Sebas Garay, candidato a concejal de la Lista 3, sostiene una campaña con una premisa poco habitual en las elecciones capitalinas: pedir el voto sin llenar de basura la ciudad. Mientras las campañas suelen recurrir a columneros, afiches y carteles que quedan instalados en calles, veredas y postes, su equipo optó por una estrategia diferente y convirtió esta decisión en parte de su mensaje.
La propuesta parte de una crítica a la contaminación visual y a los residuos que suelen quedar después de las campañas. Afiches superpuestos, restos de pegamento, carteles deteriorados y estructuras abandonadas forman parte del paisaje que queda en distintos sectores de la ciudad luego de las elecciones.
A esta iniciativa se sumó otra acción que busca reducir todavía más el impacto de la propaganda electoral. El equipo utiliza un molde metálico y una hidrolavadora para reproducir mensajes sobre las veredas. El procedimiento consiste en colocar el molde sobre una superficie que presenta suciedad y aplicar agua a presión, dejando el mensaje visible por el contraste entre la zona limpia y la que permanece sucia.
La técnica evita el uso de pintura, adhesivos o materiales que posteriormente deban ser retirados. Al mismo tiempo, la intervención funciona como una limpieza puntual de la vereda.
“Si queremos una Asunción limpia, ordenada y segura, tenemos que empezar por hacer campaña como queremos gobernar: bien”, sostiene Garay.
Para el candidato, la forma de hacer campaña también forma parte del mensaje político. Su planteamiento es que las acciones realizadas durante la contienda electoral deberían ser coherentes con la gestión que se propone desarrollar desde la Junta Municipal.
La iniciativa se suma a otras propuestas que Garay plantea para Asunción, entre ellas la recuperación de espacios públicos, la digitalización de trámites y el reordenamiento del gasto municipal. En ese marco, sostiene que una campaña electoral también puede ser una oportunidad para intervenir positivamente en la ciudad, en lugar de agregar nuevos residuos al espacio público.
“Parece que algunos piensan que mientras más ensucian la ciudad, más los vamos a votar. No debería ser así”, afirma Garay, quien plantea que la manera en que cada candidatura ocupa el espacio público puede servir también como una muestra de la forma en que pretende gestionar la ciudad.