso, porque los vendedores no quieren perder clientes. Por eso, no todo tiene una misma tasa”, añadió.
La suba de precios de productos que ya son caros y que son adquiridos solo por personas de alto poder adquisitivo no es negativa para la economía.
“Que suba el precio no es malo per se. Si el producto es de consumo masivo y afecta a los de menos ingresos es una cosa; pero si el producto es consumido por sectores más pudientes, van a pagar el precio que sea. El fenómeno en sí se llama pass-through, en el ámbito económico, o sea, cuánto del impuesto termina trasladándose al precio que paga el consumidor, depende principalmente de las elasticidades de oferta y demanda y de la estructura de mercado”, subrayó.
El economista Luis Rojas, por su parte, explicó que el impuesto que se traslada a todos los productos es el IVA, no así el ISC, que afecta solo a algunos.
“El IRE paga la empresa no por la venta, sino al final del ejercicio, sobre su renta, anualmente, ya sobre la ganancia. Cada empresa analiza, no puede trasladar directamente al precio porque depende de las condiciones del mercado”, resaltó.
Rojas mencionó que como la economía en Paraguay es de libre mercado y las empresas compiten, si una sube precios, la gente va a buscar otra que no lo haga.
“Cuando hay un nivel de consumo muy deteriorado como el paraguayo, las ventas están deprimidas, la capacidad adquisitiva de la población está muy limitada, la gente está endeudada, no hay dinamismo en el consumo, entonces si subís los precios, estos van a afectar las ventas, la gente va a comprar menos. Entonces, no es que si se aumenta el IRE va a trasladarse a los precios”, refutó el analista.