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Saturómetro electoral

 

Estela Ruíz Díaz Por Estela Ruíz Díaz

Hoy se realizan las postergadas elecciones municipales en todo el país. Recientes acontecimientos ratificaron que el ADN de la débil institucionalidad que redujo la democracia a sus niveles más bajos por la ineficacia de sus administradores, la exasperante corrupción y la espantosa narcopolítica, está más fuerte que nunca.

Hoy, con los votos, se sabrá si la coraza que tienen los delincuentes que pervierten la política está lo suficientemente galvanizada para seguir blindándolos para continuar la fiesta del saqueo.

Sin dudas, Asunción está bajo línea de fuego, luego de la revelación de la escandalosa administración de los fondos destinados para combatir la pandemia (unos G. 21.000 millones) y que empujó hacia la cornisa al muy seguro candidato de la ANR, Nenecho Rodríguez.

La capital del país es la plaza más importante en términos políticos. La derrota o la victoria tiene un efecto emocional muy fuerte en los partidos y movimientos que a partir de los resultados empiezan a hacer números de cara a las presidenciales.

Más que la ANR, que se abroqueló en torno a la candidatura de Nenecho, la oposición y su variopinto arco empezó a ser noticia por su incapacidad para lograr una alianza más amplia, a raíz de los prejuicios ideológicos que afloraron como nunca. El candidato liberal, Eduardo Nakayama, con el apoyo de otros partidos fraternos que inclinaron la balanza hacia la derecha, vetaron la posibilidad de concertar acuerdos con el sector progresista.

La campaña se desarrollaba con abúlica normalidad, hasta que Johanna Ortega, candidata de Asunción para Todos, impulsó una movida espectacular que la posicionó en el escenario disputando la verdadera bandera de la oposición. Como Paris en la guerra de Troya, empuñó el arco y liberó la flecha que impactó de lleno en la administración de Nenecho. Con orden judicial en la mano exigiendo transparencia, dio en el talón de Aquiles: Los papeles suponen un escandaloso desfalco de los fondos para la pandemia. La liberación de la información destapó la olla: Detergentes y saturómetros a precio de oro, insumos que se pudren en los húmedos sótanos de la Municipalidad y otras indignantes denuncias. Todo indica que los millonarios fondos enriquecieron a algunos, como el jefe de Gabinete, Wilfrido Cáceres, que ostenta una mansión y un estilo de vida imposibles de cubrir con G. 20 millones mensuales. Construyó su lujosa vivienda en plena pandemia y en tiempo récord. La Fiscalía no tiene mucho trabajo por hacer, las pruebas están a la vista, pero como está sometida al cartismo, no movió un solo dedo ni siquiera para amagar una investigación. La orden es no hacer nada antes de las elecciones.

¿Ganará Nenecho? La ANR estaba muy segura hasta hace una semana, pero este escándalo les generó escalofríos. Les inquieta sobremanera Encarnación y Ciudad del Este porque sus guarismos vaticinan nuevas derrotas. Saben a ciencia cierta que la corrupción no es un problema para sus cautivos votantes, sino que la indignación movilice a esa mayoría silenciosa en su contra.

VOTO ÚTIL. Esta herida electoral a la ANR desató una disputa entre los dos candidatos de la oposición. Desde las carpas liberales acusan a Ortega de dispersar los votos de la oposición, pero no asumen su incapacidad de construir una alianza creíble en tiempo y forma. Ahora que ella dio el salto y se apoderó del escenario, la ven como una amenaza. El voto útil sobrevuela el escenario, pero no está claro a cuál beneficiará.

Además de la corrupción, otro cáncer de la democracia es el narcotráfico y el crimen organizado. Ayer dio nuevamente muestras de su poder con el asesinato de 4 personas, entre ellas la hija del gobernador de Amambay, el liberal Ronald Acevedo. El sangriento episodio tiñó de sangre la previa eleccionaria y metió miedo en Pedro Juan Caballero que tendrá como contendientes al ex diputado cartista Marcial Lezcano y José Carlos Acevedo, tío de la asesinada.

Es hora de hablar de la penetración del narcotráfico en la política. Esto ya no es un asunto de las ciudades fronterizas o meros ajustes de cuentas. En esta compleja problemática hay complicidad política, representación política, corrupción de los órganos jurisdiccionales. Estas elecciones, como nunca, mostraron el rostro de la narcopolítica con asesinatos y amenazas de candidatos. ¿Seguirán las instituciones con los ojos vendados mientras reciben los millones manchados de sangre bajo la mesa?

Hoy se vota de 7 a 17. Con máquinas electrónicas, con voto preferente que posibilita posicionar en primer lugar al candidato a concejal de su elección.

El pronóstico anuncia tormentas, lo cual afectará la participación ciudadana y beneficiará a quienes tienen aparato (dinero y movilidad).

Ojalá que la lluvia de los votos decentes arrastre la corrupción y la narcopolítica.

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