Sin embargo, sostuvo que esto debe darse con un plazo de entre 3 a 4 años, ya que implicaría nuevas inversiones, afectación de los empleos, entre otras modificaciones.
“Trabajamos y tuvimos éxitos en la desinversión industrial en las zonas urbanas. Entendemos que esto es una realidad y siempre trabajamos con las plantas y la Comuna en la decisión, pero también hay que darle un plazo. Entre 36 a 48 meses es un tiempo prudencial porque esto lleva su tiempo”, afirmó Martin.
Señaló que en la zona puntual de Tablada ya incluso se registraron migraciones de plantas procesadoras, pese a que era donde se faenaba el 40% de toda la producción nacional, por lo que los traslados implicaron mucho movimiento económico.
Aseguró que los frigoríficos afectados en la actualidad ya están realizando inversiones para aumentar su capacidad en otras plantas que tienen en el país, con miras a poder trasladarse, replicando así lo que ocurrió con el Frigorífico Guaraní, lo que calificó como “el caso más grande de éxito”.
“En esa zona se faenaba el 40% de la producción y hoy está con el 12% a 15%. Todos tenemos que entender que la ciudad creció y respetar eso. Seguro que cuando empezaron a instalarse no pensaron que iba a llegar la ciudad, pero ellos saben que tienen que mudarse, solo que siempre hay que dar tiempo, tres a cuatro años, porque hay máquinas que requieren hasta 18 meses para comenzar a construir”, acotó el presidente.
En la zona de la Costanera Norte son dos los principales frigoríficos que serían afectados por eventuales traslados. Se trata de Frigomerc y Concepción, que se convirtieron en grandes exportadores internacionales de la carne.
Según los datos del Senacsa, de enero a mayo de este 2024, los dos juntos ya faenaron 49.685 cabezas de ganado, completando un total de 12.701.382 kilogramos.
Mesa de trabajo. Días pasados, la Junta Municipal de Asunción aprobó una minuta para solicitar que se establezca una mesa de trabajo con la Intendencia capitalina a fin de realizar el análisis del marco legal de los frigoríficos y elaborar un plan de retiro de los mismos y otras empresas contaminantes.
También pidieron que se convoque a los representantes de las empresas.
“La operación de faena de animales vacunos en los frigoríficos genera todo tipo de efluentes líquidos y residuos sólidos que aún, en el caso de que reciban un tratamiento para mitigarlo, ocasionan impactos negativos al medio ambiente contaminando los recursos hídricos, el aire y el suelo”, señala el documento.
Afirma que la zona del barrio Santísima Trinidad siempre fue urbana hasta que se instalaron varias industrias y mataderos a orillas del arroyo Mburicaó y de otros arroyos para utilizar el cauce hídrico y así “tirar todos sus desechos”.
El texto indica que otro inconveniente que generan los mataderos es el congestionamiento vehicular ante el desplazamiento de transganados en avenidas y calles de accesos a la ciudad, así como la polución visual y ambiental provocados por estos vehículos que transportan los animales a ser faenados.