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Sartre vs. Camus

Al reseñar Francis Jeanson El hombre rebelde en Les temps modernes, la vieja y fecunda amistad entre Sartre y Camus empezaría a corroerse hasta límites insospechados.

Camus estaba seguro de que las críticas provenían de Sartre. No escatimó esfuerzos y publicó - en la misma revista donde habían criticado su obra- una respuesta dirigida a Sartre, desconociendo de esta manera al autor de la reseña.

El tema que debía acaparar la polémica era, en principio, la obra ya mencionada - El hombre rebelde- , pero las argumentaciones derivaron hacia otro punto: la existencia de los campos de concentración en la Unión Soviética.

Camus no dudaba de que la crítica negativa - al punto de deformar su obra- era producto de su forma particular de ver y entender la historia y la libertad. Alguna vez escribió: "Yo no descubrí la libertad leyendo a Marx, es verdad; la descubrí en la miseria".

En su respuesta, Camus manifestaba: "Todo se desarrolla como si ustedes defendieran el marxismo, en tanto que dogma implícito, sin poder afirmarlo en tanto que política abierta". Y añadía que la revista se había empeñado en silenciar "todo cuanto en mi libro se refiere a las desgracias y a las implicaciones del socialismo autoritario".

La crítica de Jeanson le parecía frívola, inamistosa y preñada de lecciones de eficacia "[...] por parte de censores que no han puesto nunca en el sentido de la historia más que su conocido sillón".

La respuesta de Sartre no se hizo esperar, asumiendo que aquella amistad ya no contaba para nada. "Nuestra amistad no ha sido fácil, pero la echaré de menos. Si la rompe usted hoy, será porque estaba destinada a romperse".

Inmediatamente advierte a Camus que le hablará sin miramientos, para que pueda por fin conocer una verdad entera sobre su persona, ya que una mezcla en Camus de "suficiencia sombría y de vulnerabilidad" mantiene acobardados a sus contradictores, quienes le han dicho tan solo medias verdades. Por fin, menciona unas dificultades interiores que Camus quisiera encubrir con una huraña desmesura, a la que impropiamente llama mesura mediterránea. ¿Se refería Sartre a la tuberculosis de Camus? ¿Consideraba a Camus acomplejado por no ser hijo legítimo de una cultura superior? (Maldonado: 2007.)

Camus estaba convencido de que había en el ser humano una esencia, una naturaleza humana, y que esa esencia se relacionaba con una moral, cuyos principios trascendían las vicisitudes de la Historia. No así para Sartre, para quien el hombre no tenía esencia, era pura existencia, un puro hacerse. En cuanto a la Historia, lo era todo precisamente porque la Historia era lo que el hombre hacía en un universo sin Dios.

Sin embargo, a pesar de sus diferencias, coincidían en que los crímenes cometidos contra la humanidad, todos, absolutamente todos, eran atroces. Incluidos los del stalinismo. Pero Sartre sostenía que no había forma de huir del dilema capitalismo o comunismo, y de una elección inevitable. Necesariamente habría que optar por uno u otro bando.

Contra esta postura, Camus alzaba su voz y recordaba a los sartreanos que el fin no justifica los medios.

El terror que había implantado Stalin para imponer las ideas comunistas de solidaridad y justicia social no era mejor que la barbarie hitleriana o que el sistema capitalista. El reino de la justicia, que se vería al final del camino, terminaría salpicado de sangre y de despotismo, contaminado para siempre. En verdad, por esos medios violentos, jamás se llegaría a la meta ansiada. Según Camus, los asesinatos en masa acabarían con las ideas de libertad e igualdad. No había una dictadura buena y otra mala. El terror, de izquierda o de derecha, el terror con las mejores intenciones, no podía engendrar sino monstruos. (Beccacece: 2010.)

Dice Vargas Llosa que el debate consistió en saber si la Historia lo es todo o es sólo un aspecto del destino humano, y si la moral existe autónomamente, como realidad que trasciende el acontecer político y la praxis social, o está visceralmente ligada al desenvolvimiento histórico y la vida colectiva.

José Manuel Silvero

Investigador de la UNAjmsilvero@intersophia.org

Debate histórico

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