14 may. 2026

San Mateo: Dónde está tu corazón

Por mucho que lográramos acumular durante una vida, no vale la pena. Ninguna cosa de la tierra merece que pongamos en ella el corazón de un modo absoluto. El corazón está hecho para Dios y, en Dios, para todas las cosas nobles de la tierra. A todos nos es muy útil preguntarnos con cierta frecuencia: ¿en qué tengo yo puesto el corazón?, ¿cuál es mi tesoro?, ¿en qué pienso de modo habitual?, ¿cuál es el centro de mis preocupaciones más íntimas?

¿Es Dios, presente en el Sagrario quizá a poca distancia de donde vivo o de la oficina en la que trabajo? O, por el contrario, ¿son los negocios, el estudio, el trabajo, lo que ocupa el primer plano..., o los egoísmos insatisfechos, el afán de tener más?

El papa Francisco, en una de sus homilías en la Casa de Santa Marta, dijo: “Pedir a Dios la gracia de un corazón que sepa amar y que no nos deje desviarnos en busca de tesoros inútiles.

La caza del único tesoro que se puede llevar consigo en la vida después de la vida es la razón de ser de un cristiano. Es lo que Jesús explica a los discípulos, en el pasaje del Evangelio de hoy, tomado de Mateo: “donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

El Pontífice constató con ironía: “Jamás vi un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre, jamás”. Pero también existe un tesoro que “podemos llevar con nosotros”, un tesoro que nadie puede robar, que no es “aquello que has acumulado para ti”, sino “aquello que has dado a los demás”.

“Aquel tesoro que hemos dado a los demás, ese tesoro lo llevamos. El amor, la caridad, el servicio, la paciencia, la bondad, la ternura, esos son tesoros bellísimos: aquellos que llevamos. No los otros”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y la http://www.aciprensa.com/noticias/que-el-senor-nos-ayude-a-acumular-tesoros-que-salven-al-corazon-exhorta-el-papa-79151/).