@lizanaliapy
La ex ministra de Justicia Cecilia Pérez hizo hincapié en la preocupación por la persistencia en un sistema penitenciario que ha demostrado ser deficiente y destacó la necesidad de un enfoque real para las mujeres privadas de libertad, ya que la nueva cárcel Comple fue diseñada para hombres.
–Como ex ministra de Justicia, ¿cómo evaluás el actual sistema penitenciario?
–Yo tengo una preocupación porque hay una oportunidad demasiado importante que no se tuvo hace muchísimo tiempo, que se está desperdiciando, el tener la opción de tener tres nuevos centros penitenciarios recién construidos, con tecnología de punta, y que desde entrada ya tenga estas falencias.
Nosotros, antes de este tiempo nunca tuvimos un esquema de pabellones de máxima seguridad que se hayan implementado como ahora, y este enfrentamiento abierto que hay entre el Ministerio de Justicia y los jueces que tampoco tiene precedentes, cuando que el Ministerio de Justicia no puede funcionar sin el Poder Judicial.
O sea, tienen que trabajar coordinadamente y es determinante porque el Ministerio de Justicia no es el que decide quién entra y quién sale del sistema, y estamos viendo sucesivos episodios de enfrentamientos entre el ministro y el viceministro con principalmente jueces de ejecución o jueces de crimen organizado.
–¿A qué se debe eso?
–Y realmente ellos deberían dar una respuesta, porque siempre se han coordinado los trabajos, siempre la comunicación fue fluida, directa y eso es importante.
En las circunstancias en las que se está dando hoy, esto inclusive pone en una situación de peligro a los magistrados y también es muy llamativo que sean mujeres.
O sea, la conducta tiene un énfasis en un cuestionamiento al trabajo de las juezas de Ejecución o miembros de los Tribunales de Sentencia contra Crimen Organizado.
Creo que se está desperdiciando una oportunidad de implementar un verdadero nuevo modelo, porque también vemos episodios ya de los nuevos centros, y se refleja que se están cometiendo las mismas falencias que hay en el viejo sistema.
–¿Cómo ves la habilitación del Comple y la situación de mujeres presas?
–En primer lugar, no podemos hablar de un nuevo modelo con enfoque de género, eso es absolutamente falso, porque un modelo con enfoque de género tiene que comenzar por una infraestructura diseñada en función a los sistemas penitenciarios femeninos y esa es una cárcel que se diseñó para hombres, no para mujeres.
El diseño original de los centros penitenciarios nuevos buscaba descomprimir la sobrepoblación y el hacinamiento masculino.
En segundo lugar, sobre el traslado del (centro penitenciario) Buen Pastor que nadie discute que fue un proyecto iniciado en años anteriores, y que era necesario, pero hubiera sido más sincero decir que era temporal y que las mujeres que hoy están en el Comple estarían solo un tiempo para luego pasar a un sistema real diseñado con enfoque de género. Eso no sucedió.
Acá se está hablando un hecho histórico del cierre del Buen Pastor, mucho histórico, pero pasamos otra vez a trabajar rengueando, porque no se inicia bien de cero.
Las mujeres siguen siendo entre el 6 y el 7% de la población penitenciaria adulta; o sea, son poca cantidad en relación a los hombres, pero sí tienen otras necesidades que tienen que ser atendidas.
Hay que analizar y trabajar desde el origen el delito, porque el mayor porcentaje de las mujeres que están privadas de libertad por violación de la ley de drogas, no necesariamente es por esquemas de adicciones, sino más bien por microtráfico, por una necesidad económica o por ser reclutadas por su pareja en esquemas de violencia.
Y es el microtráfico el eslabón más débil de la cadena de la criminalidad organizada.
–Hablando de eso, según el Gobierno, el crimen organizado no está creciendo, ¿cómo ve usted?
–Bueno, hay que mirar los informes internacionales que no coinciden con la evaluación del Gobierno. Nosotros tenemos una situación geopolítica muy sensible.
Estamos en el medio. La hidrovía Paraguay-Paraná nos cruza en dos y sabemos en qué se convirtió la hidrovía. Que no se hagan operativos mayores como A Ultranza no significa que la criminalidad organizada no esté en boga.
Nosotros no vemos mayor producción de operativos, lo cual también es llamativo; mientras los otros países siguen mostrando cómo la droga sigue pasando por Paraguay. No solamente la droga, las armas y otros tráficos.
Y tenemos el riesgo de la ruta del Corredor Vial Bioceánico, que nos va a dejar en el medio de la cruz que va a formar eso, de manera que nos va a cruzar horizontalmente por zonas rojas.
Y allí entra que la decisión del Gobierno de designar como organizaciones terroristas al PCC o al Comando Vermelho tiene que tener consecuencias jurídicas si realmente nosotros vamos a hablar de lucha contra la criminalidad.
¿A qué voy? A que si realmente estos son grupos considerados terroristas, estamos hablando de que atentan contra la existencia del Estado y afectan la soberanía de los países, todo el que tenga vinculación con cualquiera de estos grupos, traficando drogas, armas, lavando dinero, o inclusive la trata de personas, estamos hablando de personas que ayudan al terrorismo, y eso tiene que tener su consecuencia jurídica, o si no, queda en meras declaraciones rimbombantes.
–¿Dónde encuentra el crimen organizado aliados para seguir operando?
–Nosotros tenemos el riesgo evidente de la narcopolítica, que no podemos decir que no existe. Por otro lado, tenemos casos que terminan en la impunidad o que no se abren las investigaciones o que se abren y no avanzan y eso favorece que esto continúe o crezca.
Hay mucha propaganda del Gobierno en la invitación a la inversión extranjera, pero no vemos que se estén tomando medidas en el riesgo que también eso implica al abrir las puertas. No vemos una dinámica del funcionamiento de los esquemas de prevención del lavado de dinero.
–Por último, como mujer al frente de instituciones sensibles, ¿cuán importante es la presencia femenina en cargos de poder?
–Más allá de los esquemas de paridad, se ha demostrado que tenemos todavía una deuda histórica con las mujeres y sería interesante que pasemos de la palabra a la acción. Vuelvo a destacar el rol de las juezas, cómo se han plantado en sus posturas en estos últimos tiempos, luchando por hacer respetar su trabajo.
Las mujeres siguen peleando por mayores cupos en la policía y vamos a seguir teniendo dificultades en ámbitos tradicionalmente masculinos. Es difícil, porque somos un país machista y falta mayor espacio para mujeres. A veces vemos fotos de acciones del Gobierno donde no hay una sola mujer.
Creo que se está desperdiciando una oportunidad de implementar un verdadero nuevo modelo. Se refleja que se están cometiendo las mismas falencias que hay en el viejo sistema.
No podemos hablar de un nuevo modelo con enfoque de género (para mujeres). (El nuevo Comple) es una cárcel que se diseñó para hombres, no para mujeres.
Cecilia Pérez
Abogada. Fue ministra en la Misión Permanente de Paraguay ante la OEA (2023). Ministra asesora en Asuntos de Seguridad de la Presidencia (2022) y ministra de Justicia (2019-2022).
Fue viceministra de Política Criminal en el Ministerio de Justicia.
Es docente en Derecho Penal en la Carrera de Notariado, en la Universidad Nacional.