En la sesión extraordinaria de este lunes se presentó oficialmente ante el pleno el “Proyecto de Ley que suprime durante el ejercicio fiscal de 2026 el pago de bonificaciones, cualquiera sea de su denominación, para funcionarios públicos que ocupen cargos de conducción política”, que fue socializado la semana pasada por el propio presidente del Congreso Basilio Bachi Núñez, tras divulgarse el salariazo que cobra.
Entre la dieta y los gastos de representación, Bachi se lleva mensualmente G. 42.201.900, pero a este monto se suma la cuestionada bonificación por representación, haciendo que sus ingresos se inflen a más de G. 63 millones.
Ante el pleno, el titular del Congreso solicitó que se postergue el estudio por 8 días, en tanto que el liberal Enrique Buzarquis pidió que se unifique en un solo texto la propuesta, ya que trabajó en un documento “más profundo”, refiriéndose a recortes en varios rubros como combustible y viáticos.
“Si no llegamos, postergamos nomás”, agregó Núñez.
Ni siquiera el presidente de la República, Santiago Peña, o el vicepresidente Pedro Alliana cobran mensualmente en concepto de bonificaciones por representación. Ambos con sus respectivos salarios y gastos de representación no alcanzan los G. 40 millones cada uno.
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Un informe revela que la mayoría de las autoridades en los distintos poderes cobran este beneficio. En la citada nómina aparece también el fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, con G. 12 millones mensuales y los nueve ministros de la Corte Suprema de Justicia con G. 10.139.584 cada uno.
Luego se encuentran los ministros de la Justicia Electoral con G. 7.532.986, en tanto que el contralor, los ministros y secretarios tienen bonificaciones por G. 6.523.414.