El stock ganadero paraguayo continúa en una tendencia descendente que, según estimaciones del sector, podría profundizarse durante 2026 antes de encontrar un punto de inflexión en 2027. Así lo afirmó Mario Balmelli, presidente de la Comisión de la Carne de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), quien advirtió que la actividad dejó de ser “económica y financieramente atractiva”.
De acuerdo con Balmelli, el hato ganadero alcanzó su pico en 2014, con aproximadamente 14,4 millones de cabezas. Desde entonces, se registraron descensos progresivos -con algunas interrupciones- hasta llegar en 2025 a unas 12.900.000 cabezas.
“Evidentemente el stock bajó en un porcentaje muy importante en los últimos años”, sostuvo. Solo en el último año la reducción rondó las 500.000 cabezas y para este 2026 algunos pronósticos hablan de una nueva caída de entre 300.000 y 350.000 animales.
El dirigente gremial atribuyó la disminución principalmente a la pérdida de atractivo del negocio ganadero. “La actividad dejó de ser financiera y económicamente atractiva y no pudo proyectar previsibilidad como negocio”, afirmó.
Si bien reconoció que las condiciones climáticas adversas influyeron, consideró que el factor determinante fue la falta de confianza en la rentabilidad futura. “En momentos difíciles, el productor decidió vender el ganado en lugar de invertir una buena cantidad de dinero para retener los vientres”, explicó.
En ese sentido, remarcó que el ciclo ganadero es largo y requiere decisiones de inversión sostenidas. “Si el negocio cierra, se retienen vientres y se produce más. Si no cierra, se venden los vientres”, resumió.
Impacto. Balmelli subrayó que la reducción del rodeo no es un dato menor para la economía paraguaya, teniendo en cuenta el peso de la carne bovina como uno de los principales rubros de exportación. “Sin vientres no hay terneros. Sin terneros no hay carne. Y sin carne no hay ingreso de divisas por exportación”, señaló.
Además, advirtió que la menor producción también puede incidir en el mercado interno, tanto en la disponibilidad como en los precios. “Si producimos más, vamos a tener mayor cantidad de carne para ofertar localmente”, indicó.
Consultado sobre las medidas necesarias para revertir la tendencia, el representante de la ARP sostuvo que el principal estímulo para el productor es el precio que recibe por su ganado.
En ese sentido, reclamó mayor transparencia y competitividad en la formación de precios por parte de la industria frigorífica, así como una mayor transmisión de los buenos valores internacionales al productor local.
“La industria tiene que dar señales claras de que va a transferir al productor el excelente momento que existe en el mercado internacional”, afirmó.
También mencionó la necesidad de créditos con tasas y plazos acordes al ciclo ganadero y un tipo de cambio competitivo, considerando que se trata de una actividad que exporta en dólares.
“El principal problema hoy es que el negocio se volvió económica y financieramente poco atractivo y muy imprevisible. En una actividad de ciclo largo, las dudas llevan al productor a adoptar una posición más conservadora”, concluyó.
El sector, sin embargo, mantiene la esperanza de que el proceso descendente se interrumpa en 2027 y que, con señales claras y condiciones adecuadas, pueda iniciarse una etapa de recuperación del stock ganadero.
- 14,4 millones de cabezas ganado se alcanzó en el 2014 y fue el pico máximo. La ARP espera una recuperación en el 2027.